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#273 Descubren el Bosón de Higgs

July 13, 2012
P

Hola Dr. Craig,

Primeramente permítame agradecerle por todo el trabajo que usted ha hecho en la rama de filosofía y entendimiento. Sus obras escritas, sus discursos y debates, en particular su recién debate con Peter Atkins me ha ayudado en mi entendimiento de cómo Dios ha obrado en el universo.

Ahora bien, leí un artículo que afirma que los científicos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) del Gran Colisionador de Hadrones han encontrado el Bosón de Higgs (“la Partícula divina”). Ahora todos mis amigos ateos están echando gritos al cielos de alegría, más o menos, y haciendo fiestas por el hecho de que ahora “Dios ha sido desmentido.” Así que mi pregunta es la siguiente: suponiendo que CERN en realidad haya encontrado ese bosón, ¿qué implicaciones teológicas tiene el bosón de Higgs?

Muchas gracias,

T.C.

Estados Unidos

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

T.C., la reacción de sus amigos ateos sobre este descubrimiento es un testimonio elocuente del estado deplorable en el que se encuentra la educación científica en nuestro país, un estado del cual con frecuencia se lamentan muchos científicos profesionales.

Sin querer dañar la fiesta, tengo que decir que, hasta donde puedo ver, este impresionante logro no tiene ninguna implicación teológica de tipo directo. El bosón de Higgs es la partícula final postulada por el modelo estándar de la física de partícula para que ella fuese confirmada empíricamente. El modelo estándar postula varias partículas elementales subatómicas como son los quarks, los electrones, protones, y así sucesivamente para poder explicar tres de las fuerzas elementales de la naturaleza, es decir, las fuerzas electromagnéticas fuertes y débiles. La cuarta fuerza elemental, la gravedad, se deja fuera del modelo.

Una de las partículas teóricas en el modelo estándar es el tipo de partícula llamada bosón, la cual es responsable para un campo que impregna todo el espacio que determina la masa de varias de las otras partículas que se mueven a través del espacio. Por ejemplo, el fotón tiene una masa cero, mientras que el electrón tiene una masa pequeña. A esa partícula se le ha conocido como el bosón de Higgs, en nombre de Peter Higgs, el físico que predijo su existencia y el correspondiente al área del campo de Higgs.

Debido a que el bosón de Higgs se deteriora de una manera muy rápida y requiere de que se cree energías altamente extraordinarias, se tomó un tiempo, esfuerzo y dinero extraordinario para que finalmente proporcionara una confirmación empírica de que el modelo estándar tenía razón en postular esa partícula. Este es una de esos ejemplos maravillosos en la ciencia donde las predicciones teóricas se demostraron estar correctas por científicos experimentales.

Creo que usted puede ver que esta confirmación sencillamente no tiene ninguna importancia teológica, sino de un sentido indirecto (por ejemplo, el testimonio del orden y la belleza matemática de la naturaleza). En particular, esto no cambia nada para los argumentos cosmológicos a favor del comienzo del universo o para los argumentos teleológicos que tienen que ver con el ajuste fino del universo, ya que esos argumentos han avanzado sobre la presuposición de que el modelo estándar de partícula está correcto (--por lo menos hasta donde éste llega. Todavía necesitamos de una Gran Teoría Unificada para explicar la física del universo antes del surgimiento de las fuerzas electromagnéticas fuertes y débiles como fuerzas distintas. Y antes de eso necesitamos una teoría quántica de la gravedad o la que se conoce como la Teoría del Todo para incorporar la fuerza gravitacional. Todavía no necesitamos de ninguna de ellas). Todo lo que eso quería era hacer una confirmación empírica del modelo estándar con respecto al bosón de Higgs. Ahora aparentemente tenemos eso. ¡Mucho más mejor! Nada ha cambiado.

La impresión contraria, que evidentemente comparten sus amigos, se debe sin dudas a la denominada “la partícula divina” que le dio Leon Lederman al bosón de Higgs en su libro del 1993 titulado La Partícula Divina. Algunas personas parecen pensar que el bosón de Higgs toma el lugar de Dios. Sin embargo, de hecho, Lederman la llama “la partícula divina” por dos razones: (1) al igual que Dios, la partícula subyace todos los objetos físicos que existen; y (2) al igual que Dios, la partícula es muy difícil de detectar.

Me gusta mucho la nomenclatura de Lederman porque ella sobresalta dos aspectos de la existencia de Dios. En primer lugar, Su conservación del mundo en su existencia y en segundo, el ocultamiento de Dios. Con respecto a la conservación del mundo, según la teología cristiana, Dios no solo trajo el universo a su existencia, sino que Él lo sustenta momento tras momento. Si Él retirara Su poder sustentador, el universo sería instantáneamente aniquilado. De una manera similar, en un nivel físico, sin el bosón de Higgs nada tendría ninguna masa y el universo estaría desprovisto de objetos físicos. (A propósito, no hay que temer de que el bosón de Higgs reemplace a Dios en conservar el universo ya que el bosón de Higgs es en sí una partícula contingente, la cual se deteriora tan pronto como ella se forma, de modo que no existe de una manera necesaria y el bosón de Higgs y el campo de Higgs en sí mismos son los productos del Big Bang. Por esa manera no son necesario ni eterno).

Con respecto al segundo punto, éste forma parte del problema del mal que se refiere a que Dios se esconde. No solo Dios no se puede detectar con los cinco sentidos, ya que no es un objeto físico, sino que a veces parece estar ausente de manera frustrante cuando más le necesitamos. Sin embargo, la lección del bosón de Higgs es que el hecho de no estar físicamente detectable no es prueba de la no-existencia y que algo puede estar objetivamente presente y ser real, aún obviamente presente, inclusive cuando no tenemos evidencia directa de su presencia. Solo porque usted no puede ver la mano de Dios obrando cuando usted está sufriendo, no implica el que Dios no esté presente y activo en su situación de una forma desconocida para usted. Por lo tanto, el bosón de Higgs es un buen recordatorio de esas características de la existencia de Dios.

Es una pena que los ateos que tienen poco entendimiento de la ciencia o de la teología tengan que celebrar sobre algo que no ha sucedido y pierdan lo que realmente es digno de celebrar en este triunfo de la razón y del descubrimiento humano.

- William Lane Craig