#88 ¿Será el Juicio de Dios Más Tolerable para los ateos que para los Creacionistas?
March 22, 2012Dr. Craig,
Me gustaría saber de parte de usted si yo, como ateo, voy a ser castigado por Dios por no creer en él. Si después de haber mirado de manera objetiva todas las evidencias, llego a la conclusión que no he llegado aquí como el resultado de un plan divino sino de meramente como una consecuencia de los procesos simplemente materialistas, ¿merezco que se me niegue el don de la vida eterna? Si cuando esté cara a cara frent a Dios después que yo muera, revelo que eso fue una posición a la que llegué de una manera sincera después de haber hecho mucha investigación y de realmente haber tratado de entender la naturaleza.
Realmente no puedo ver como Dios me castigaría, si vivo una vida buena, honesta y de compasión, pero simplemente siento que esa es la única posición que tiene sentido del mundo a mi alrededor y de lo que entiendo acerca de este. Eso no me parece ser digno de condenación cuando comparo mi actitud a los estándares de evidencia e investigación a esos de algunos cristianos, en especial con aquellos que sostienen posiciones extremadamente dogmáticas irracionales. Si acepto los hallazgos de la ciencia, ¿me castigará Dios pero recompensará a las personas que rechazan todas las evidencias científicas y que se apegan solamente a las posiciones científicas que son insoportables, como la interpretación literal de Génesis en donde el universo entero fue creado entre 6 y 10 mil años atrás?
Añadiría a esto al decir que muchos de los defensores de esta posición, los llamados Creacionistas de la Tierra Joven, difunden falsedades rotundas, información errónea y todo desde la astronomía hasta la geología y la biología, cualquier rama de la ciencia que no está de acuerdo con la lectura de lo que ellos consideran como escritura divinamente inspirada. Esto es a pesar del hecho de que casi todos ellos son completamente incompetentes para hablar sobre los temas que ellos hablan. Si una persona no posee un PhD en paleontología y no es un miembro activo de la comunidad paleontológica, entonces esa persona no tiene ningún derecho de hablar en público acerca del estado del registro de fósil a una audiencia que también es incompetente de estimar la veracidad de las afirmaciones que se hacen. Sin embargo, yo tengo respeto por la autoridad de las personas que trabajan en esas ramas o campos; cuando leí Evolution: What the Fossils Say and Why It Matters (Evolución: Lo que Dicen los Fósiles y por qué Tiene Importancia) por Donald Prothero, tengo respeto por sus visiones sobre el registro de fósil ya que él ha estado trabajando en esa área por 30 años y ha examinado de manera personal muchos de los fósiles de los que él habla. De igual manera, cuando Sean Carroll explica lo convincente que es la evidencia de ADN en el libro The Making of the Fittest (La Fabricación del Más Apto), yo respeto su opinión ya que él está a la vanguardia de la biología de hoy en día.
De hecho, cuando leo libros sobre la historia bíblica y comparo la evidencia a favor de la evolución biológica de acuerdo a los científicos contemporáneos con la evidencia a favor de un acontecimiento histórico como el Éxodo según los arqueólogos y los historiadores modernos, entonces me encuentro que es obvio que existe un estándar doble que muestran algunos cristianos en relación al respeto por la evidencia y autoridad de las personas que saben de lo que hablan. Estoy seguro que muchos más cristianos aceptarían el Éxodo como un acontecimiento histórico que los que aceptarían la ocurrencia de la evolución biológica.
Realmente no veo el por qué esas personas que sostienen creencias que son irracionales e inflexibles merecen ser recompensados por su aparente anti-intelectualismo y desgana que tienen de examinar la evidencia de manera crítica y de aplicar los niveles apropiados de escrutinio a varios temas. ¿Va Dios realmente a recompensar a aquellos que continúan promulgando disparates aún cuando los científicos señalan sus errores y atrasan la educación de los niños? Las personas como Ken Ham construyen museos para mostrarles a los niños de cómo vivieron los dinosaurios con los seres humanos y con todas las “especies,” las cuales están definidas a ser equivalentes a una gran cantidad de animales, todos de alguna manera amontonados en un bote. Eso es una imposibilidad por muchas razones y sin embargo se les enseña esta cosa a los niños. Él también les “entrena” a preguntarle a su maestro de ciencia la pregunta increíblemente engreída: ‘¿Estaba usted allá?’ Como si la búsqueda humana y la investigación científica no pueden tener absolutamente ninguna manera de competir con la ‘verdad revelada.’
