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#498 ¿Dios hace que las personas cometan maldad?

November 09, 2016
P

Dr. Craig, gracias por todo lo que hace para ayudarnos a entender al Dios de la Biblia frente a tantos asuntos difíciles que todos enfrentamos. Como seguidora de Cristo, me siento turbada con algunos textos en la Biblia que parecen indicar que Dios no sólo permite el mal (un tema que usted ya ha abordado muchas veces) sino, hasta más frustrante, que Dios realmente es quien CAUSA el mal. Me estoy refiriendo a los relatos que se encuentran tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento: desde endurecer el corazón del faraón en Génesis, a Juan 13:27b cuando Jesús le dice a Judas: “Lo que vas a hacer, hazlo pronto” (lo que hace parecer que Judas no tenía ninguna opción en ese asunto), al relato en Apocalipsis 17:15-17—en particular, la primera parte de los versículos 16-17: “Y los diez cuernos que viste y la bestia, éstos odiarán a la ramera y la dejarán desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la quemarán con fuego; PORQUE DIOS HA PUESTO EN SUS CORAZONES (énfasis mía) el ejecutar su propósito: que tengan ellos un propósito unánime, y den su reino a la bestia hasta que las palabras de Dios se cumplan”. ¿La frase “ha puesto” en ese versículo se refiere a las cosas horribles que ellos hacen como odiar, dejar desolada, comer carne, quemar con fuego?

¿Cómo yo concilio a un Dios BUENO (bueno, en el sentido de perfección moral y del patrón para toda moralidad) con Su actos intencionales de causar la maldad—o de hacer que otras personas hagan cosas malas? ¿Qué estoy dejando de ver aquí? Cuando hablo sobre este asunto con otros creyentes, algunos piensan que Él es capaz de hacer cualquier cosa en Su voluntad soberana que sirva para llevar a cabo Su propósito, y eso incluye hacer directamente cosas malas, o haciendo que otros hagan esas cosas malas. La posibilidad de eso me aterroriza y no puedo conciliar las palabras de la Biblia que he citado anteriormente con el carácter de Dios que por tanto tiempo he aceptado.

No quiero enterrar mi cabeza debajo de la arena e ignorar estas cosas—lo que quiero es tener una respuesta más robusta para estos versículos y conceptos muy difíciles. Le agradecería que compartiera sus pensamientos sobre este asunto. Gracias.

Kathy

Reunion

Respuesta de Dr. Craig


R

Kathy, tus ejemplos son una bolsa que contiene mucha mezcla. No veo ningún determinismo en toda la palabra de Jesús para Judas. El simple saber lo que alguien va a hacer, de ninguna manera, limita a que esa persona lo haga. De modo que veo a Jesús diciéndole a Judas: “vamos, hazlo pronto”. (Eso me recuerda de una vieja canción de Patsy Cline, “Hurt Me Now, Get It Over” [Hiéreme Ahora, Hazlo Pronto]. No hay ningún determinismo envuelto en eso). En cuanto a Apocalipsis 17, eso está describiendo simbólicamente el ira justa de Dios por el pecado. No se trata de personas individuales, sino de ciudades, naciones y alianzas. Un mejor ejemplo sería de cuando Dios hizo o incitó a Babilonia en el Antiguo Testamento a que invadiera a Israel, lo cual involucraba actos injustos, pero que constituían el juicio de Dios sobre Israel por su pecado. A pesar de que lo que los gobernantes hicieron fue realmente injusto, los israelitas merecían un trato severo, lo cual constituía su castigo. Su castigo era realmente una cosa buena, aunque fuese ejecutado por medio de hombres malvados.

Incluso así, tú pudieras encontrar a Dios poniendo en los corazones de ciertas personas el hacer actos malévolos, incluso si esos actos constituyeran el juicio de Dios para los pecadores. Es igual con el faraón, tú estás turbada de que Dios le endureciera su corazón. Estoy de acuerdo contigo de que no podemos decir que Dios haya causado que las personas hicieran maldad, ya que eso sería contrario a la naturaleza de Dios.

