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#767 La Omnipresencia de Dios

July 16, 2023
P

Hola Dr Craig

Gracias por su trabajo, me he beneficiado enormemente, a pesar de tener múltiples diferencias de opinión, su ministerio me ha animado a pensar críticamente y a no ser intelectualmente perezoso. Uno de los atributos de Dios que se menciona con frecuencia es su omnipresencia (normalmente se afirma junto a su omnipotencia y omnisciencia). Aunque no tengo ningún problema en comprender al menos los conceptos básicos de que Dios es todopoderoso y omnisciente, mi pregunta es: ¿de qué manera Dios, un ser sin espacio, es omnipresente? Si Dios tiene conocimiento de todo lo que ocurre en cualquier lugar del espacio, ¿no está eso cubierto por su omnisciencia? En última instancia, me pregunto si la idea de que Dios es omnipresente no es más que una descripción torpe, pero largamente sostenida, de un aspecto de la omnisciencia de Dios. O lo más probable es que no esté entendiendo la distinción entre ambas. Agradecería cualquier aclaración al respecto. Gracias desde Australia.

Joel

Australia

Respuesta de Dr. Craig


R

Tu pregunta se ha convertido en un tema de debate reciente entre los filósofos cristianos, Joel, con el que me he topado al escribir mi teología filosófica sistemática. La respuesta depende de si Dios existe en todo el espacio o trasciende el espacio. Aunque las Escrituras suelen hablar de Dios en términos espaciales, me sorprendió descubrir que el concepto bíblico de cielo [paraíso | heaven] como reino de Dios (en contraposición a «los cielos» en el sentido del firmamento o los cielos estrellados) pretende subrayar, no la ubicación espacial de Dios, sino su trascendencia del mundo, por lo que podría interpretarse en términos de que Dios trasciende el espacio.

Si Dios trasciende el espacio, entonces la omnipresencia de Dios se explica y se reduce a su omnipotencia y omnisciencia. Se puede decir que Dios es omnipresente en el sentido de que es causalmente activo y conocedor de cada punto del espacio. Esto no quiere decir que la omnipresencia de Dios sea «sólo una descripción torpe pero largamente sostenida» de Su omnipotencia y omnisciencia, pues no hay nada torpe en entender así la omnipresencia de Dios; al contrario, ¡es una perspectiva bastante exaltada de la presencia de Dios en todo!

Sin embargo, en la actualidad hay un puñado de eruditos contemporáneos que sostienen no sólo que Dios está literalmente en el espacio, sino que ésta ha sido la posición dominante en la teología cristiana desde la época de Agustín, en el siglo V. Estoy convencido de que estos eruditos revisionistas están muy equivocados en cuanto a la perspectiva histórica. Teniendo en cuenta el lenguaje de las Escrituras, los teólogos clásicos afirman, por supuesto, que Dios existe en todas partes y está presente en todos los lugares; pero la cuestión es qué querían decir con eso. ¿Cómo es que Dios está presente en todos los lugares? Lo que quieren decir, creo yo, es que Dios está -en términos de Tomás de Aquino- causalmente conectado con todo lo que hay en el espacio, sabe lo que ocurre en todas partes del espacio y es la base del ser de todo lo que existe en el espacio, pero sin estar Él mismo en el espacio.

Si Dios existe en el espacio, tendría que hacerlo en un sentido muy especial: tendría que estar totalmente presente en cada lugar del espacio. Puesto que Dios no está hecho de partes, no puede extenderse por el espacio como el universo, una parte aquí y una parte allá. Más bien tiene que estar totalmente aquí y al mismo tiempo totalmente allí. Se trata de una noción muy difícil de entender, y gran parte de la discusión filosófica contemporánea tiene que ver con la forma en que las cosas pueden situarse en el espacio, y la discusión se vuelve rápidamente muy técnica.

La idea de que Dios está en el espacio choca con el llamado problema de los intrínsecos espaciales [spatial intrinsics]. Se supone que Dios está totalmente presente en cada región del espacio o al menos en múltiples regiones del espacio. Como ser omnisciente, Dios debe saber dónde está. En cada lugar en el que Dios está totalmente presente, Dios debe creer: «Estoy aquí». Pero como el término espacial «aquí» se refiere a la ubicación de su usuario, Dios estará en diferentes estados de creencia en diferentes lugares del espacio. Por lo tanto, Dios en diferentes lugares tendrá diferentes propiedades intrínsecas y por lo tanto no puede ser idéntico a través del espacio. En su lugar, tenemos politeísmo, tal y como temía San Anselmo.

Por el contrario, la opinión de que Dios trasciende el espacio surge muy naturalmente a la luz de la doctrina de la creatio ex nihilo. Pues sabemos, en virtud de la doctrina de la creación, que Dios, existiendo solo sin creación, carece de espacio.  Desde el punto de vista relacional, el espacio no existe en ausencia total de realidad física, y desde el punto de vista sustancial, el espacio es una cosa o sustancia y, por tanto, debe haber sido creado por Dios.  En ambos casos, Dios crea el espacio en el momento de la creación del universo.  Contrariamente a Isaac Newton, el espacio no es un efecto necesario y concomitante de Dios, sino un efecto contingente y libremente querido. Por tanto, sin el universo, Dios existe sin espacio.  Pero la creación del espacio no haría nada para «espacializar» a Dios, es decir, para atraerlo al espacio.  La creación del espacio no es en sí misma un acto espacial (como lo es, por ejemplo, golpear algo).  Por lo tanto, no hay razón para pensar que la divina carencia de espacio [divine spacelessness] se abandona en el acto de la creación.  Si no es así, entonces la omnipresencia de Dios debe entenderse en términos de que Dios es inmediatamente consciente y causalmente activo en cada lugar del espacio.  Sabe lo que ocurre en cada lugar del universo y actúa causalmente en cada uno de esos lugares, aunque allí no ocurra nada más que fluctuaciones cuánticas en el vacío del espacio «vacío».

- William Lane Craig