#384 ¿Qué Estaba Pensado Herodes?
November 22, 2014Estimado Dr. Craig,
En su debate con usted y, en las páginas 175 y 211 en su libro “Jesus is Dead” [Jesús está Muerto], Dr. Robert Price argumenta de que la noción de las resurrecciones no es como si fuera algo inesperado en el 2do Templo Judío y/o totalmente ausente en la cosmovisión judía del primer siglo. Él específicamente cita el caso de algunas personas preguntándose si Jesús era Juan el Bautista resucitado.
Más allá de su respuesta que señale el error categórico esencial de Price (meros hombres resucitados no es lo mismo que la expectativa de un Mesías resucitado), ¿podría usted elaborar más del porqué los dos ejemplos (identificar incorrectamente a Jesús como el Juan resucitado y las concesiones judías de un Dios que iba a morir y a resucitar) son totalmente distintos?
¡Muchas gracias de parte de un ex estudiante! (Maestría en Apologética, Biola University)
Paul
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
¡Alegre de tomar tu pregunta, Paul! El texto en debate aquí es Marcos 6.14-16, que tiene que ver con los reportes del ministerio de Jesús de realizar de milagros:
El rey Herodes se enteró de esto, pues el nombre de Jesús se había hecho famoso. Algunos decían: Juan el Bautista ha resucitado, y por eso tiene poder para realizar milagros. Otros decían: Es Elías. Otros, en fin, afirmaban: Es un profeta, como los de antes. Pero cuando Herodes oyó esto, exclamó: ¡Juan, al que yo mandé que le cortaran la cabeza, ha resucitado!
Uno de los hechos que debe ser explicado por cualquier historiador que desee dar un relato del destino de Jesús y del origen del movimiento de Jesús después de su muerte es el hecho de que los primeros discípulos vinieron de una manera repentina y sincera a creer que Jesús había resucitado de entre los muertos a pesar de todas las predisposiciones a (creer) lo contrario. Por ejemplo, la idea de que la resurrección de una persona aislada aparte de y en anticipación de la resurrección general al final del mundo era simplemente desconocida en el judaísmo antiguo. Ese dato hace más desafiante de explicar el por qué los discípulos llegaron a creer dicha cosa de Jesús.
Algunos han usado el texto que cité anteriormente para disputar la afirmación de que la idea de una resurrección aislada en medio de la historia era desconocida en el judaísmo antiguo. Dicha respuesta hace un error categórico, como observas. Sin embargo, tú pareces haber malentendido cuál es el error categórico. No es una confusión entre la resurrección del Mesías y la resurrección de un mero hombre. Más bien, se trata de la confusión entre revivificación y la resurrección. Una persona revivida de la muerte simplemente regresa a la vida mortal y luego va a morir; una resurrección en el pensamiento judío era para gloria e inmortalidad. Ciertamente revivificaciones milagrosas de los muertos eran conocidas—el mismo Jesús resucitó muertos en ese sentido—, pero dichas revivificaciones no eran, hablando de una manera apropiada, resurrecciones. El texto de Marcos no proporciona un contra-ejemplo para la afirmación de que en el Judaísmo la resurrección era siempre un acontecimiento colectivo y escatológico, nada más que la resucitación de Lázaro de la tumba que realizó Jesús.
Sin embargo, lo que más necesita ser dicho es que Herodes y las personas no estaban hablando de la revivificación ni de la resurrección de Juan. Esto es deslumbrantemente obvio por el hecho de que Juan y Jesús eran contemporáneos—Jesús estaba activo en el ministerio simultáneamente con Juan. Antes de que Juan fuera arrestado y decapitado, Jesús estaba vivo y activo. Las personas no pudieron posiblemente haber pensado que Jesús fuera literalmente el cadáver decapitado de Juan el Bautista, resucitado de vuelta a la vida.
Más bien, lo que está ocurriendo aquí, como revela el comentario “es por eso que esos poderes están obrando en Él” es que las personas ven que el “manto” de Juan el Bautista ahora había caído sobre Jesús. El mismo poder que inspiró a Juan [ahora] reposaba sobre Jesús, y Jesús continuó lo que Juan había comenzado. Esto es como si uno fuera a decir que Jesús es la reencarnación de Juan. Pero esa metáfora encajaría bien en un contexto hindú y no en uno judío. En el contexto judío, uno diría, como Herodes dijo, que Jesús es el Juan resucitado de entre los muertos—no es algo literal sino figurativo.
Lo que resta por preguntar es de si, cuando los discípulos proclamaron que Dios había resucitado a Jesús de entre de los muertos, ellos estaban hablando meramente en un sentido figurado y no literal. Su creencia en la tumba vacía de Jesús y las apariciones post-morten, como también las reflexiones de Pablo en 1 Corintios 15 demuestran lo contrario.
- William Lane Craig