#89 El Neo-Molinismo de Gregory Boyd
March 22, 2012Primeramente me gustaría agradecerle por todo lo que usted ha hecho y continúa haciendo para el Señor. Estoy muy agradecido por sitios en la web como el suyo que tratan con todas las preguntas fuertes con relación al cristianismo. No puedo comenzar a contarle lo maravilloso y útil que es tener la sabiduría de alguien como usted disponible para que yo pueda tener acceso a ella en cualquier momento.
He estado debatiendo con otro cristiano sobre la visión abierta versus la visión clásica de la omnisciencia de Dios. Actualmente, estoy del bando de la visión abierta del modo que la expone Greg Boyd. Realmente estoy sorprendido que usted parece no hacer mención de él en sus discusiones, ya que creo que ahora mismo él posee una de las mentes cristianas más maravillosa. Además, él es uno de los grandes defensores de la teología abierta. Como tengo muchas preguntas sobre este tema, me gustaría oír su aporte en un aspecto específico el cual Boyd llama “Neo-Molinismo.” Él introduce la existencia de contra-fácticos de lo que “podría ser” (o “podría ser” contra-fácticos) como también contra-fácticos de lo que “sería” (o “sería” contra-fácticos). Él dice en su página Web y en sus libros,
En una escuadra contra-fáctica de oposiciones, la antitesis lógica del enunciado “el agente x haría y en una situación z” no es el enunciado, “el agente x no haría y en una situación z.” Esto es una proposición contraria, no una proposición contradictoria. Al contrario, la antitesis lógica de “un agente x haría y en una situación z” es el enunciado, “un agente x no podría hacer y en una situación z.” Este último enunciado también tiene un valor eterno de verdad y por lo tanto debe ser conocido por un ser omnisciente.
El punto es que los “sería contra-fácticos” no agotan la categoría de contra-fácticos: también existen “podría ser contra-fácticos.” Las proposiciones acerca de ambas categorías de contra-fácticos tienen un valor eterno de verdad que debe ser conocido por Dios. Por lo tanto, no veo razón para limitar el conocimiento medio de Dios al conocimiento de los “sería contra-fácticos,” o de igual manera, concluir de que todos los “podría ser contra-fácticos” son falsos.
Hay mucho que se puede decir en defensa de la visión abierta de la omnisciencia de Dios y de lo que Boyd tiene que decir sobre este asunto, pero siento que mucho de eso se puede reducir con el enunciado que cito arriba.
¿Está usted en desacuerdo con sus enunciados (los de Boyd) acerca de la existencia de los “podría ser contra-fácticos”?
Estoy muy interesado en su opinión sobre esto ya que siento que éste es uno de los asuntos más interesante e importante en el cristianismo hoy en día.
Ephraim
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
En realidad, he interactuado con las visiones de Gregory Boyd en el libro Divine Foreknowledge: Four Views (Presciencia Divina: Cuatro Visiones), ed. James Beilby y Paul Hedí, publicado por Inter-Varsity Press en el 2001. De hecho, en la convención anual de la Evangelical Theological Society (Sociedad Teológica Evangélica o ETS) celebrada el mes pasado en Rhode Island, Estados Unidos, estuve en un panel con Gregory dedicado a las visiones competitivas de la providencia divina. Él estaba defendiendo un enfoque del teísmo abierto y yo estaba defendiendo una perspectiva Molinista. (Creo que hay una grabación de esta sesión disponible en la página Web de ETS). Las críticas de sus hermenéuticas bíblicas ofrecidas de la audiencia fueron simplemente, en mi opinión, devastadoras. Además se me hizo evidente que él no tenía un entendimiento de la alternativa Molinista presentada sobre el conocimiento medio de Dios.
