#269 ¿Quién Habla por la Ciencia?
June 21, 2012Estimado Bill:
Espero que esté bien.
Un par de personas me enviaron (en frustración) su respuesta sobre la “Teoría de la Evolución y el Teísmo" en su página Web, Reasonable Faith.
Como usted sin duda sabe, su respuesta es similar a la que da Al Plantinga en su importante libro titulado Where the Conflict Really Lies (Donde Realmente Se Encuentra el Conflicto). Desafortunadamente, pienso que usted está cometiendo el mismo error que Al comete. (Aún así, me encanta su libro y lo he hecho una lectura obligatoria para nuestros seminarios de verano). Usted y Al son dos de los más prominentes y capaces defensores de la fe en el planeta. Por lo tanto, un error en este punto es profundamente consecuente.
Por supuesto, usted tiene razón de que los científicos no están justificados en afirmar que la historia de la vida es el resultado de un proceso sin propósito—es decir, la evidencia empírica no establece nada como eso (en mi opinión, es todo lo contrario). Sin embargo, la pregunta es: ¿qué es lo que los darwinistas suelen afirmar para su teoría y para la evidencia? Creo que usted está confundiendo lo que los biólogos evolutivos están justificados en decir con lo que ellos típicamente dicen.
Es cierto que si la palabra "azar" en la teoría de la evolución, en el neo-darwinismo, etc, quiere simplemente decir algo así como "independiente de su utilidad al organismo," entonces ella es lógicamente compatible con el teísmo y con la teleología (incluso hasta esa definición claramente excluye todo tipo de actividad divina posible y se va mucho más allá de la evidencia empírica). En su correspondencia usted cita a Francisco Ayala para establecer la definición oficial de la palabra "azar" que se encuentra en la biología. Pero ¿por qué confiaría usted en Francisco Ayala para algo de esta naturaleza? Él ha dedicado gran parte de su carrera, desde que perdió su fe al estudiar la teoría (Darwiniana) de la evolución, tratando de convencer a los cristianos de que no tienen nada de qué preocuparse (él había sido un sacerdote dominico). Él les dice a los cristianos que no hay ningún conflicto entre el darwinismo y el cristianismo, pero si eso es así, uno se podría preguntar por qué Ayala perdió la fe inmediatamente se llegó a identificar con el darwinismo.
Pero eso es una cuestión tangencial. La pregunta crucial es: ¿los biólogos evolutivos, los neo-darwinistas, etc, consistente y representativamente limitan sus explicaciones de esa manera? Absolutamente no. Los biólogos en general, y la mayoría de las presentaciones (neo-darwinianas) de la evolución biológica, no son cuidadosos en circunscribir el significado del "azar" o de la "casualidad." Uno puede construir una forma ideal de la teoría que evite las pretensiones metafísicas, pero eso es un juego privado de lenguaje.
De hecho, si uno lee por mucho tiempo la literatura pertinente, uno descubre una estrategia común de “dar gato por liebre” que utilizan los darwinistas, la cual consiste en presentar una definición metafísica mínima de la palabra/teoría en los contextos, como por ejemplo "Debatir en público a William Lane Craig," y luego presentar completamente otra definición en, bueno, todos los otros contextos. Con frecuencia su efugio es coordinado e intencional. Otras veces, es simplemente el darwiniano por defecto (por default). Sin duda, uno de los servicios importantes del “pensamiento filosófico cuidadoso sobre la ciencia" es de identificar y exponer ese efugio, en lugar de ocultarlo o dejarlo pasar.
La distinción que hay entre los "divulgadores" y los científicos es común, pero artificial. El problema comenzó con Darwin, quien dependió en gran manera de la forma de argumento: “Dios no haría X de esa manera, por lo que X debe haber evolucionado por medio de selección y variación,” y el problema ha persistido en todas las disciplinas hasta estos días. Si usted duda que la teoría está normal y dominadamente definida de maneras a-teleológicas, yo estaría encantado de enviarle algunas citas de muchos libros de texto de biología y algunos enunciados oficiales que dejan bastantemente claro que la teoría pretende explicar la adaptación biológica como una alternativa al diseño. Palabras tales como "ciego" y "sin propósito" aparecen por doquier. Esa práctica ha estado presente por todas partes desde que Darwin escribió “El Origen de las Especies.” En la cita de Steve Meyer que usted discute, Steve está parafraseando la famosa cita de George Gaylord Simpson: "El hombre es el resultado de un proceso sin propósito y materialista que no le tenía en mente." Simpson casi nunca fue considerado un “divulgador.” Es incorrecto tratar la parte a-teleológica de la teoría de Darwin como un “remolcador” accidental, pero fácil de desmonta.
