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#29 La Fe y la Duda

May 26, 2013
P

Dr. Craig,

Me gustaría empezar dándole las gracias por todo el trabajo que hace. Sus artículos, libros y conferencias han sido de gran beneficio para mi corazón y mente. Tengo 21 años de edad y estoy asistiendo a mi segundo y último año en la escuela de cine en Calgary, Alberta, Canadá. Al entrar en mi primer año de la escuela de cine las persistentes dudas que había en mi cabeza durante el verano anterior me golpearon duro. Por los próximos dos meses pasé por una búsqueda intensa y soporífera por respuestas. Probablemente ese fue el momento más difícil de mi vida. Pensé que mi mundo se estaba hundiendo y que me hundía juntamente con él. Recorrí a las librerías buscando cualquier cosa que hablara sobre la existencia de Dios y la historicidad del Cristianismo. Me encontré con numerosos títulos de autores como Norman Geisler, JP Moreland, Peter Kreeft y muchos otros. Me encontré con las obras suyas mediante la observación de las referencias que se encontraban en los libros que compré. He escuchado muchas de sus conversaciones y debates y leído muchos de sus artículos. Espero con anticipación el lanzamiento de la última edición de Reasonable Faith (Fe Razonable). Desde entonces, he llegado a tener un gran interés por la Filosofía y Apologética. Actualmente estoy considerando estudiar Filosofía después de terminar la escuela de cine.

La razón principal por la que estoy escribiendo es porque le tengo una pregunta, pero ya llegaremos a eso en un momento. En este último año de duda y búsqueda he tenido puntos altos y muchos puntos bajos. Honestamente, en este momento no puedo decir que estoy sintiendo la seguridad de mis creencias que me gustaría tener. Hay puntos en que me siento tan frustrado con todo este pensar/argumentar/debatir. A veces me siento como que estoy empezando a entenderlo cuando me encuentro con algún estúpido foro de Internet que plantea un argumento en contra del Cristianismo o de la existencia de Dios y me desplomo de nuevo porque no tengo una respuesta a eso. (Es en esos puntos en que realmente quiero escuchar sus charlas). Esta situación se ha convertido en este agotador ciclo de altas y bajas. Un amigo mío ha estado pasando por una situación similar a la mía. Finalmente nos enteramos de nuestra mutua lucha después de haber pasado por ella por un par de meses. Él se ha convertido en mi compañero cercano en este viaje. Hablamos entre nosotros de nuestras dudas, pensamientos, preguntas y cinismo y de cómo a ambos nos encanta escuchar sus charlas. (Le introduje a sus obras y al sitio Web alrededor de 6 meses atrás y me ha dicho (en una forma cómica) que cuando él realmente se siente agobiado por todas las preguntas, él escucha los podcasts y las charlas de su sitio Web cuando se va a la cama y se dice a sí mismo: "Sí Dr. Craig...eso sí tiene sentido...a lo mejor Dios existe...todo tiene sentido...", mientras él se queda dormido). Así que él y yo estamos en viajes similares.

Mientras estábamos hablando la otra noche, los dos nos estábamos preguntando si las dudas y la inseguridad alguna vez se desvanecerán o se reducirán a una cantidad mínima que uno pueda soportar. Mi pregunta para usted es esta: ¿cuándo la duda/no-creencia desaparece, si es que eso sucede alguna vez? ¿Habrá alguna vez un tiempo en que yo realmente, de todo corazón, crea en Dios? (Entiendo que en realidad usted no puede responder eso, pero supongo que lo que estoy preguntando es si se llega a un punto en que es ¡BAM! ¡Ya creo en Dios!). En este momento se siente como que creo en Dios en un buen día, pero dudo de Su existencia en otro día. Pero incluso en esos buenos días, en realidad se siente solamente como que me consuelo con el prospecto de la existencia de Dios y no es que realmente creo en Él.

Quiero creer en Dios más que nada. Yo entiendo lo que pasa si Dios no existe y no puedo vivir pensando eso. Pero la cosa es que no puedo forzarme a creer. Habrá días cuando tengo que decirme a mí mismo que hay significado sólo para que yo pueda tener gozo en estar con mi familia y mis amigos, eso no tiene sentido para nada. Es como si estuviera en una balanza entre creer y no creer, inclinándose de un lado al otro al pasar de los días. Es algo frustrante. Yo le decía a mi amigo que una de las cosas que me mantienen yendo hacia delante en esta lucha es viéndome a donde estaré en el futuro. En el futuro me veo creyendo en Dios y criando mi familia con esa creencia y convicción, dejando a Dios que me guíe para que yo pueda guiar a mi familia. Yo lo veo en un futuro próximo, pero no sé cuánto tiempo me va a tomar para llegar allí. He decidido que es algo que no voy a renunciar. No me voy a conformar con la no creencia. Si me lleva hasta mi lecho de muerte, voy a luchar contra la no creencia con la esperanza de ser apoderado por la creencia. Pero la cosa es que yo no quiero estar "fingiendo" creer en Dios hasta ese día.

