#495 Enseñanza bíblica sobre Dios y el tiempo
November 09, 2016Estimado Dr. Craig,
Tengo algunas preguntas sobre el tema de la eternidad y Dios. Entiendo que usted defiende la visión de que Dios es atemporal “antes” de la creación y en el tiempo (temporal) desde entonces.
1. ¿Hay alguna razón bíblica para suponer que Dios era atemporal antes de la creación (o cuando no existía ninguna creación)? Hago la pregunta porque pienso que hay lugares en la Escritura donde se hace mención del tiempo “antes de la creación”, por ejemplo 1 Pedro 1:20—el Mesías quien fue conocido desde antes de la fundación del mundo y lo amó antes de la fundación del mundo (Juan 17:24) o la sabiduría existiendo antes de la creación del mundo en Proverbios 8. ¿Hay alguna razón para no suponer que la Biblia ve a Dios como existiendo en la eternidad en el pasado (por ejemplo que el tiempo existía antes de la creación, posiblemente para siempre)?
2. Por otro lado, ¿hay alguna razón bíblica para creer que desde la creación Dios está limitado por el tiempo (es decir, no “simultáneamente” en el pasado y futuro)? O, ¿ese es principalmente una visión filosófica nada más?
3. En la visión suya, ¿qué hay del cielo como la morada de Dios (de donde Jesús está reinando a la diestra del Padre)?, ¿cómo encaja “un día es como mil años, y mil años como un día” (2 Pedro 3:8) en este asunto? y ¿sólo hay una diferencia entre la percepción del tiempo por parte de Dios y de nosotros, o hay una diferencia real entre el cielo y el mundo/tierra físico?
Chavoux
Namibia
Respuesta de Dr. Craig
R
¡Qué bueno escuchar de uno de nuestros lectores africanos, Chavoux! He tratado con tus preguntas en mi libro Time and Eternity [Dios y la eternidad], el cual no está accesible a ti.
1. ¿Hay alguna razón bíblica para suponer que Dios era atemporal antes de la creación (o cuando no existía ninguna creación)? De hecho, sí. Johannes Schmidt argumenta a favor de una doctrina bíblica de la atemporalidad divina sobre la base de los textos que hablan de la creación en Génesis 1.1 y en Proverbios 8:22-23.[1]
Génesis 1.1 dice, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Según James Barr, este comienzo absoluto, tomado juntamente con la frase “Y fue la tarde y la mañana un día (v. 5), indicando el primer día, pudiera ser muy bien intencionado a enseñar que el comienzo simplemente no trataba del universo físico, sino del comienzo del tiempo mismo y que, consecuentemente, Dios pudiera ser considerado como atemporal.[2] Se pudiera considerar que ciertos autores del Nuevo Testamento interpretaban Génesis 1.1 como que se refería al comienzo del tiempo. La reflexión más chocante del Nuevo Testamento sobre Génesis 1.1 es, por supuesto, Juan 1.1: “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Este estaba en el principio junto a Dios. Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. Aquí el no creado Verbo (logos), la fuente de todas las cosas creadas, ya estaba con Dios y era Dios en el momento de la creación. Este pasaje no es difícil de interpretar en términos de la unidad del Verbo atemporal con Dios—ni tampoco sería anacrónico hacerlo, dada la doctrina de Filón, el filósofo judío del primer siglo, del Logos (Verbo) divino y la defensa de Filón de que el tiempo comienza con la creación[3]
En cuanto a Proverbios 8.22-23, este texto ciertamente se puede leer en términos de un comienzo del tiempo. Aquí la Sabiduría, personificada como una mujer, habla:
Jehová me poseía en el principio,
Ya de antiguo, antes de sus obras
Eternamente tuve el principado, desde el principio,
Antes del comienzo de la tierra.