Tengo dificultad entendiendo la sabiduría de definir una teoría de una manera que no se ajusta al lenguaje y a las explicaciones del fundador y de sus defensores. Seguro que ellos tienen una afirmación privilegiada en la cuestión de lo que ellos quieren decir con la teoría.
A menudo Ayala mismo cae en un leguaje anti-teleológico cuando habla acerca de la evolución, hasta cuando está tratando de dar una definición más matizada de la teoría. Véase, por ejemplo, su artículo "Darwin’s greatest Discovery: Design without designer” (el gran Descubrimiento de Darwin: Diseño sin diseñador), publicado en Proceedings of the National Academy of Science de los Estados Unidos (PNAS) en el 2007 (Vol. 104:8567-8573, 15 de mayo de 2007). PNAS no es exactamente una publicación populista. Allí él también proporciona algunas definiciones matizadas del "azar" y de la "casualidad." Sin embargo, observe el propio título del artículo. Él hasta utiliza "procesos naturales" en una manera a-teleológica, como si los procesos naturales por definición excluyen la actividad divina. Él dice que al descubrir que "el diseño de los seres vivientes se explica como resultado de procesos naturales," Darwin llevó a cabo una "revolución conceptual" que "no es sino una visión fundamental que ha transformado para siempre la manera como la humanidad se percibe a sí misma y su lugar en el universo." Ahora, ¿por qué será eso?
Él afirma que la revolución Darwiniana, al igual que la Revolución Copernicana, trajo una parte de la naturaleza bajo la explicación de las “leyes naturales.” Uno de los tantos problemas que hay con esta afirmación común: El "mecanismo" selección/mutación, a diferencia de las leyes naturales en la física y la química, no tiene ningún poder predictivo ni ninguna expresión matemática, y no hay evidencia significativa a su favor con excepción de algunos ejemplos triviales dentro de las especies que nunca nadie ha dudado. Él también le da el visto bueno al antiguo mito histórico acerca de Copérnico de “desplazar a la tierra de su lugar anteriormente aceptado como centro del universo, situándola en un lugar subordinado como un planeta más que gira alrededor del sol. De manera congruente, se considera que la revolución darwiniana consiste en el desplazamiento de los humanos de su eminente posición como centro de la vida sobre la tierra, con todas las demás especies creadas al servicio de la humanidad." Observe el “agua” metafísica que Darwin está cargando aquí. Siempre es así.
Luego él continua explicando: "La evolución biológica difiere de una pintura o un artefacto en que no es el resultado de un diseño preconcebido. El diseño de los organismos no es inteligente, sino imperfecto y, a veces, completamente disfuncional." (Esto no tiene sentido, ya que un diseño podría ser inteligente e imperfecto a la vez. Este error se encuentra en todas partes con los darwinistas, pero no es fundamental al punto que hago aquí) También él explica: "El diseño de los organismos tal como éstos existen en la naturaleza no es ‘diseño inteligente,’ impuesto por Dios como Supremo Ingeniero o por los humanos; más bien, es el resultado de un proceso natural de selección, que fomenta la adaptación de los organismos a sus entornos." Observe la palabra “más bien.” Él concluye el artículo diciendo que “la selección natural no tiene previsión,…no se anticipa a los medio ambientes del futuro,” y por lo tanto “en la evolución, no hay ninguna entidad o persona que esté seleccionando combinaciones adaptivas.” Así es como la teoría darwiniana generalmente se explica por sus proponentes. El punto completo del artículo de Ayala es argumentar que el proceso darwiniano proporciona "cierta apariencia de propósito" sin ningún propósito real. Observe el lenguaje explícitamente teológico en un artículo publicado en Proceedings of the Natural Academy of Sciences (las Actas de la Academia de Ciencias Naturales).