Ni siquiera sé si esto tiene sentido. No espero que usted tenga una respuesta a todas esas preguntas. Supongo que tal vez lo único que podría hacer es quizás relacionar su propia jornada desde la no creencia hasta la fe. ¿Fue la transición de la noche a la mañana o le tomó un tiempo desde el momento en que dijo que creía en Dios hasta que usted sintiera realmente la plena convicción? No sé lo que estoy esperando o que estoy esperando oír de usted. Espero que algo de esto tenga sentido para usted. Gracias por cualquier consejo/sabiduría/recomendaciones de lectura que me pueda brindar.

Atentamente,

Steven

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

La fe y la duda

Gracias por su carta muy conmovedora, Steven. Admiro su valor y su honestidad al hablar de su lucha con la fe y la duda. Sospecho que no existe una receta sencilla y rápida que, si es de seguir, hará que sus dudas se desvanezcan como magia. Usted probablemente tendrá que trabajar con sus dudas en un proceso lento y agonizante. Pero puede estar seguro que muchos grandes hombres y mujeres de Dios han recorrido el mismo camino antes que usted y no han perdido la fe.

Para hablar personalmente, yo mismo no fui criado en un hogar evangélico, pero me convertí en cristiano en mi tercer año de la escuela secundaria, no a través de ninguna consideración cuidadosa de evidencia, sino porque los estudiantes cristianos que compartían el evangelio conmigo parecían estar viviendo en un plano diferente de la realidad al que yo vivía. La fe en Cristo de ellos les impartía significado a sus vidas juntamente con una paz gozosa, la cual yo anhelaba. A diferencia de usted, recuerdo mirar hacia el futuro y decir a mis amigos cristianos, “¡Simplemente no puedo ver a Bill Craig como un Cristiano!" Pero después de seis meses de una búsqueda agonizante de Dios, nací maravillosamente del Espíritu el 11 de septiembre del 1965, alrededor de las 8:00 de la noche. Eso puso mi vida en un curso completamente nuevo.

La Fe y la Duda - El Conflicto del Racionalismo Teológico

Como creyente joven, lleno de entusiasmo y de fe, me fui en 1967 a estudiar en Wheaton College. Durante la década de los sesenta, Wheaton se había convertido en un semillero de escepticismo y cinismo, y yo consterné de ver a algunos estudiantes que yo admiraba por sus habilidades intelectuales perder su fe y renunciar al cristianismo en nombre de la razón. El ambiente que reinaba era uno de racionalismo teológico (o, como a veces erróneamente es llamado hoy, evidencialismo), la visión de que la fe, para ser racional, debe basarse en argumentos y evidencias. En los cursos de teología aprendí que ninguno de los argumentos clásicos para la existencia de Dios es sólido y mis profesores de la Biblia nunca discutieron las evidencias de la fiabilidad de los Evangelios. Entre los estudiantes se promocionaba la duda como una virtud de la vida cristiana madura y uno estaba supuesto a seguir sin pestañear las exigencias de la razón dondequiera que ésta llevara a uno. Recuerdo muy bien a uno de mis profesores de teología comentando que si a él se le convenciera de que el cristianismo era irrazonable, entonces él renunciaría al cristianismo.

Ahora bien, eso me asustó y me preocupó. Para mí, Cristo era tan real y había invertido mi vida con tanto significado que no podía hacer la confesión de mi profesor. Si de alguna manera, a través de mis estudios mi razón era de volverse en contra de mi fe, entonces iba a ser mucho peor para mi razón. Esto sólo significa que yo había cometido algún error en mi razonamiento. Por lo tanto, le confié a uno de mis profesores de filosofía, “supongo que no soy un intelectual de verdad. Si mi razón se pusiese en contra de Cristo, aún así yo creería. Mi fe es demasiada real.”


Así que pasé por un coqueteo temporal con el fideísmo de Kierkegaard, aunque mi mente no podía descansar mucho tiempo en la posición de que yo creía en el cristianismo porque era absurdo. Como suele suceder en la vida de los estudiantes sinceros, la lectura de ciertos libros resultó fundamental en mi forma de pensar y dirigió mi vida hacia una ruta diferente. El primero fue el libro de E. J. Carnell Introduction to Christian Apologetics (Introducción a la Apologética Cristiana), el cual me convenció de que la razón podía ser utilizada para mostrar la consistencia sistemática de la fe cristiana, sin que se convirtieran en la base de esa fe. El segundo fue Resurrection of Theism (La Resurrección del Teísmo) de Stuart Hackett, el cual me sorprendió por su demostración de que había, después de todo, argumentos persuasivos y convincentes para la existencia de Dios. El libro de Hackett formaba parte de un proyecto incompleto y dejaba a alguien con un tipo de deísmo en lugar de un teísmo cristiano. Pero luego, el tercero, me familiaricé, en un nivel popular, con las evidencias cristianas, en particular para la resurrección de Jesús, compiladas por ejemplo, por Josh McDowell en el libro Evidencia que Exige un Veredicto. Se hizo evidente para mí que era posible presentar un caso sólido, convincente y positivo de la verdad del teísmo cristiano.

