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#719 ¿Una refutación neuroquímica de Dios?

December 09, 2021
P

Estimado señor,

Soy un neurólogo que trata con pacientes que padecen trastornos del movimiento y, en particular, con pacientes con la enfermedad de Parkinson. Algunos de ellos pueden recibir medicamentos tales como los agonistas del receptor de dopamina. Ellos activan los receptores de dopamina en el cerebro y el objetivo principal es mejorar los movimientos de los pacientes. Estos medicamentos pueden inducir efectos secundarios, lo que llamamos «trastornos del control de los impulso». Algunos de ellos afectan la sexualidad y rara vez los pacientes podrían incluso cambiar su orientación sexual, volviéndose homosexuales, o tener la necesidad de vestirse como mujeres, etc... Cuando se retira el medicamento, ellos vuelven a cómo solían ser, heterosexuales. Y lo que es más sorprendente, los pacientes no se dan ni cuenta de que no tienen la percepción de la modificación de su sexualidad.

Otra opción de tratamiento en la enfermedad de Parkinson es la estimulación cerebral profunda en el núcleo subtalámico. Este núcleo tiene diferentes partes funcionales entre las que destacan las cognitivas y límbicas. Algunos de mis pacientes también cambian su comportamiento y, en particular, también su comportamiento sexual teniendo dificultades para controlar sus impulsos sexuales (como con los agonistas del receptor de dopamina). Cuando modificamos los parámetros de estimulación, esos síntomas desaparecen. Por lo tanto, podemos cambiar una parte de las intenciones y comportamientos más íntimos de una persona. Podemos hacerlos pecar (desde el punto de vista cristiano que teóricamente es lo que Dios valora). Me parece que Dios es «solo» un asunto muy complejo de la neurociencia que aún no comprendemos completamente y que la existencia de Dios es  «solo» un asunto de fe.

Mi pregunta es la siguiente: como mencioné anteriormente, si podemos modificar las intenciones más íntimas de la persona con algún medicamento y hacerla pecar, ¿cómo puede Dios existir en todo esto? ¿No está Dios en nuestra red neuronal increíblemente sofisticada que llamamos “cerebro” incluso para explicar esas actividades mentales como la intencionalidad y la autoconciencia?

Saludos cordiales desde Paris,

Vadim

Francia

Respuesta de Dr. Craig


R

Mi padre tuvo una muerta lenta por los estragos de la enfermedad de Parkinson, Vadim. Por esa razón agradezco tus esfuerzos para contrarrestar esta terrible enfermedad. Mientras leía tu pregunta, pensé que ibas a tomar una dirección completamente diferente hasta que hiciste el giro inesperado al final. Pensé que ibas a preguntar si a aquellas personas que fueron tratadas con los medicamentos que describiste y que luego llevaron a cabo acciones que Dios prohíbe serían moralmente responsables antes Dios. Mi respuesta iba a ser que las personas que se encuentran bajo la influencia de drogas o estimulantes administrados por un médico no son culpables de las acciones prohibidas. En tal caso, no pecan, como tampoco alguien empujado hacia otra persona es moralmente responsable por cualquier daño que haya causado.

¡Pero tu pregunta fue muy diferente! Quieres saber si Dios puede existir si los neurólogos pueden afectar la actividad cerebral de una persona con medicamentos o estimulación para hacer que esa persona haga cosas que normalmente no haría. Bueno, es difícil ver algún problema con eso. Dios nos ha dado cuerpos y cerebros increíblemente complejos que operan conforme a las leyes naturales, por lo que deberíamos esperar que si jugamos con la química del cerebro o los disparos neuronales, eso naturalmente tendría efectos que de otro modo no ocurrirían. Así como una persona no puede emborracharse sin efectos físicos, así también una persona cuyo cerebro ha sido alterado artificialmente se comportará de manera diferente. No hay nada sorprendente aquí.

Eso tampoco es una base para llegar a la conclusión general de que «Dios es “solo” un asunto muy complejo de la neurociencia que aún no comprendemos completamente». De hecho, ni siquiera estoy seguro si entiendo esa hipótesis. Preguntas: «¿No está Dios en nuestra red neuronal increíblemente sofisticada que llamamos “cerebro” incluso para explicar esas actividades mentales como la intencionalidad y la autoconciencia?» Incluso dado el ateísmo, tal sugerencia es simplemente extraña. ¿Dios es una red de neuronas y sinapsis que se asienta en tu cráneo? ¿Tu cerebro es Dios? Eso te convertiría en un politeísta, supongo, ya que entonces hay una pluralidad de dioses que llegan a existir y mueren todos los días.

¿Y por qué el cerebro? ¿Por qué no decir que su sistema digestivo es Dios? Tal vez piensas que necesitamos a «Dios» para explicar la intencionalidad y la auto-conciencia, y el sistema digestivo no estaría a la altura. Eso me hace preguntarme si he malinterpretado tu pregunta. Tal vez estés sugiriendo que Dios es un ser inmaterial que de alguna manera habita en nuestro cerebro para producir intencionalidad y autoconciencia. Pero los teístas no recurren a Dios para explicar tales fenómenos. En vez de eso, uno recurre a la mente o al alma para explicar la intencionalidad y la autoconciencia, que no se pueden explicar puramente por lo físico. La pregunta no es sobre el teísmo, sino sobre el dualismo mente-cuerpo. Hablo sobre eso en mis clases de Defensores sobre la Doctrina del Hombre.

De todos modos, no veo ninguna razón para pensar que «la existencia de Dios es “solo” un asunto de fe». Como trato de mostrar en mi libro Foi raisonnable: Vérité chrétienne et apologétique , trans. Christiane Pagot y Gérard Pech (Villefranche d'Albigeois: Éditions la Lumière, 2012), hay buenas razones para pensar que Dios, es decir, un Creador y Diseñador trascendente del universo, el paradigma de la bondad moral, existe.

- William Lane Craig