Aunque considero a Gregory como el más importante divulgador del teísmo abierto de hoy en día, creo que su trabajo en esta área expone un sinnúmero de malentendidos que menoscaba sus críticas de la presciencia y del conocimiento medio (divino). David Hunt, quien también participó en el libro de las Cuatro Visiones que mencioné anterior y quien no es Molinista, está de acuerdo conmigo y actualmente está escribiendo juntamente conmigo una respuesta a un artículo reciente sobre el teísmo abierto escrito por Boyd con Alan Rhoda y Thomas Belt y que encontramos muy confuso.
En la conferencia ETS Boyd explicó su alternativa neo-Molinista, la cual, él dijo que no ha generado muchos seguidores. Su afirmación es que a pesar que a Dios le falta conocimiento medio de los “sería contra-fácticos” de la libertad de las criaturas (como por ejemplo, “si Juan estuviera en las situaciones C, él libremente haría la acción A”), Dios sí posee conocimiento medio de los “podría ser contra-fácticos” de la libertad de las criaturas (como por ejemplo, “si Juan estuviera en las circunstancias C, él podría libremente hacer la acción A”). De modo que Dios sabe de manera lógica antes a Su decreto de crear un mundo lo que cualquier persona que Él creara “podría o no” hacer en cualquier situación en la que Él le pusiera. Al explotar Su conocimiento medio de esos “podría ser contra-fácticos,” Dios puede planear como Él mismo respondería a cualquier decisión que una persona podría tomar en cualquier conjunto de situaciones dadas. Por lo tanto, aunque Dios se la jugó en haber creado un mundo de criaturas libres, ya que Él no sabía como las criaturas iban a escoger si Él los creara ni tampoco sabía como ellos iban a escoger en mundo real, Él nunca está desprevenido o no preparado para las elecciones de ellos, porque Él ya había decidido de la manera que respondería a cualquier acción que ellos podrían tomar. Además, Él es tan inteligente que Él sabe que de cualquier manera que las criaturas puedan elegir, Él va a responder de una forma que se asegure que al final va llevar a la realización de Sus propósitos.
Ese movimiento de parte de Boyd parece, a primera vista, representar un paso significativo en dirección al Molinismo, ya que hay una diferencia intuitiva significante entre lo que una persona pudiera hacer en un conjunto de situaciones y lo que él o ella podría hacer. Por ejemplo, cuando Adolfo Hitler le habló al mitin nazi en Nuremberg en el 1937, él pudo haber hecho un discurso de elogios a Winston Churchill—pero sin dudas eso no era algo que él pudiera haber hecho. Por lo tanto, hay una diferencia importante entre lo que una persona puede hacer y lo que esa persona pudiera hacer en un conjunto dado de circunstancias.
Si Boyd quiere captar ese sentido intuitivo de lo que “pudiera ser,” entonces al admitir la verdad de los “podría ser contra-fácticos” lógicamente antes del decreto divino, Boyd parece haber abandonado tranquilamente las objeciones más comunes y contundentes a la doctrina del conocimiento medio, es decir, las objeciones basadas en la falta de fundamentos de dichas proposiciones. En la visión neo-molinista de Boyd, parece haber verdades acerca de lo que las personas pudieran o no hacer bajo algún conjunto de situaciones, verdades que parecen ir más allá de meras posibilidades, que son conocidas por Dios lógicamente previo a Su decreto de cual mundo debió ser hecho real.
Pero si los “podría ser contra-fácticos” pueden ser verdaderos previo al decreto de Dios, entonces ¿por qué no los “sería contra-fácticos”? Boyd no parece apreciar que en la visión Molinista los “sería contra-fácticos” lógicamente implican los “podría ser contra-fácticos,” de modo que ambos son verdaderos y les son conocidos a Dios. Boyd está fundamentalmente equivocado si él se imagina que el Molinismo tiene el objetivo de “limitar el conocimiento medio de Dios al conocimiento de los ‘sería contra-fácticos,’ o de igual manera, concluir de que todos los ‘podría ser contra-fácticos’ son falsos.” El Molinismo sostiene que los dos tipos de contra-fácticos son verdaderos y les son conocidos a Dios por medio de Su conocimiento medio.