La cita de Meyer, incidentemente, se parece a una cita confusa de una transcripción de un discurso improvisado. Yo sé que no viene de nada que él haya escrito y no sale de una búsqueda en Internet. En cualquier caso, Steve obviamente no argumentaría que la "evolución,” por definición, carece de propósito. Sin duda, su punto era algo parecido a esto: Si la evolución es un proceso ciego y sin propósito, entonces, por definición, ni siquiera Dios podría guiarla. Si Él la guiara, entonces, por definición, esta no tendría propósito. ¿Cree usted que es plausible que Michael Behe y Steve Meyer, después de todos estos años de estudiar, leer, escribir y debatir sobre el tema, no han entendido lo que los teóricos darwinistas están diciendo y que nadie se había molestado simplemente de explicarles que cuando los biólogos utilizan la palabra "azar," ella tiene un significado especializado, metafísicamente neutro? Por el contrario, le puedo asegurar de que Steve, Mike y cada uno de los defensores prominentes del Diseño Inteligente están íntimamente familiarizados con ese juego darwinista de lenguaje.
Aunque este es un tema separado, estoy sorprendido que usted cita un reporte hecho por Darrell Domning en el National Center for Science Education (Centro Nacional para la Educación de la Ciencia) con el propósito de declarar que "la mayoría de los evolucionistas son teístas de algún tipo." El Centro Nacional para la Educación de la Ciencia, al igual que Ayala, trabaja para persuadir a las personas religiosas de que no hay nada metafísicamente problemático acerca de la teoría darwiniana, y de esa manera la organización tiene todas las razones para tergiversar los hechos. La organización está dirigida por Eugenie Scott—uno de los firmantes del tercer manifiesto humanista—y emplea a muchísimos ateos. Esta no es exactamente una organización en la que deberíamos confiar para representar el tema que está en disputa.
En cualquier caso, en la mayoría de las encuestas, los biólogos están constantemente identificados como una de las disciplinas más ateas de todas las disciplinas científicas (los matemáticos y físicos tienden a ser los que más se allegan o los que son más amistosos al teísta). Y en las encuestas de los biólogos que son miembros del Centro Nacional para la Educación de la Ciencia, el 95% de ellos dicen que son ateos. En una encuesta bien diseñada en el 2003, Gregory Graffin y Will Provine encuestaron 149 biólogos evolutivos de élite y encontraron que el 78% eran "naturalistas puros." Sorprendentemente, "sólo dos de los 149 se describieron como teístas completos." (Véase: http://www.americanscientist.org/issues/id.3747,y.0,no.,content.true,page.2,css.print/issue.aspx.)
En resumen, el darwinismo de la forma que es enseñado, explicado y entendido por la mayoría de sus defensores y de la forma que es identificado con la biología evolutiva misma, no es captado por la estipulada definición de "azar" que proporciona Ayala, a la cual usted se enfocó en su respuesta. De hecho, habiendo seguido a Ayala de esa manera, me temo que usted “agarró el gato” de Darwin, pero “dejó ir la liebre.”
Todos mis mejores deseos,
Jay
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Jay, gracias por esos comentarios mordaces. Para que los lectores frustrados no pierdan la esencia en medio de tantos detalles, estamos de acuerdo en el punto central: que cuando una persona hace la afirmación de que la evidencia de la biología evolutiva ha demostrado que el proceso evolutivo (basado como lo está en las mutaciones genéticas y en la selección natural) no tiene dirección, no tiene propósito, o que no es teleológico, está haciendo una afirmación que irremediablemente supera la evidencia científica y por lo tanto no está justificada. La pregunta que permanece es: ¿es esta afirmación hueca, como sospecho, realmente filosófica aunque esté disfrazada de ciencia o en efecto, como usted cree, forma ella parte integrante de la teoría científica misma? Si tengo razón, deberíamos reprobar o reprender a los biólogos que transgreden los límites de la ciencia para hacer tal afirmación filosófica. Al mismo tiempo si usted tiene razón, deberíamos rechazar la teoría científica que hace esa afirmación. En cualquier caso, la propia afirmación es rechazada como algo que no se justifica. ¿Pero estamos rechazando una afirmación filosófica o una científica?
Entonces, la pregunta fundamental es ¿quién determina el contenido de una teoría científica? ¿Quién habla por la ciencia? Ahora bien, en cierto nivel la respuesta a esa pregunta es fácil: los profesionales expertos de una teoría que nos dicen cuál es el contenido de esa teoría. Sin embargo, en práctica las cosas no son tan fáciles. Para los científicos que no están entrenados en filosofía, podrían estar ciegos a las suposiciones y a las ramificaciones filosóficas de sus visiones, de modo que a menudo se hacen enunciados descuidados, especialmente por aquellos que tienen una agenda filosófica o teológica, los cuales realmente no son parte de la propia teoría. Así que cuando nos encontramos con que los profesionales expertos están en desacuerdo entre ellos sobre el contenido apropiado de una teoría científica, eso plantea las sospechas de que algunos de ellos están haciendo afirmaciones extra-teóricas.