Para poder abordar esas situaciones, lo que se necesita es una teoría de la providencia divina que sea satisfactoria, la cual afirme tanto la soberanía de Dios sobre todas las cosas y la libertad libertaria de los seres humanos. El molinismo proporciona ese relato. El molinismo está arraigado en la doctrina del conocimiento medio (véase mi contribución al libro Four Views on Divine Providence [Cuatro perspectivas sobre la providencia divina], ed. Dennis W. Jowers [Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 2011]). Según el molinismo, hay dos maneras en que Dios puede materializar los estados de cosas (es decir, hacer que las cosas sucedan). La primera es la materialización fuerte (strong actualization), donde Dios causalmente lleva a cabo algún efecto directo por medio de Su acción. La segunda es la materialización débil (weak actualization), donde Dios pone a alguien en un conjunto de circunstancias con el conocimiento de que la persona iría a decidir libremente para causar un efecto.

De inmediato debería ser evidente que la materialización o realización débil de un acontecimiento malévolo no implica que Dios sea quien cause la maldad. Él causa, como máximo, que un agente libre esté en un conjunto determinado de circunstancias y es el agente quien libremente lleva a cabo la maldad. Además en el molinismo, Dios absolutamente desea todo el bien, pero Él absolutamente no desea que los agentes comentan maldad. Él permite que ellos cometan actos de maldad, sabiendo que Él va a traer algún bien de eso. Por lo tanto, los actos malévolos de los agentes libres son, como máximo, condicionalmente deseados por Dios.

El tipo de soberanía divina sobre los pensamientos malos del hombre que te perturba se encuentra en toda la Biblia y es explicado muy bien por un relato molinista de la providencia divina. Pensemos de la declaración de José a sus hermanos en Egipto: “Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido aquí; pues para preservar vidas [...] Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy” (Génesis 45.5; 50.20). La traición y el engaño de los hermanos no pudieron haber sido ocasionados por Dios; y aun así Dios de manera soberana dirigió los acontecimientos hacia el fin previsto de Él de salvar a Israel de la hambruna.

O consideremos los siguientes textos relacionados con la crucifixión de Jesús:

A éste, entregado por el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios, clavasteis en una cruz por manos de impíos y le matasteis (Hechos 2.23).

Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, juntamente con los gentiles y los pueblos de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste, para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera (Hechos 4.27-28).

Aquí tenemos una asombrosa afirmación de la soberanía divina sobre los asuntos de los hombres. Se dice que el complot para crucificar a Jesús (el cual no sólo involucraba a los romanos y a los judíos en Jerusalén en ese tiempo, sino más específicamente a Pilato y Herodes, quienes juzgaron a Jesús) había sucedido según el plan de Dios basado en Su presciencia y predeterminación.

Si tomamos la palabra bíblica “presciencia” para incluir el conocimiento medio, entonces podemos hacer un sentido perfecto de esos textos. Pues, a través del conocimiento medio, Dios sabía exactamente cuáles personas, si eran miembros del Sanedrín, irían a votar a favor de la condenación de Jesús; cuáles personas, si estaban en Jerusalén, irían a exigir la muerte de Jesús, favoreciendo la libertad de Barrabás; qué Herodes, si fuese rey, iría a hacer libremente en reacción a Jesús y a la súplica de Pilato de juzgar a Jesús; qué el propio Pilato, si estuviera en posición de prefecto en Palestina en el año 30 d.C. iría a hacer libremente bajo la presión de los líderes judíos y de la multitud. Sabiendo todas las posibles circunstancias, personas y las permutaciones de ellas, Dios decretó crear precisamente esas circunstancias y precisamente esas personas que libremente iban a hacer lo que Dios deseaba que sucediera. Por lo tanto, el escenario completo, como insiste Lucas, se desarrolló conforme al plan de Dios.

De manera que Dios puede poner algo en el corazón de una persona al realizar una materialización débil de eso, no al causarlo. Se puede decir que Él endureció el corazón del faraón al poner al faraón en circunstancias en las que Él sabía que él libremente iba a endurecer su propio corazón. ¡De hecho, el texto dice que el faraón endureció su propio corazón! De igual manera, Dios sabía que los agentes que son presentados simbólicamente en el libro de Apocalipsis irían, en ciertas circunstancias, a concebir y a hacer libremente cosas terribles, y así iban a traer el juicio de Dios sobre la ramera.

Entonces, Dios ni causa el mal ni causa que otros cometan cosas malas. Pero Él lleva a cabo una materialización débil de los estados de cosas, poniendo a los agentes libres en circunstancias en las que Él sabía que ellos libremente iban a escoger cometer lo malo. Por lo tanto, todo lo que acontece sucede de esa manera por la voluntad directa o permisible de Dios.

- William Lane Craig