El texto, el cual sin lugar a dudas mira hacia Génesis 1.1, está lleno de expresiones temporales para un comienzo. R. N. Whybray comenta,
Se debería notar de cómo el escritor […] estaba tan insistente en inculcar el hecho de la antigüedad inimaginable de la Sabiduría que hasta él juntó todos los sinónimos disponibles en una inundación de tautologías: re’sît, comienzo, qedem, el primero, me’az, de la antigüedad (viejo), me ‘olam, desde la eternidad, mero’s, en el principio o ‘desde el comienzo’ (compare Isaías 40.21; 41.4, 26), miqqade me’ares, antes de la fundación de la tierra: El énfasis no es tan en el modo de que la Sabiduría llega a la existencia […] sino en el hecho de su antigüedad.[4]
Sin embargo, las expresiones enfatizan no la mera antigüedad de la Sabiduría, sino de que hay comienzo, un punto de partida, en o antes del cual la Sabiduría existía. Ese era un punto de partida no solamente para la Tierra, sino también para el tiempo y los siglos. Eso simplemente era el comienzo. Los otros escritores de la antigüedad entendieron ese texto de esa manera. La traducción en griego Septuaginta del Antiguo Testamento traduce me ‘olam en Proverbios 8.23 como pro tou aionios (antes del tiempo) y en Sirácides 24:9 tiene a la Sabiduría diciendo, “Desde el principio el Señor me había creado, antes que existiera el tiempo, y no pasaré con el tiempo” (cf. 16.26; 23.20).
De manera significativa, ciertos pasajes del Nuevo Testamento también parecen afirmar un comienzo del tiempo. Por ejemplo, en Judas, “al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, dominio y autoridad, ahora y por todos los siglos” (pro pantos tou aionos kai nun kai eis pantas tous aionas). El pasaje contempla una duración futura eterna, pero afirma un comienzo para el tiempo pasado e insinúa la existencia de Dios, al utilizar un façon de parler casi inevitable, “antes” del comienzo del tiempo. De igual manera, se encuentran expresiones en dos pasajes intrigantes en las epístolas pastorales. En Tito 1.2-3, en un pasaje lleno de lenguaje temporal, leemos sobre los escogidos por Dios “a base de la esperanza en la vida eterna (zoes aioniou), la cual Dios, que no miente, prometió desde antes de los tiempos eternos (por chronon aionio), y a su debido tiempo (kairois idiois) manifestó”. En 2 Timoteo 1.9 leemos que Dios “según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos eternos (pro chronon aionion), pero que ahora (nun) ha sido manifestada mediante la aparición de nuestro Salvador Jesucristo”. Arndt y Gingrich traducen pro chronon aionion como “antes que comenzara el tiempo”.[5]De igual manera en 1 Corintios 2.7, Pablo habla de un misterio oculto de Dios, el “cual Dios predestinó antes de los siglos (pro ton aionon) para nuestra Gloria”. Esas expresiones están de acuerdo con la Septuaginta, la cual describe a Dios como “el que existe antes del tiempo (ho hyparchon pro ton aionon)” (LXX Salmo 54.20 [Salmo 55.19]). De que esas construcciones con “pro” han de tomarse seriamente y no meramente como modismos que connotan “por largos siglos” (cf. Romanos 16.25: chronois aioniois) es confirmado por la cantidad de expresiones similares relacionadas con Dios y su decreto “antes de la fundación del mundo” (Juan 17.24; Efesios 1.4; 1 Pedro 1.20; cf. Apocalipsis 13.8). Es evidente que era un entendimiento común de la creación descrita en Génesis 1.1 de que el comienzo del mundo coincidía con el comienzo del tiempo o de los siglos. Pero como Dios no comenzó a existir en el momento de la creación, se deduce que por lo tanto Él existía “antes” del comienzo del tiempo. Por lo tanto, Dios, por lo menos “antes” de la creación debe ser atemporal.
2. Por otro lado, ¿hay alguna razón bíblica para creer que desde la creación Dios está limitado por el tiempo (es decir, no “simultáneamente” en el pasado y futuro)? O, ¿ese es principalmente una visión filosófica nada más? ¡De hecho, sí! Los escritores bíblicos regularmente describen a Dios como involucrado en actividades temporales, incluyendo el conocimiento de antemano del futuro y el recordar el pasado, y cuando ellos hablan directamente de la existencia eterna de Dios, lo hacen en términos de una duración sin comienzo y sin terminación temporal: “Antes que nacieran los montes
y formaras la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios” (Salmo 90.2). “¡Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir!” (Apocalipsis 4.8b). Sólo en el contexto de la doctrina de la creación los autores bíblicos proveen algún indicio de que Dios no está literalmente en el tiempo.