Entonces es Boyd quien está tratando de restringir el conocimiento de Dios cuando limita ese conocimiento a los podría ser contra-fácticos. Pero, habiendo abandonado las objeciones típicas que se hacen al conocimiento medio, ¿qué justificación tiene Boyd para esta limitación? Si él afirma que los “sería contra-fácticos” son incompatibles con la libertad de las criaturas, entonces él se ha olvidado de la diferencia entre lo que una persona pudiera hacer y lo que una persona podría hacer en un conjunto de circunstancias. La libertad requiere solamente que en un conjunto dado de circunstancias una persona pueda abstenerse a hacer lo que una persona haría; no se requiere que una persona no pudiera hacer lo que una persona haría.
Es importante entender que en la semántica tradicional para los condicionales contra-fácticos, los “podría ser contra-fácticos” están simplemente definidos—contrarios al uso que ellos tienen en el lenguaje común (ordinario)—como las negaciones de los contra-fácticos de lo que no sería. Ephraim, eso no es lo que Boyd reconoce cuando menciona en el pasaje que usted cita de que “el agente x haría y en una situación z”…[pero] “un agente x no podría hacer y en una situación z.” Boyd parece confundir el uso del lenguaje común de “podría/pudiera,” el cual está cargado de connotaciones de libertad, con su significado técnico en la semántica contra-fáctica, la cual no tiene ninguna relación con la libertad de las elecciones hechas. (De hecho esta combinación de lo que una persona podría hacer con lo que una persona pudiera hacer es una confusión que corre por todos los escritos de Boyd). Si Boyd está dispuesto a aceptar que la verdad de los “podría ser contra-fácticos, entonces también no veo que quede ninguna razón para negar la verdad de los “sería contra-fácticos”. Pero eso le da a usted el Molinismo totalmente desarrollado.
Desafortunadamente, al negar la verdad de cualquier “sería contra-fáctico,” la visión de Boyd parece colapsar la diferencia entre “pudiera” y “podría.” Siempre y cuando los “podría ser contra-fácticos” están implícitos por “sería contra-fácticos” verdaderos, podemos mantener la diferencia entre lo que alguien pudiera hacer y lo que él podría hacer bajo alguna circunstancia. Es verdad que Hitler no pudiera haber dado un discurso de elogio a Churchill porque no lo hizo, pero aún así, él lo podría haber hecho porque hay mundos posibles (menos similares al mundo real que aquellos mundos en que él pudiera hacer dicha cosa) en el cual él lo hace. Pero si los “sería contra-fácticos” son uniformemente falsos, entonces es falso que él no haría dicha cosa y de ese modo por definición es verdad que él pudiera hacer eso. No importa lo extravagante de la acción que elijamos—como Hitler dando su discurso mientras se paraba en su cabeza—, habrá mundos, en ausencia de algún contra-fáctico verdadero al hecho de que él no iba a hacer esa acción, entre aquellos que son más similares al mundo real en el cual él hace esa acción, y de esa manera es verdadero que él pudiera hacer esa cosa. Por lo tanto, el aparente movimiento de parte de Boyd hacia el Molinismo resulta ser una mera finta. Como los “podría ser contra-fácticos” caen a contra-fácticos acerca de lo que alguien pudiera hacer libremente, Dios no sabe nada más que mera posibilidades antes de Su decreto creativo—eso es exactamente lo que afirma el teísmo abierto.
Parece, entonces, que Boyd enfrenta un dilema fundamental: si los “podría ser contra-fácticos” son diferentes a los enunciados acerca de lo que alguien pudiera hacer en algún conjunto de circunstancias, entonces tampoco queda ninguna razón para negar la verdad de los “sería contra-fácticos.” Pero si ellos no son distintos, entonces el presunto neo-Molinismo de Boyd solamente es una variación trivial de la visión normal del teísmo abierto.
