#282 Prueba de la Simplicidad Divina
October 31, 2012Estimado Dr. Craig,
En cuanto a su opinión sobre la existencia de Dios y la analogía en la Pregunta # 276, el filósofo y escritor de blog Alfredo Watkins le ha respondido a usted aquí:
http://analyticscholastic.blogspot.com/2012/07/william-lane-craig-on-god-and-analogy.html .
En particular estoy curioso de ver sus pensamientos sobre el argumento de Alfredo Watkins para la simplicidad divina, el cual implica que la conversaciones sobre Dios deben emplear una analogía. Él da el siguiente argumento:
(1) Todo lo que no es idéntico a Dios fue creado por Dios. [concedido por Craig].
(2) Si Dios tiene partes metafísicas propias (’partes’ del más allá), entonces al menos una de esas partes no fue creada por Dios [premisa]
(3) O Dios tiene partes o no.
(4) Supongamos que él tiene partes,
Entonces
(5) Todas las partes de Dios fueron creadas por Dios. [por la premisa 1].
Pero
(6) Una de las partes de Dios no fue creada por Dios [por la premisa 2, 4]. Esto es una contradicción. Por lo tanto, debemos rechazar nuestra presuposición. Por lo tanto:
(7) Dios no tiene partes.
De manera que aquí por ‘partes metafísicas propias’ quiero decir cosas que son como componentes ontológicos, tales como una instancia de propiedad (o una tropo o accidente o cualquier otra cosa). (1) eso son justamente los propios pensamientos de Craig sobre el tema, y (2) es verdadero ya que está claro que Dios no creó sus propiedades esenciales; él depende de ellas para su existencia, ya que si ellas no existieran, entonces tampoco él existiera. El resto se deduce por los significados de los términos y por las reglas de la lógica.
Craig dice que él considera a Dios ser una sustancia, presuntamente de la misma manera que somos nosotros: “No es una sustancia física, por supuesto, sino una sustancia espiritual como una mente.”
Sin embargo, el caso aun está más claro si Craig piensa que la mente y la voluntad de Dios son dos cosas totalmente diferentes; ya que si él piensa eso, dada la doctrina de Craig de la aseidad, entonces de deduce de la (1) que la voluntad de Dios debe ser creada por Dios. ¡Pero es absurdo suponer que Dios creó su propia voluntad; sobre todo, él debió haber tenido una voluntad para hacer eso! Pero lo tanto, o la doctrina de la aseidad de Craig es falsa (estoy de acuerdo con Craig que no lo es) o Dios no es distinto a su voluntad (lo cual pienso que es correcto, pero es solo inteligible cuando tomamos en cuenta la simplicidad divina).
Craig piensa que deshaciéndose del Platonismo se van a resolver los problemas relacionados con la aseidad de Dios. Sin embargo, no lo hace, ya que aun si no hay propiedades abstractas en nosotros está claro que hay componentes ontológicos (el color marrón que hay en mi, mi estatura, mi forma, etc.). Aun cuando tomamos ‘partes’ en este sentido, yo creo que el argumento que se hace arriba muestra que si él quiere sostener la doctrina fuerte de la aseidad que se describe en la cita de arriba, él necesita deshacerse de la idea de que Dios tiene alguna parte. Y si Dios no tiene ninguna parte en el sentido metafísico entonces se puede demostrar que las conversaciones acerca de Dios son analógicas, ya que en nuestro caso, decir que soy bueno es decir que la cualidad de bueno es inherente a mí como un accidente (o es ejemplificada como una propiedad, o es inherente como un tropo o como cualquier otra cosa). Pero dado que Dios no tiene partes en ninguno de estos sentidos, decir que Dios es bueno no puede ser decir eso acerca de él. Y lo mismo sería con sus atributos divinos. Por lo tanto, nuestros términos deben ser dichos de manera analógica de Dios.
También vale la pena mencionar que Alex Pruss ha ofrecido una versión más sencilla de este argumento, la cual he adaptado de la siguiente manera:
1. Todas las cosas con excepción al mismo Dios fueron creadas por Dios. (Premisa)
2. Si Dios tiene partes metafísicamente propias, entonces por lo menos una parte metafísicamente propia de Dios no fue creada por Dios (Premisa).
3. Ninguna parte metafísicamente propia de Dios es idéntica a Dios. (Por la definición de “parte metafísicamente propia.”)
4. Si Dios tiene partes metafísicamente propias, entonces hay algo que no es ni idéntico a Dios ni creado por Dios. (Por 2 y 3).
5. Dios no tiene partes metafísicamente propias (por la 1 y la 4).
¿Usted piensa que los argumentos de Watkins o de Pruss son buenos? Si lo son, ¿prueban ellos la simplicidad divina como fue concebida por Aquino? Yo mismo he sido cauteloso de la concepción Tomista de la simplicidad divina dado que ella implica que Dios es atemporal, inmutable e impasible, así que le agradecería muchísimo que compartiera cualquier entendimiento que usted podría tener sobre esos argumentos.
