English Site
back
5 / 06

#627 ¿Por qué la agonía de Jesús en el Jardín?

July 30, 2019
P

Dr. Craig,

Gracias por su amor por el Señor y por la verdad. He aprendido muchísimo de usted, incluso de cómo tratar a todas las personas con respeto y gentileza. Crecí con una visión errónea de la expiación, habiendo sido enseñado que Dios el Padre derramó su ira sobre Jesús. Desde que supe de usted que mi opinión no era correcta, he estado reflexionando sobre la agonía que Jesús experimentó en el Jardín del Getsemaní. Siempre pensé que esa agonía era principalmente el resultado de un miedo a la ira. En lugar de eso, ¿podría, por favor, explicar lo que conllevó a una agonía que el libro de Lucas (en 22:44) dice que resultó en un sudor que era como grandes gotas de sangre?

Christina

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

¡Gracias, Christina! Cualquier respuesta a su pregunta será conjetural, pero ¿no cree que la agonía de Jesús se debió a la conciencia de su muerte cercana como portadora del pecado de la humanidad y su abandono por parte de Dios el Padre?

Mientras Jesús celebraba con sus discípulos su última Cena de Pascua, “él tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada." (Marcos 14.22-24). Jesús está inaugurando con su muerte el nuevo pacto profetizado por Jeremías, que traería la restauración y el perdón del pecado (Jeremías 31.31-34). Además, las palabras "que por muchos es derramada", se remontan a la profecía de Isaías sobre el Siervo del Señor, quien

            derramó su vida hasta la muerte,

y fue contado con los pecadores,

habiendo él llevado el pecado de muchos,

y orado por los transgresores. (Isaías 53:12)

 

En Lucas 22.37, Jesús, en la noche de su arresto, cita esta misma Escritura en aplicación a sí mismo. "Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los inicuos; porque lo que está escrito de mí, tiene cumplimiento”. Los “muchos” cuyos pecados lleva el Siervo incluyen a los gentiles, para quienes el Siervo sería una luz de salvación (Isaías 42.6; 49.6). Jesús se vio a sí mismo como el Siervo sufriente de Isaías 53, que "pone su vida en expiación por el pecado" (Isaías 53.10). Anteriormente, Jesús había dicho de sí mismo, "el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos" (Marcos 10.45). Solo en Isaías 53 encontramos en el Antiguo Testamento la idea compleja de una figura de "servir" que, en un contexto escatológico, da su vida por "los muchos".

En Isaías 53 se dice que el Siervo lleva los pecados, o equivalentemente, lleva las iniquidades de muchos. En el Antiguo Testamento, la expresión "llevar el pecado", cuando se usa de personas, generalmente significa ser sujeto a castigos o a sufrir castigos (por ejemplo, Levítico 5:1; 7:18; 19:8; 24:15; Números 5:31; 9:13; 14:34). El Siervo, sin embargo, no lleva sus propios pecados sino los de otros (Isaías 53:4, 11-12). La naturaleza punitiva del sufrimiento del Siervo se expresa claramente en frases como "herido por nuestras transgresiones", "molido por nuestras iniquidades", "sobre él recayó el castigo", "Mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros".  y "por la rebelión de mi pueblo fue herido" (Isaías 53:5, 6, 8).

Asumiéndose a sí mismo como el Siervo del Señor profetizado por Isaías, Jesús sabía lo que venía: los pecados de la humanidad debían ser puestos sobre él. ¡No es de extrañar que oró en el Jardín para que esta copa pasara de él! (Marcos 15.35-36).

Convertirse en quién llevó el pecado de la humanidad significó el abandono de Dios Padre. Esto Jesús lo experimentó en la cruz (Marcos 15:34). Así, el tormento de la cruz fue mucho más que el sufrimiento físico que Jesús soportó. El teólogo reformado suizo Francis Turrentin explicó bien, creo, lo que el abandono de Jesús significó para él. Según Turretin, Cristo no solo sufrió una muerte violenta y amarga, sino que fue abandonado por Dios Padre al retirarle la visión beatífica y al suspender el gozo, el consuelo, el sentido y la fructificación de la plena felicidad (Institutes of Elenctic Theology 14.11). Ninguno de nosotros puede entender lo que soportó por su amor hacia nosotros.

¿Es su agonía en el Jardín por lo tanto alguna sorpresa?

- William Lane Craig