En la visión Molinista, como en la visión de Boyd, Dios planea como Él reaccionaría a las decisiones que las criaturas podría tomar de manera libre. Ya que cuando Él decretó cual mundo iba a ser real, Él decretó de manera simultanea la verdad de esos contra-fácticos de la libertad divina, es decir, los contra-fácticos con respecto a como Dios Mismo actuaría libremente en cualquier circunstancia que involucrara Sus criaturas. Al decretar un mundo, Dios no solamente decretó como Él actuaría en respuesta a las criaturas sino también de como Él actuaría si las criaturas escogerían hacer lo contrario. Por lo tanto, al igual que el Dios del neo-Molinismo, Él está preparado para todas las contingencias, pero Él sobrepasa al Dios del neo-Molinismo en que Él sabe no solamente como las criaturas podían elegir en un conjunto de circunstancia sino que también sabe como ellas escogerían bajo dicha circunstancia.
En cualquiera de los casos, el conocimiento de los meros “podría ser contra-fácticos es insuficiente para dar a Dios el tipo específico de control providencial que se describe en la Biblia. Consideremos los siguientes pasajes Bíblicos:
‘A éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándolo’ (Hechos 2:23).
‘Y verdaderamente se unieron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera’ (Hechos 4:27-28).
Aquí tenemos una afirmación asombrosa de la soberanía divina en cuanto a los asuntos de los hombres. El complot para crucificar a Jesús, que involucraba no sólo a los romanos y a los judíos en Jerusalén de ese tiempo sino más específico a Pilato y a Herodes, quienes juzgaron a Jesús, se considera que sucedió por el plan de Dios basado en Su conocimiento previo y en la preordenación. ¿Cómo debemos entender una providencia de tanto alcance como esta?
Si tomamos la palabra bíblica “anticipado conocimiento de Dios,” como lo traduce la RV, para abarcar el conocimiento medio, entonces podemos tener un sentido perfecto del control providencial de Dios sobre un mundo de agentes libres. Ya que por medio de Su conocimiento medio, Dios tenía conocimiento de manera exacta de cuales personas, si eran miembros del Sanedrín, votarían libremente a favor de la condena de Jesús; Él tenía conocimiento de cuales personas, si estaban en Jerusalén, iban a pedir la muerte de Cristo al favorecer la libertad de Barrabás; Él sabía lo que Herodes, si era Rey, iba a hacer de manera libre en reacción a Jesús y al pedido de Pilato de juzgarle; y también sabía lo que el mismo Pilato, si sostenía la prefectura de Palestina en el año a.C. 30, haría de manera libre bajo la presión de los líderes judíos y de la muchedumbre. Conociendo o sabiendo todas las posibles circunstancias, personas y permutaciones de ellas, Dios decretó crear justamente esas circunstancias y precisamente esas personas que libremente harían lo que Dios dispuso que sucediera. Por lo tanto, el escenario, como insiste Lucas, se desarrolló de acuerdo al plan de Dios. Esto es totalmente abrumador. Cuando alguien reflexiona que la existencia de las diferentes circunstancias y de las personas involucradas fue el resultado mismo de millares de previas elecciones libres de parte de ellos y de otros agentes, y que ellos a la vez escogieron otras contingencias previas, y así sucesivamente, entonces vemos que sólo una mente omnisciente podría providencialmente dirigir un mundo de criaturas libres hacia Sus objetivos soberanos ya establecidos. De hecho, Pablo reflexiona que “la cual ninguno de los poderosos de este mundo conoció, porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria” (1 Corintios 2.8). Una vez que comprendamos la doctrina del conocimiento medio (divino), causa que le demos adoración y alabanza a Dios por una soberanía tan impresionante.
