English Site
back
5 / 06

#73 ¿Pudo Haber Pecado Cristo?

March 21, 2012
P

Dr. Craig,

Estoy escuchando los podcasts de su “Defenders Class (Clase de Defensores) y los estoy disfrutando muchísimo. Recientemente, cuando le escuchaba hablar de los atributos de Jesús, usted mencionó que como él era completamente Dios y también completamente humano, él no podía pecar. Mientras usted reconoció que él fue tentado, usted sostuvo que era imposible de que él pecara. Como cristiano, esto me preocupa. Por mucho tiempo había pensado de Jesús como una persona que poseía la misma capacidad para pecar que tengo yo, pero que venció el pecado al vivir una vida perfecta. Además, cuando pienso del concepto de la tentación, este parece insinuar la posibilidad de la cosa que me tienta. Por ejemplo, cuando estoy despierto en la medianoche yo podría estar tentado a comerme lo que está en el refrigerador que quedó de la cena. Pero eso parecería ser el uso equivocado de la palabra “tentado” decir algo como “estoy tentado de viajar de regreso en el tiempo” ya que es imposible para mí hacer tal cosa. Yo podría decir “yo deseo poder viajar de regreso en el tiempo” pero decir que estoy tentando a hacer eso parece incluir la posibilidad de que en realidad pueda viajar a través del tiempo. Por lo tanto, cuando hablamos de Jesús siendo tentado, eso parece insinuar que él realmente pudiera hacer las cosas que creaban la tentación. Cuando Satanás le dijo que se lanzara del templo, tengo dificultad imaginándome que Jesús no pudiera haber hecho eso. Si ese fuese el caso, entonces, ¿hubiese sido él realmente tentado? Y si era imposible para él pecar, ¿cómo podemos decir que fue tentado de la misma que somos tentados nosotros? Sobre todo, cuando somos tentados, siempre existe la posibilidad de que nosotros caigamos en la tentación. En mi lectura del Nuevo Testamento, me parece que para que Jesús fuera completamente hombre, tenemos que permitir que él pudiera haber caído en las tentaciones que enfrentaba. De otra manera, parece que esas no fueron tentaciones reales.

Me encantaría escuchar sus opiniones sobre esto para ayudarme a aclarar este asunto en mi propia mente. Gracias por el gran trabajo que usted hace. Usted continúa en mis oraciones.

Scott

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Scout, gracias por sus oraciones. La doctrina de la impecabilidad de Cristo (o de la inhabilidad de pecar) no es alguna doctrina peculiar sino parte integral de una doctrina ortodoxa de Cristo. Es afirmada en todas las grandes confesiones de la Cristiandad. Es fácil de ver el por qué, cuando usted se detiene a pesar un minuto sobre ella. Dios, como un ser esencialmente perfecto, no puede pecar. Pero Cristo es Dios, la segunda persona de la Trinidad. Por lo tanto, Cristo no puede pecar.

Ahora bien, usted podría decir, “Pero demos que Cristo no podía pecar según su naturaleza divina, ¿no pudo él haber pecado según su naturaleza humana? Es parecido a su omnipotencia: él era omnipotente según su naturaleza divina, pero estaba limitado en poder según su naturaleza humana.”

Sin embargo, esta analogía no funciona ya que pecar es algo que una persona hace. Pero la naturaleza humana de Cristo no es una persona. (La idea de que la naturaleza de Cristo es una persona distinta a la Segunda persona de la Trinidad es una herejía llamada Nestorianismo. Esta destruye la unidad de la persona de Cristo al dividirlo en una persona humana y una persona divina, de modo que realmente hay dos personas involucradas en la encarnación, y no una persona con dos naturalezas).

De manera que la persona que es Cristo es una persona divina y como tal no puede pecar.

Mi colega Thomas Flint ha argumentado a favor de la visión novedosa de que la naturaleza humana de Cristo pudo, de hecho, haber pecado, pero que si lo hubiese hecho, entonces esta hubiera sido una persona—es decir, una persona meramente humana—y de esa manera Jesús no hubiese sido la Segunda Persona de la Trinidad. Por lo tanto, Flint está de acuerdo que Cristo, la Segunda Persona de la Trinidad, encarnado como Jesús de Nazaret, no pudo haber pecado; pero la naturaleza humana de Cristo, la cual en efecto, no es una persona y que fue tentada por el diablo, pudo haber pecado y haber sido una persona—una persona humana y pecaminosa. La visión de Flint tiene la extraña y, algunos dirían, absurda consecuencia de que ser una persona no es una propiedad esencial de una persona. Si usted desea leer más sobre esta recóndita disputa teológica, mire mi artículo Flint’s Radical Molinist Christology Not Radical Enough (La Cristología Molinista Radical de Flint No es lo Suficientemente Radical), aunque le advierto que este artículo es muy técnico. Si pensamos que ser una persona no es una propiedad contingente que algo tenga sino una propiedad esencial, entonces la naturaleza humana de Cristo no pudo haber existido como una persona aparte de la Segunda Persona de la Trinidad, de quien era la naturaleza humana encarnada. Entonces deberíamos aferrarnos a la visión de que ni Cristo ni su naturaleza humana pudieron haber pecado.