Las acciones de esas personas añaden una indisposición más para mí para que de alguna manera me asocie con ellos y simplemente refuerza mi convicción de que ellos merecen condenación eterna mucho más que la merezco yo.
Gracias,
Adam
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Adam, en la pregunta que usted hace encuentro un par de temas diferentes que se han enredado y que necesitan ser desenredados para poderme dirigir a ellos de una manera clara. Por favor sea paciente conmigo y escuche lo que tengo que decir mientras trato de lidiar con las obvias preocupaciones profundas que usted tiene.
Antes que nada está la pregunta, ¿sobre qué base va Dios a juzgar a los seres humanos? Adam, mientras leía su pregunta pensé, “Él no entiende la doctrina cristiana de la salvación.” Podría sorprenderle el saber que la mayoría de los Creacionistas de la Tierra Joven estaría de acuerdo con usted de que ellos se merecen la condenación eterna por lo menos igual que usted, y cuidado si no más. ¿Cómo puede ser esto? Esto se debe a que en el corazón de la doctrina cristiana de la salvación se encuentra la gracia inmerecida de Dios.
Esa enseñanza está ocultada hoy por una clase de cristianismo cultural que ha moldeado la cultura de los Estados Unidos. El cristianismo cultural enseña que si las buenas obras que usted hace pesan más que las malas obras, entonces Dios le perdonará las malas obras y le recompensará con la vida eterna en el cielo. (No está claro de cómo Jesucristo encaja en este cuadro—quizás como una ilustración viva para nosotros de como Dios es). Por el contrario, el cristianismo bíblico enseña que nadie es lo suficientemente bueno para merecer el cielo. Ser juzgado sobre la base de nuestras obras sería la peor cosa posible que nos podría suceder, ya que nadie está a la altura de la ley (perfección) moral de Dios. El filósofo Immanuel Kant correctamente dijo que se tomaría un tiempo infinito para que un hombre pueda alinear su voluntad de manera perfecta con el estándar moral de Dios—y entonces, aún si de alguna forma lo hiciera, todavía permanecería culpable por el residuo del pecado que había cometido a través del tiempo.
Por lo tanto, desesperadamente estamos en necesidad de un salvador, alguien que nos rescate del aprieto en el cual nos encontramos. Jesús es la provisión de Dios para nuestro pecado. A Jesús se le llamó el Cordero de Dios, no porque era manso y afable, sino porque él ofreció su vida a Dios como una ofrenda expiatoria por nosotros. Él murió en nuestro lugar, cargando el castigo por nuestras malas obras y nuestra maldad, de esa manera cumplió con los requisitos de la ley moral de Dios e hizo el perdón de Dios disponible para nosotros.
De manera que la salvación solamente puede ser recibida como un regalo de la gracia de Dios. No hay nada que podamos hacer para merecerla. Es por eso que el uso de “recompensa” está completamente inapropiado cuando se utiliza en conexión con la salvación. Usted está absolutamente en lo cierto cuando dice que los Creacionistas de la Tierra Joven no “merecen ser recompensados por su aparente anti-intelectualismo”—o por cualquier otra cosa. Si ellos son salvos, es sólo porque ellos en humildad y en contrición han aceptado el don de la gracia de Dios sin ningún mérito o esfuerzo.
Ahora, ¿Qué le sucede si usted rechaza la gracia de Dios? Usted recurre a Su justicia. ¿Realmente cree usted que está a Su altura? Cuando usted dice, “Realmente no puedo ver como Dios me castigaría, si vivo una vida buena, honesta y de compasión,” el problema con eso es “si.” ¡Despierte Adam! ¿Cuanta compasión sintió cuando escribió esa última oración en su carta? Me acuerdo la primera vez que escuché el Evangelio siendo un no cristiano. Estaba viviendo una vida que era moralmente muy recta—por lo menos externamente—, y aún así cuando aprendí que según la Biblia, yo era culpable ante Dios y por lo tanto, estaba de camino al infierno, no tenía absolutamente ningún problema creyendo eso. Cuando miré mi propio corazón, vi la tiniebla que había dentro de mí, ya que todo lo que hacía estaba manchado por egoísmo. Sabía lo perdido que realmente estaba.
