#669 ¿Por qué Dios no extermina a los posibles apóstatas?
September 08, 2025Estimado Dr. Craig:
He estado estudiando la doctrina de la Perseverancia de los Santos y encontré su artículo sobre el tema sumamente estimulante. He estado reflexionando intensamente sobre esta cuestión últimamente, y parece haber ciertas dificultades con la comprensión tradicional de la perseverancia, algunas de las cuales usted mismo ha señalado en su escrito. Sin embargo, me gustaría plantear una dificultad que percibo desde la postura contraria. Mi pregunta tiene que ver con cómo reconciliar la naturaleza amorosa de Dios con la enseñanza de que los cristianos pueden perderse. Si Dios ama a sus hijos lo suficiente como para enviar a Cristo a morir por ellos, ¿por qué no simplemente tomaría la vida del creyente antes de que apostate (dado su conocimiento previo de que, si continúa con vida, apostatará)? Después de todo, Dios tiene control sobre el momento de nuestra muerte, y las Escrituras afirman repetidamente que Dios ama profundamente a sus ovejas y no desea que ninguna de ellas se pierda. Me parece que está dentro de las capacidades de Dios, y que sería más coherente con su carácter, quitarle la vida a alguien mientras aún se encuentra en un «estado de gracia». Mi mente acude a 1 Corintios 11:32, que parece reflejar este mismo sentimiento. Si Él puede hacerlo, ¿por qué no lo hace? Me encantaría conocer su opinión al respecto, ya que me resulta difícil reconciliar el amor de Dios con su aparente disposición a permitir que ocurra la apostasía, especialmente cuando parece que podría haberse evitado.
Nander
Australia
Respuesta de Dr. Craig
R
¡Qué pregunta tan estimulante, Nader! La verdad es que nunca había reflexionado seriamente sobre este tema. Así que permíteme ofrecer solo un par de pensamientos preliminares que quizás puedan estimular una reflexión más profunda al respecto.
Una forma de responder a la pregunta es afirmar que eso es precisamente lo que Dios hace: Él pone fin a la vida de quienes habrían de apostatar antes de que caigan de manera definitiva. El desafío evidente a esta respuesta es que parece que tenemos buenos ejemplos de personas que sí apostatan. Pero aquí debemos diferenciar entre esos casos supuestos y personas que se apartan temporalmente y luego se arrepienten y regresan a la fe (como el apóstol Pedro). ¿Cómo sabemos que las personas en la Escritura que aparentemente apostatan (como Demas) lo hacen de manera irrevocable y no regresan a Cristo, incluso en su lecho de muerte? Además, debemos distinguir entre los apóstatas permanentes y aquellos que nunca tuvieron una fe salvífica genuina, sino solo una fe falsa o superficial (como Judas). En los casos de fe falsa, la apostasía no entra verdaderamente en juego.
Así que, según esta perspectiva, aunque es posible apostatar y perder la salvación, en realidad nadie lo hace. Como tú explicas, esta es una perspectiva molinista, similar a las que describo en mi artículo. Yo sugerí que Dios podría conceder dones de gracia que Él sabe que serían eficaces para lograr la perseverancia libre de los santos; tú sugieres que, si eso no es factible, entonces simplemente elimina al posible apóstata. La implicación de ambas posturas es la perseverancia de los santos junto con la libertad libertaria.
Una perspectiva alternativa sería decir que Dios tiene razones moralmente suficientes para permitir que alguien apostate libremente, a pesar de todos los esfuerzos que Dios mismo hace por salvarlo. Porque el interés de Dios no se limita a un individuo aislado, sino que abarca a todo un mundo de criaturas libres a quienes Él busca atraer libremente hacia la salvación. Podría ser que, por ejemplo, si Dios hiciera morir a Joe antes de que pudiera apartarse, entonces su pequeña hija Sherri, amargada por la pérdida prematura de su padre, se niegue a creer en Dios o incluso pierda su fe—en cuyo caso, ¡Dios tendría que hacer morir también a Sherri antes de que eso ocurra!
Creo que puedes ver cuán rápidamente esto puede salirse de control. Tal vez Sherri (o su hijo, o su nieto, etc.), si Dios no hubiera hecho morir al padre de Sherri y, por tanto, a Sherri misma, habría llegado a ser una gran compositora de himnos o una doctora cristiana que habría ayudado a llevar a miles a Cristo. En lugar de un solo apóstata en el infierno, uno podría terminar con multitudes allí. Cuando recordamos que el objetivo de Dios es llevar al mayor número posible de personas libremente a la salvación, no resulta en absoluto inverosímil que un mundo así incluya a algunos apóstatas.
- William Lane Craig