¿Cómo debemos entender la tentación de Cristo? Bueno, muy simple, no es necesario que una persona tenga la capacidad de hacer algo para estar tentado a hacerlo. Tomemos su ejemplo, supongamos que usted esté en el laboratorio de un científico loco y usted realmente cree que él tiene un tiempo viajando en el DeLorean. Él le deja a usted cuidando el laboratorio y le pide que siga las siguientes instrucciones de manera estricta, “No salga a dar una vuelta a través del tiempo en el Delorean.” Usted podría esta tentado a hacer un viaje a través del tiempo durante la ausencia del científico loco—después de todo, usted podría estar de regreso inmediatamente después de que haya salido y nadie podría darse cuenta. Usted podría tener una lucha interna para resistir esa tentación. Lo que menos usted sabía era que el científico estaba loco y que no había posibilidad de que usted podría tomar un paseo a través del tiempo. Pero usted hizo lo debido y resistió la tentación. Usted hasta podría merecer ser elogiado por eso y podía haber fortalecido su vida moral por ese ejercicio de la voluntad.

O tomamos un ejemplo más real. Supongamos que usted esté a dieta y está tentando de ir al refrigerador y agarrar el pastel de chocolate que dejó la noche anterior. Con valentía usted resiste, sin darse cuanta de que su esposa ya se había comido el pastel durante una invasión al refrigerador de medianoche que resultó con el refrigerador vacío. Ejemplos como estos muestran de forma convincente, creo yo, que para ser tentado a hacer algo, no necesitamos realmente tener la capacidad de hacer la cosa que estamos siendo tentados a hacer.

Ahora bien, ciertamente Jesús físicamente pudo haber hecho las acciones que Satanás le estaba diciendo que hiciera, como el que se arrojara del templo o que convirtiera las piedras en pan, pero él no podía haber hecho esas cosas a petición de Satanás, ya que eso hubiese sido pecaminoso.

Entonces, la pregunta realmente interesante, creo, llega a ser, ¿qué tipo de limitaciones cognitivas debe poseer una persona para que sea tentada? ¿Sabía Cristo que él era incapaz de pecar? Si lo sabía, ¿cómo podía él ser tentado si él sabía que no podía sucumbir? Como Cristo es divino, él debe ser omnisciente y por lo tanto él tenía que saber que no podía haber sucumbido a las tentaciones de Satanás.

Sí, pero aquí yo pienso que queremos decir que una encarnación genuina implica que Jesús poseía una conciencia humana normal y por lo tanto él podía crecer en sabiduría y madurez desde la infancia hasta convertirse en un hombre. Una forma de entender esto es diferenciando los niveles de conciencia en la persona de Jesús. Si mucho de su conocimiento sobre-humano era subliminal, entonces él no estaba consciente de todo lo que él sabía, de la misma manera que nosotros con frecuencia no estamos conscientes del conocimiento que yace en nuestra subconciencia. Quizás él no estaba consciente de su impecabilidad, o si él lo sabía, quizás sus otras limitaciones cognitivas era para que él aún tuviera que luchar contra la tentación, de la misma manera que él tenía que luchar contra la ansiedad, el temor y el cansancio. Al tener una conciencia humana normal, Jesús podía sentir lo atractivo de la tentación a pesar de que él era divino y de esa manera incapaz de de ceder a ella. Si usted está interesado en buscar una teoría de la encarnación según la cual Jesús tenía niveles diferentes de conciencia, puede ver mi capítulo sobre la encarnación en el libro Philosophical Foundations of a Christian Worldview (Fundamentos Filosóficos para una Cosmovisión Cristiana) publicado por Inter.-Varsity Press en el 2003.

La otra pregunta interesante que surge es esta: si Jesús era incapaz de pecar, entonces ¿resistió la tentación de una forma libre? Si la respuesta es no, entonces ¿qué significado moral tiene su victoria? Si la respuesta es sí, ¿entonces cómo es esto compatible con nuestro entendimiento ordinario que le damos a la palabra “libertad” cuando la definimos como la habilidad de escoger entre cosas opuestas? Respondo esa pregunta en la Pregunta # 56 “La Libertad y la Habilidad de Escoger el Mal.

- William Lane Craig