Ahora, ¿qué explicación de la providencia puede ser dada en ausencia del conocimiento medio? Los defensores de la “Apertura de Dios” libremente admiten que sin el conocimiento medio se hace imposible la doctrina de la providencia divina. Pero ese punto de vista puede que no tenga ningún sentido de los pasajes de la Biblia como los que se mencionan arriba. Consideremos el relato de la muerte de Saúl en 1 Samuel 31:1-6 y en I Crónicas 10:8-12. Ambos autores describen la muerte de Saúl como que fue causada por sus propias manos para no rendirse o entregarse a los Filisteos. Pero en el libro de Crónicas se añade el sensacional comentario: “Por eso el Señor le quitó la vida y entregó el reino a David hijo de Isaí” (I Crónicas 10:14 b NVI). Ahora bien, ¿Cómo Boyd va a hacer sentido de esta afirmación? El suicidio de Saúl fue considerado un pecado y un acto vergonzoso y por lo tanto no pudo haber sido causalmente determinado por Dios. Aún este suicidio, dice el Cronista, fue un acto de Dios. O pensemos del enunciado de José a sus hermanos cuando estaban en Egipto: “Pero ahora, por favor no se aflijan más ni se reprochen el haberme vendido, pues en realidad fue Dios quien me mandó delante de ustedes para salvar vidas…Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo” (Génesis 45.5; 50.20). Otra vez, la traición y el engaño pudo no haber sido causado por Dios; pero aún así Dios de manera soberana dirigió los acontecimientos hacia Su objetivo anticipado de salvar a Israel de la hambruna. La teología abierta no se encuentra capacitada para explicar esta coalescencia de la libertad humana y la soberanía divina. Irónicamente, Boyd está obligado a revertir al determinismo calvinista para dar cuenta de la providencia de Dios y así termina destruyendo la libertad humana. Por el contrario, el Molinismo proporciona un relato perspicaz de la soberanía divina y de la libertad humana en término del conocimiento medio de Dios de los contra-fácticos de la libertad de la creación.
A Boyd le gusta comparar a Dios a un Gran Maestro en ajedrez quien es capaz de predecir, en base a su conocimiento de su propia destreza y a la debilidad de su oponente, exactamente cuando y con cual movimiento él va dar jaque mate a su oponente. Desafortunadamente, la analogía es una que compromete. En la visión de Boyd, Dios no es un jugador de ajedrez tan inteligente como para poder saber que Sus planes probablemente van ser exitoso. Ya que Él no logró la salvación universal que Él desea y se lamentó de haber creado al hombre. ¡Esos no son los movimientos de un Gran Maestro! Así que ¿cómo pudo Él posiblemente saber antes de las fundaciones del mundo, por ejemplo, que se iba a cumplir Su plan de que Cristo fuese crucificado por la agencia libre de Pilato y Herodes? En la reunión ETS la respuesta de Boyd fue que el plan de Dios no incluía a Herodes, a Pilato o incluso la crucifixión, sino que incluía meramente el hecho que Cristo iba a morir por nuestros pecados. ¿Por qué, a falta de argumentos filosóficos convincentes, comprometer la enseñanza bíblica de esta manera?
Por el contrario, el Molinismo hace perfecto sentido del plan providencial de Dios en todos los detalles. Dios es como un Gran Maestro que está enfrentado un oponente al cual conoce tan bien que conoce o sabe todos los movimientos que su oponente va a hacer en respuesta a Sus propios movimientos. Ese Gran Maestro no podría materializar justamente cualquier enfrentamiento posible, tomando en cuenta la libertad de su oponente, pero él podría materializar cualquier enfrentamiento que sea viable tomando en cuenta los contra-fácticos de libertad que son verdaderos. Por lo tanto, el Molinista puede explicar la ausencia de la salvación universal en términos de que los contra-fácticos equivocados sean verdaderos. Podría ser que un mundo que tenga más personas salvas pero menos condenadas que el mundo real no era viable para Dios. Pero dado Su conocimiento de los contra-fácticos verdaderos de la libertada de la criatura, Dios está seguro que Sus planes para construir el Reino de Dios finalmente se llevarán a cabo.
Por encima de todo esto también hay buenos argumentos para pensar que el Molinismo es verdadero, una discusión la cual podría encontrar en mi folleto llamado, What Does God Know? (¿Qué sabe Dios? Publicado en Atlanta por RZIM, en el 2002.
- William Lane Craig