3. ¿Qué hay del cielo como la morada de Dios (de donde Jesús está reinando a la diestra del Padre)? No veo ninguna razón para pensar que el cielo es atemporal. Por el contrario, el hecho de que Cristo puede ascender allá demuestra que no lo es, ya que hubo un tiempo allá cuando él todavía no había ascendido y un tiempo después en el cual él había ascendido. ¿Cómo encaja “un día es como mil años, y mil años como un día” (2 Pedro 3:8) en este asunto? Ese versículo es neutro sobre ese asunto, queriendo decir sólo que para un ser sin comienzo y sin fin, cualquier sea su modo de Su existencia, la duración de tiempo en la Tierra es trivial. ¿Sólo hay una diferencia entre la percepción del tiempo por parte de Dios y de nosotros, o hay una diferencia real entre el cielo y el mundo/tierra físico? Sólo una diferencia de percepción, la cantidad de tiempo es una irrelevancia para un ser eterno.
Entonces, aunque los autores de la Biblia típicamente hablan de Dios como atemporal y eterno, hay alguna evidencia, por lo menos, que cuando Dios es considerado en relación a la creación, Él debe ser considerado como el Creador trascendente del tiempo y la eternidad, y por lo tanto, debe ser considerado como que existe más allá del tiempo. Pudiera bien ser el caso de que en el contexto de la doctrina de la creación, los escritores bíblicos fueron movidos a reflexionar sobre la relación de Dios con el tiempo y escogieron afirmar Su trascendencia. Aun así, la evidencia no está clara y parecemos estar forzados a concluir con Barr que “si tal cosa como una doctrina cristiana del tiempo ha de ser desarrollada, el trabajo de discutirla y desarrollarla debe pertenecer no a la teología bíblica sino a la teología filosófica”.[6]
-
[1]
Johannes Schmidt, Der Ewigkeitsbegriff im alten Testament, Alttestamentliche Abhandlungen 13/5 (Münster in Westfalen: Verlag des Aschendorffschen Verlagsbuchhandlung, 1940), pp. 31-2.
Johannes Schmidt, Der Ewigkeitsbegriff im alten Testament, Alttestamentliche Abhandlungen 13/5 (Münster in Westfalen: Verlag des Aschendorffschen Verlagsbuchhandlung, 1940), pp. 31-2.
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[2]
James Barr, Biblical Words for Time [Palabras bíblicas para la palabra “tiempo’] (London: SCM Press, 1962), pp. 145-7.
James Barr, Biblical Words for Time [Palabras bíblicas para la palabra “tiempo’] (London: SCM Press, 1962), pp. 145-7.
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[3]
Sobre el comienzo del tiempo y la creación, véase Filón de Alejandría, On the Creation of the Cosmos according to Moses [Sobre la creación del mundo según Moisés], traducción con Introducción y Comentario por David T. Runia, Philo of Alexandria Commentary Series 1 [Serie 1: Comentario de Filón de Alejandría (Leiden: E. J. Brill, 2005).
Sobre el comienzo del tiempo y la creación, véase Filón de Alejandría, On the Creation of the Cosmos according to Moses [Sobre la creación del mundo según Moisés], traducción con Introducción y Comentario por David T. Runia, Philo of Alexandria Commentary Series 1 [Serie 1: Comentario de Filón de Alejandría (Leiden: E. J. Brill, 2005).
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[4]
R. N. Whybray, Proverbs [Proverbios], New Century Bible Commentary (Grand Rapids, Mich.: Wm. B. Eerdmans, 1994), pp. 131-2.
R. N. Whybray, Proverbs [Proverbios], New Century Bible Commentary (Grand Rapids, Mich.: Wm. B. Eerdmans, 1994), pp. 131-2.
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[5]
A Greek-English Lexicon of the New Testament [Lexicón greco-inglés del Nuevo Testamento], Por W. Bauer, traducido y editado W. F. Arndt y F. W. Gingrich, s.v. “aionios.”
A Greek-English Lexicon of the New Testament [Lexicón greco-inglés del Nuevo Testamento], Por W. Bauer, traducido y editado W. F. Arndt y F. W. Gingrich, s.v. “aionios.”
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[6]
Barr, Biblical Words for Time [Palabras bíblicas para la palabra “tiempo’], p. 149.
Barr, Biblical Words for Time [Palabras bíblicas para la palabra “tiempo’], p. 149.
- William Lane Craig