Sospecho que muchas personas hoy no sienten la necesidad de un Salvador porque se han acostumbrado a sentirse moralmente satisfechos al punto que hasta no se dan cuenta lo moralmente caído que están. C.S. Lewis una vez comentó que uno nunca sabe lo mal que está hasta que uno realmente no haya tratado de ser bueno. Una vez usted lo haga, de manera honesta y consistente, entonces usted se da cuenta lo desesperadamente corto que queda. Es por eso que el filósofo danés Soren Kierkegaard, en su patético análisis del predicamento humano, vio que la vida ética, si se busca de manera honesta, al final lleva a la culpa y la desesperación y debe ser transcendida por el escenario espiritual en el cual se descubre la gracia de Dios.
Por lo tanto Adam, olvídese de los Creacionistas de la Tierra Joven. ¿Por qué dejar que ellos estén entre usted y Dios? ¿Por qué usted mismo no recibe la gracia transformadora de Dios y luego estar en mejor situación que los Creacionistas de la Tierra Joven? Usted sabe que yo no sostengo sus visiones acerca de la edad del universo. Tampoco lo hacen la mayoría de los cristianos evangelicos, a pesar del alto perfil de su movimiento en las iglesias. De hecho, ¿por qué usted no se convierte al cristianismo y luego se hace un mejor pensador que ellos? (De hecho, se podría encontrar que Dios hará una obra transformadora en el corazón de usted, cambiando lo que parece ser odio y resentimiento hacía esas personas con una compasión genuina por ellos).
Eso me lleva a la segunda pregunta, la que se enreda con la primera: ¿me condenará Dios por mi incredulidad si después de haber mirado objetivamente todas las evidencias, llego a la conclusión que no he llegado aquí como el resultado de un plan divino sino de meramente como una consecuencia de los procesos simplemente materialistas?
Esta pregunta es extraña, ya que lo que usted está preguntando es, en efecto, ¿estoy condenado por rechazar a Dios en base de un argumento malo? La razón que usted da para rechazar a Dios es verdaderamente un argumento malo. Usted parece pensar que la creencia en la teoría evolutiva es incompatible con la creencia en Dios. (Se me acaba de ocurrir, Adam, que usted está realmente más cerca a las visiones de los Creacionistas de la Tierra Joven que lo que usted se imagina. ¡Que irónico!) Pero no hay nada de la teoría de la evolución que insinue el ateísmo. (Véase mi artículo “Naturalism and Intelligent Design” (El Naturalismo y el Diseño Inteligente), en Intelligent Design editado por R. Stewart y publicado por Fortresss Press en el año 2007, página 58-71). Supongamos que el plan divino es que usted llegue aquí por medio del proceso evolutivo. ¿Cómo haría entonces la evidencia científica a favor del desarrollo evolutivo de la vida para probar que no fue el resultado del plan de Dios? La dificultad que usted tiene no es que usted tiene buenas objeciones para el teísmo, Adam, sino que usted no está pensado lo suficientemente profundo acerca de estos asuntos.
Aún queda la pregunta, supongamos que yo no crea en Dios porque haya sido engañado por un argumento que me llevó a la incredulidad. ¿Me condenará Dios? La pregunta que usted está planteando aquí es de si hay dicha cosa como una incredulidad no culpable.
Mi visión es que, hablando en último término (al final del tiempo), no hay tal cosa como una incredulidad no culpable. Ya que, en primer lugar, hay buena evidencia a favor del teísmo la cual está fácilmente accesible para todas las personas, de la manera que comparto en Reasonable Faith (Fe Racional) 3ra Edición, y no hay argumento comparablemente bueno a favor del ateísmo. Le invito a escuchar algunos de mis debates principalmente con no creyentes y pregúntese de manera objetiva, ¿A dónde señala la evidencia? En segundo lugar y lo más importante, Dios no nos ha abandonado para que investiguemos por nuestra propia ingeniosidad e inteligencia si él existe o no. Por el contrario, Su Espíritu Santo habla al corazón de cada hombre, convenciéndole del pecado y trayéndole a Dios. Si nuestros corazones están predispuestos a buscar a Dios, entonces Él será encontrado por nosotros. Eso podría tomarse tiempo. Es por eso que dije que hablando en último término la incredulidad es culpable. Para el tiempo que una persona muera, él ya habrá tenido suficiente oportunidad para responder al Espíritu de Dios y ser salvo. El que Dios le haya traído a esta página de Web para que se le de una respuesta a su pregunta, y espero que haya sido aclarada, es un paso en el proceso. La pregunta es, ¿dónde se encuentra su corazón? ¿Quiere usted conocer a Dios, si es que Él existe? ¿Cuáles pasos concretos está usted tomando para buscarle?
- William Lane Craig