Esta es precisamente la situación con la que nos enfrentamos en cuanto a la definición de la palabra "azar" de la forma que se aplica a las mutaciones genéticas. Es desconcertante cuando escuchamos a tantos biólogos expertos afirmando que estas cosas ocurren completamente por casualidad o que están totalmente sin sentido, ya que dichas afirmaciones no se podrían establecer de formas científicas. Por esa razón, la explicación de Ayala del azar como "independiente de su utilidad al organismo" es muy impresionante. Eso le da sentido a la teoría como ciencia.
Usted pregunta: “¿Por qué confiaría usted en Francisco Ayala para algo de esta naturaleza?" Creo que hay dos razones. ¡En primer lugar, él es un profesional experto en la teoría, con más condecoraciones que un general argentino! En segundo lugar, el principio de la caridad lo exige. Cuando entendemos a Ayala, la teoría tiene sentido como ciencia. Sin embargo, en el entendimiento no-teleológico, la teoría se convierte en metafísica, haciendo afirmaciones que no podrían ser establecidas por evidencia empírica. Deberíamos interpretar caritativamente las visiones de la gente de una manera que tenga el mejor sentido de todos, en lugar de construir la falacia del hombre de paja (argumentum ad logicam).
Por lo tanto, no estoy de acuerdo con usted en que "La pregunta crucial es: ¿los biólogos evolutivos, los neo-darwinistas y etc, consistente y representativamente limitan sus explicaciones de esa manera?” Más bien, la pregunta es, cuando los biólogos evolutivos se involucran en hacer afirmaciones exageradas acerca de la ausencia de la teleología, ¿han ellos comenzado a filosofar acerca de una teoría la cual, estrictamente hablando, no hace esas afirmaciones exageradas? La misma estrategia de “dar gato por liebre” que usted describe me hace sospechar que en efecto ellos están haciendo afirmaciones filosóficas en nombre de la teoría, afirmaciones que la misma teoría no hace.
Es importante entender que no son únicamente los divulgadores que hacen esa afirmaciones filosóficas en nombre de una teoría científica. Los profesionales expertos, especialmente cuando hacen enunciados para audiencias populares, con frecuencia hacen dichas afirmaciones. Veo eso suceder todo el tiempo en el área de la ciencia con la que estoy más familiarizado: la cosmología. Expertos físicos como Stephen Hawking y Lawrence Krauss han hecho afirmaciones indignantes en nombre de ciertas teorías del origen del universo. El enunciado que usted cita de G.G. Simpson es igualmente insensato y es una inferencia filosófica de la teoría de la evolución en lugar de una declaración formal de la misma.
En cuanto a las declaraciones aparentemente inconsistentes de Ayala, usted necesita entender que él tiene otras razones para pensar que los organismos no están diseñados de la forma en que los encontramos, es decir con el problema del mal natural y los ejemplos de un diseño pobre. Usted alude a este hecho en el comentario que usted cita: "El diseño de los organismos no es inteligente, sino imperfecto y, a veces, completamente disfuncional." El haber debatido a Ayala sobre la viabilidad del Diseño Inteligente, por lo tanto, me obligó a preparar algunos expedientes informativos sobre los temas del dolor de los animales y de las instancias de un diseño no-óptimo. Esos son temas muy diferentes al tema de simplemente definir el "azar." En esos temas se encuentran argumentos filosóficos en contra del diseño. De hecho, Jay, ¿cómo puede usted estar seguro de que las autoridades que usted menciona no están diciendo que el proceso evolutivo no es teleológico, no sólo por definición del azar, sino sobre la base de argumentos que proceden del mal y de la disteleología?
Así que en mi visión, si hay un asunto de dar gato por liebre, es la liebre que existe de hacer ciencia basada empíricamente para hacer afirmaciones filosóficas que van mucho más allá de la ciencia. En vez de dejar ir o ignorar la liebre que lleva de la ciencia a la filosofía, necesitamos localizarla y recurrir a los naturalistas.
- William Lane Craig