#823 ¿La fe es un don del Espíritu Santo?
July 25, 2024He disfrutado mucho de su excurso sobre Teología Natural en la clase 3 de Defensores. Honestamente, es una bendición espiritual y un ejercicio intelectualmente riguroso. Cuando usted habla sobre cómo las grandes verdades del Evangelio pueden ser conocidas como una creencia propiamente básica por el testimonio auto-verificante del Espíritu Santo que es inconfundible para quien lo tiene, el versículo que me vino a la mente fue Hebreos 11:1: «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve». No creo recordar que usted haya hecho referencia a este versículo en las presentaciones, pero ¿es aplicable aquí? Su discusión del testimonio interno del Espíritu Santo describió bastante bien mi experiencia de salvación Wesleyana. En algún plano espiritual, Dios le dio testimonio a mi alma/espíritu de la verdad del Evangelio. Mi fe, basada en este testimonio interno del Espíritu, es mi sustancia y evidencia de/para el Evangelio (versión King James). Realmente, es un derrotador que viene incorporado para todas las dudas, argumentos ateos, etc. ¿Sería ir demasiado lejos decir que esta fe fue dada sobrenaturalmente por el Espíritu Santo? ¿Él obró esa fe en mí cuando me arrepentí y me abrí para recibirla? Un antiguo himno evangélico que me viene a la mente es: «No sé cómo Él me impartió esta fe salvadora, ni cómo el creer en Su palabra produjo paz en mi corazón. No sé cómo se mueve el Espíritu, convenciéndonos de pecado, revelando a Jesús a través de la palabra, creando fe en Él». Gracias, como pastor puedo referirme a gran parte de su trabajo apologético en mi Escuela Dominical y Estudios Bíblicos. Así que no solo me ha bendecido, sino que ha sido un canal de bendición para muchos, muchos otros.
Abu
Nueva Zelanda
Respuesta de Dr. Craig
R
¡Gracias por tu maravilloso testimonio, pastor! Me siento muy agradecido de que la clase de Defensores te haya bendecido personalmente y te haya ayudado en tu ministerio.
Yo también pertenezco a la tradición wesleyana, con su fuerte énfasis en el testimonio y la obra del Espíritu Santo, razón por la cual encuentro tan atractiva la llamada epistemología reformada. Me parece que el Nuevo Testamento enseña que el testimonio del Espíritu de Dios fundamenta la fe cristiana de una manera propiamente básica y es un factor intrínseco que derrota a los aparentes factores que la contradicen.
Sin embargo, no veo la relevancia inmediata de Hebreos 11:1 para la basicidad apropiada de la creencia cristiana, ya que no aborda ni el fundamento de la fe como lo que ofrece. Podríamos tener una certeza de que las cosas sucederán en el futuro (por ejemplo, el regreso de Cristo) o de cosas que actualmente no están disponibles a los sentidos (por ejemplo, la creatio ex nihilo) sobre la base de una buena evidencia (por ejemplo, la enseñanza de Cristo ratificada por su resurrección), como afirma el evidencialista.
Entonces, ¿la fe es «dada sobrenaturalmente por el Espíritu Santo»? Es difícil decirlo. Claramente, la Escritura habla de la fe (pistis) como uno de los muchos «frutos del Espíritu» (Gálatas 5:22). Pero pistis aquí probablemente no se refiere a la fe salvífica sino a una virtud cristiana e incluso puede significar fidelidad. Efesios 2:8-9 podría parecer más relevante para la fe salvífica: «Porque por gracia ustedes son salvos por medio de la fe; y esto no de ustedes, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe». Pero como touto (esto) es neutro y pistis (fe) es femenino, el antecedente de «esto» no puede ser «fe»; más bien es el proceso o disposición de la salvación por gracia por medio de la fe lo que es el don de Dios.
Puesto que no debemos pensar, como nuestros hermanos reformados, que la fe salvífica es el resultado de un determinismo divino unilateral, el acto de la fe salvífica debe implicar la respuesta libre de la voluntad humana a la convicción y atracción del Espíritu Santo. Esta comprensión no hace que la fe salvífica sea una obra que realizamos, como alegan nuestros hermanos reformados. Como recalco en mis clases de Defensores sobre la doctrina de la salvación, Pablo opone constantemente la fe a las obras; no piensa en la fe como una especie de obra meritoria. La filósofa cristiana Eleanore Stump ha dado una buena explicación de la relación entre el libre albedrío humano y la obra del Espíritu Santo en la producción de la fe salvífica. Según ella, la fe ni siquiera es un acto positivo de nuestra voluntad de aceptar la gracia de Dios en respuesta a la convicción y atracción del Espíritu Santo. Más bien es el acto puramente negativo de dejar de resistir al Espíritu Santo y permitirle así que produzca la fe salvífica en nuestros corazones. Según esta perspectiva, la fe salvífica es obra de Dios, un don del Espíritu Santo, pero no es algo que anule el libre albedrío humano.
Entonces, creo que podemos tomar la fe como algo que es otorgado sobrenaturalmente por el Espíritu Santo sin caer en las garras del Caribdis del universalismo o de la Escila de un Dios que es menos que totalmente amoroso.
- William Lane Craig