Gracias,
Pranav
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Pranav, así que decidió hacerme una pregunta difícil? En serio, esta es una de esas preguntas difíciles que existen en filosofía donde la respuesta va a tener consecuencias contra-intuitivas y vamos a tener que aprender a vivir con la que es menos incómoda.
Permítame decir de una forma directa que mientras he visto el argumento de Pruss anteriormente, no estoy familiarizado con la obra de Watkins y por lo tanto, me voy a basar simplemente de lo que usted dice aquí.
Lo primero que debe ser dicho es que el argumento que se hace aquí no hace nada para apaciguar los múltiples problemas que hay con la doctrina fuerte de la simplicidad divina enunciada por Tomás de Aquino. Esta ofrece un argumento positivo a favor de la simplicidad.
Desde mi punto de vista, la respuesta a este argumento saca la misma distinción que expliqué en la Pregunta de la Semana # 279 entre las perspectivas internas o externas de un marco lingüístico en el que la persona haya decidido involucrarse en cierto tipo de conversación. En el marco de conversación de propiedad, por supuesto, las cosas tienen propiedades. Pero desde un punto de vista fuera de ese marco, no creo que realmente hayan objetos conocidos como propiedades.
De igual manera aquí: tomando en cuenta un marco lingüístico en que nos involucramos en las conversaciones sobre “partes”, es común y corriente afirmar que mi cuerpo, por ejemplo, tiene varias partes. Pero fuera de ese marco, cuando hacemos la pregunta metafísica: ¿realmente existen tales cosas como partes propias (partes que son idénticas a la totalidad)? Estoy inclinado a responder: No. Ellas simplemente están en nuestras cabezas, no son cosas que existen en la realidad. Pensemos de una bola que existe sola en un espacio vacío. Además de la bola, ¿hay otra cosa más en existencia, es decir, la tercera parte inferior de la bola? No creo. Una vez que uno comienza a pensar de esa manera, uno prolifera o multiplica los objetos ad infinitum: también hay una tercera parte de la bola, una doceava parte de la bola, una veinticuatroava parte, etc. ¿No es más plausible pensar que solamente hay una cosa aquí, es decir, la bola? Sus partes no son metafísicamente cosas. ¡Cuánto más esas “partes” recónditas como su color, forma, tamaño, etc.!
De hecho, hay un argumento poderoso que se le debe a Peter van Inwagen, de que una parte propia de una cosa no es en sí una cosa en su propio derecho. La gerente de nuestra librería de la iglesia, Dottie Poythress, recientemente pasó por una cirugía para removerle un riñón infectado. Así que consideremos la parte propia de Dottie antes de la cirugía, la cual era total con excepción de su riñón infectado. Llamemos a esa parte Dottie*. Ahora, Dottie no era idéntica a Dottie*. (Dottie tenía dos riñones y Dottie* no). Afortunadamente, Dottie sobrevivió la operación. Por lo tanto, Dottie después de la cirugía es idéntica a Dottie antes de la cirugía. Pero de la misma manera Dottie* también sobrevivió la operación y permaneció, en efecto, invariada como resultado de la situación. Así que Dottie* después de la cirugía es idéntica a Dottie* antes de la cirugía. El problema es que después de la cirugía Dottie se hizo idéntica a Dottie*. Dottie* ya no es una parte propia de Dottie; ¡es Dottie! Pero esto viola la transitividad de la identidad, el principio que si A=B y B=C, entonces A=C. La mejor solución a este problema es negar que realmente haya algún objeto llamado Dottie*. Es simplemente un producto de nuestra imaginación. Realmente no hay tales cosas como las partes propias de una cosa.
Por lo tanto estoy inclinado a estar de acuerdo con las conclusiones (7) y (5) de los respectivos argumentos. Pero esas conclusiones no apoyan la doctrina robusta de la simplicidad divina (Dios es una realidad pura y Su omnisciencia es Su omnipotencia es Su bondad, etc.). Porque estoy simple en exactamente el mismo sentido. Ninguna de esas cosas que llamamos “mi parte” cuando estamos hablando dentro de un marco lingüístico tampoco son realmente cosas. Si yo existiera solito en el espacio, no habría otro objeto además de mí, como por ejemplo mi parte izquierda. Tampoco son mi voluntad y mi mente cosas que existen aparte de mí. Más contra-intuitivo todavía: tampoco existirían otros objetos como mi mano o mi corazón. Estos términos no distinguen cosas que son ontológicamente distintas y reales. Pero eso no implica que yo soy una realidad pura o que mi mano es mi corazón, etc.
Por lo tanto, estoy inclinado a pensar que Dios no tiene partes propias, no porque Él es simple en el sentido Tomista, sino porque no hay dichas cosas como partes propias. Las conversaciones sobre las partes propias, así como las conversaciones sobre propiedades, son simplemente un façon de parler útil y quizás indispensable.
- William Lane Craig