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#501 Si se encontrara el cadáver de Jesús, ¿falsificaría eso el cristianismo?

December 08, 2016
P

Dr. Craig, mi pregunta tiene dos partes.

En primer lugar, ¿estaría usted de acuerdo de que si el cuerpo de Cristo fuese encontrado, eso daría una buena razón para pensar que el cristianismo es falso? Suponiendo, por supuesto, que pudiéramos saber que el cuerpo, de hecho, era el cuerpo de Cristo. Eso parece ser una proposición razonable en mi opinión.

Ahora, la pregunta con la que estoy luchando es la siguiente: usted examina y refuta un número de explicaciones naturalistas para la resurrección de Cristo y los hechos que rodean ese acontecimiento. Sin embargo, si ocurriera que los arqueólogos encontraran el cuerpo de Cristo mañana por la mañana, ¡entonces una de esas explicaciones naturalistas para la resurrección de Cristo tendría que ser verdadera! Sin embargo, usted ha sostenido ardientemente que ellas no podrían posiblemente ser verdaderas. ¿Es esto tan siquiera algo problemático filosóficamente?

Gracias por su tiempo.

Tom

Akrotiri

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Respuesta de Dr. Craig


R [

En respuesta a tu primera pregunta, Tom, el descubrimiento de los restos de Jesús, por supuesto, daría una buena razón para pensar que el cristianismo es falso. Pablo dijo a los Corintios: "Y si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación; vana también es la fe de ustedes". (1 Corintios 15.14). La resurrección de Jesús es esencial para el cristianismo.

Además, he argumentado extensamente que la resurrección de Jesús implica el levantamiento del cuerpo de Jesús que fue crucificado y puesto en la tumba. La palabra "resurrección" significaba el levantamiento del cadáver (o sea del cuerpo muerto). El prominente erudito del Nuevo Testamento Dale C. Allison, Jr., es enfático cuando dice:

en ninguna parte de la Biblia o en la antigua literatura judía o cristiana, el lenguaje de resurrección se refiere a un cuerpo materialmente nuevo, físicamente desconectado del viejo. Un cuerpo resucitado es siempre el cuerpo viejo o una parte de él de regreso a la vida y/o transformado [. . .]. La resurrección significaba que los cuerpos en la tumba volvían a la vida. Levantarse de entre los muertos era levantarse de la tumba de uno.[1]

El entendimiento de Pablo de la resurrección es que ella implica una transformación del cuerpo terrenal y mortal a un cuerpo sobrenatural, no un intercambio del cuerpo mortal por otro cuerpo. Permítanme mencionar cuatro razones para pensar que Pablo creía en una transformación del cuerpo terrenal al cuerpo de la resurrección.

1. En 1 Corintios 15.51-2, Pablo está hablando claramente de un cambio intrínseco en el cuerpo, no de un intercambio de cuerpos. El verbo griego allasso tiene la misma gama de significados que nuestra palabra en español "cambiar". Típicamente, significa un cambio intrínseco en un solo sujeto. Por ejemplo, le decimos a un viejo amigo “¡cuánto ha cambiado!” A veces, sin embargo, allasso puede significar "intercambiar", como cuando decimos, "cambié el dinero en el aeropuerto". Cuando allasso se utiliza como "intercambiar", el verbo es típicamente activo y toma un objeto directo o una frase preposicional. Por ejemplo, en Romanos 1.23, Pablo dice que "y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen a la semejanza de hombre corruptible”. Pero en 1 Corintios 15, Pablo nunca dice, “cambiaremos cuerpos”. Más bien él dice “Porque sonará la trompeta, y los muertos serán resucitados sin corrupción; y nosotros seremos transformados [cambiados]”. El pasaje sólo tiene sentido como un cambio intrínseco.

2. Los verbos de Pablo de sembrar y resucitar en 1 de Corintios 15.42-44 tienen el mismo sujeto implícito. “Lo que se siembra […] resucita […]”. Cuatro veces Pablo repite eso. Para poder escapar de la identidad numérica, uno tendría que hacer una mala traducción del texto de manera que los verbos tomen sujetos diferentes: “Lo que se siembra […], lo que [otra persona diferente] resucita […]”

3. El uso de Pablo del pronombre “esto” en 1 Corintios 15.53 [Reina-Valera 1960] señala a que nuestros cuerpos o naturalezas mortales deben ser cambiadas. Cuatro veces él afirma que esto corruptible debe ser vestido de incorruptible; esto mortal debe vestirse de inmortalidad, indicando la transformación que debe tomar lugar en nuestros cuerpos.

4. En otro lugar, Pablo habla del cambio que nuestros cuerpos mortales deben pasar en la resurrección. Por ejemplo, “el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya” (Filipenses 3.21). Otra vez, “él que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Romanos 8.10-11). Y una vez más, “esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8.23).

Por éstas y otras razones, la gran mayoría de los comentaristas contemporáneos está de acuerdo de que en la resurrección, Pablo se imagina una transformación del cuerpo terrenal. Por consiguiente, podemos decir que con respecto a la resurrección, “ningún cadáver será dejado atrás”. Pues, si se fuese a descubrir algún cadáver, ninguna resurrección tomaría lugar.

Ahora bien, como tú correctamente observas, eso todavía deja una pregunta abierta de si “pudiéramos saber que el cuerpo [descubierto por los arqueólogos], de hecho, era el cuerpo de Cristo”. Dudo que pudiéramos saber eso, dado lo que sabemos. Pero esa es una pregunta para otra ocasión.

En cuanto a tu segunda pregunta: “si ocurriera que los arqueólogos encuentren el cuerpo de Cristo mañana”, no se deduce de eso que una de esas explicaciones naturalistas para la resurrección que yo he examinado y refutado tendría que ser verdadera. Lo que sí se deduce es que alguna explicación naturalista para la resurrección tendría que ser verdadera, quizás una que yo no haya examinado (¿por ejemplo, extraterrestres espaciales?). De todos modos, nunca he afirmado que esas explicaciones naturalistas “no pudieran ser verdaderas”. Eres culpable de hipérbole retórica aquí. Lo que claramente he mantenido es que estas explicaciones naturalistas no pasan los criterios de ser la mejor explicación para las evidencias. Ellas fallan en el poder explicativo, o alcance explicativo, o son implausibles, o ad hoc y así sucesivamente. Es así que las hipótesis históricas (y uno pudiera añadir, científicas) normalmente se evalúan. Si ellas fuesen imposibles, ellas ni siquiera estuvieran en la bolsa de opciones de explicaciones vivas, sino que fuesen desechadas como una de las “locuras”. Entonces, ellas son explicaciones posibles de los hechos, pero (he argumentado) ellas no son las mejores. Ahora, si de repente los datos que han ser explicado vinieran a incluir el hecho de que el cadáver de Jesús ha sido encontrado, entonces la hipótesis de la resurrección sería un simple fracaso como una explicación de ese hecho y, así, ya no sería la mejor explicación.

Por lo tanto, no hay ningún problema aquí. Además, podemos estar contentos de que dada la evidencia, no necesitamos estar preocupados de que lo que tú te imaginas vaya alguna vez a suceder.



[1] Dale C. Allison, Jr., “The Resurrection of Jesus and Rational Apologetics” [La Resurrección de Jesús y la Apologética Racional] Philosophia Christi 10 (2008): 315-338. Cuando Allison dice “o una parte de él”, él se está refiriendo a los huesos del difunto, los cuales, de hecho, fueron el objeto principal de la resurrección en la creencia judía y, por lo tanto, eran cuidadosamente preservados en los osarios y para el día de la resurrección.

- William Lane Craig