La Fe y la Duda - La Diferencia entre Saber y Mostrar que el Cristianismo es Verdadero

Todavía no podía aceptar la visión de que argumentos y evidencias constituyeran el fundamento esencial para la fe, ya que los frutos de ese punto de vista se habían convertido, a la fuerza, en algo claro para mí en Wheaton. Puse el tema en un segundo plano mientras buscaba responder otras preguntas durante el seminario y estudios de doctorado en filosofía, pero salió al frente otra vez en 1977 cuando fui invitado por la Cruzada Estudiantil para Cristo para dar una serie de conferencias sobre apologética a los estudiantes universitarios en Munich.


Mi conferencia inaugural iba a ser sobre la fe y la razón y al meditar sobre este problema, me topé con una estrategia que ha demostrado ser muy útil para mí al iluminar la relación que existe entre la fe y la razón: la distinción entre saber que el cristianismo es verdadero y mostrar que el cristianismo es verdadero. Ha sido algo muy gratificante para mí que lo que entendí de un modo tosco y superficial ha sido confirmado por la reciente obra de epistemólogos religiosos, en particular Alvin Plantinga.

Sostengo que el argumento y la evidencia juegan un papel esencial cuando mostramos que el cristianismo es verdadero, pero un papel contingente y secundario cuando sabemos de manera personal que el cristianismo es verdadero.

La base apropiada de nuestro saber que el cristianismo es verdadero es la obra interior del Espíritu Santo y en nuestro mostrar que el cristianismo es verdadero, es Su papel el abrir los corazones de los no creyentes para asentir y responder a las razones que presentamos. Si usted está interesado en ver cómo yo desarrollo eso, échele un vistazo a mi contribución a Steve Cowan en el libro Five Views on Apologetics (Cinco Visiones sobre la Apologética) publicado por Zondervan en el 2000. Mejor aún, lea el libro inspirador de Plantinga titulado Warranted Christian Belief (Creencia Cristiana Garantizada), publicado por Oxford University Press en el 2003.

He encontrado que esto es tanto un relato intelectual como experimentalmente satisfactorio del problema. Cuando miro hacia atrás en mis días en Wheaton, ahora veo cuan infectada estaba con el racionalismo teológico nuestra comunidad y lo perverso que yo tenía el concepto de lo que significaba ser un "verdadero intelectual." Fue el testimonio del Espíritu de Cristo dentro de mí que me dio la seguridad fundamental de que mi fe era verdadera; y mi rechazo de renunciar a eso, a pesar de que confrontaba derrotadores potenciales, no fue un intellectus sacrificium sino que fue totalmente hecho en acuerdo con las deliberaciones de la razón.

Si este enfoque está correcto, entonces tiene implicaciones prácticas tremendamente importantes en la lucha que hay entre la fe y la duda. Uno de los problemas más perniciosos con el racionalismo teológico es que es perjudicial para la vida espiritual. Esto conduce precisamente a la clase de agonía que usted describe, donde la fe de uno cuelga en la balanza con cada tema nuevo que aparece en The Philosophical Review o con cada giro de pala de los arqueólogos. Dios ha proporcionado una base más segura para nuestra fe que las arenas movedizas de la evidencia y del argumento. Él nos ha dado el testimonio interno del Espíritu Santo como la base adecuada para el conocimiento de las grandes verdades del Evangelio.

La Fe y la Duda - La Necesidad de Dios como una Realidad Viva en su Vida

Esto implica que tenemos que estar muy conscientes de nuestra propia formación espiritual. En primer lugar, usted necesita estar seguro de que usted es un cristiano regenerado. Si usted no ha nacido de nuevo del Espíritu Santo, entonces le falta Su testimonio dentro de usted y se encuentra confiando únicamente en los argumentos y las evidencias que usted, en su tiempo y conocimientos limitados, ha encontrado. ¡Si ese es el caso, no es de extrañar que sienta dudas e incertidumbres!

Un par de años atrás, cuando estaba en la Escuela de Teología Talbot enseñando un curso de dos semanas, un compañero de la zona de la bahía de California que estaba visitando a su familia en San Diego pasó para hablar conmigo acerca de las dudas que le estaban molestando. Mientras charlábamos, sentí de que aún no había llegado a tener una relación personal con el Señor. Así que le pregunté: "¿Dirías que tu fe en Dios es una creencia intelectual basada en tu evaluación de la evidencia o dirías que Dios es una realidad viviente en tu vida?" Cuando él dijo que era intelectual, le pregunté: "¿Alguna vez has entregado tu vida a Cristo y le has invitado a ser tu Salvador y Señor?" Cuando él respondió que él realmente no lo había hecho, le pregunté: "Bueno, ¿te gustaría hacerlo en este momento?" Él dijo que sí, por lo que inclinó su cabeza en oración y oró conmigo para pedirle a Cristo que entrara en su vida. Después de haber orado, él estaba tan agradecido. Ese era justamente el paso que necesitaba tomar.

Si usted nunca ha nacido de nuevo, entonces yo le insto a ir a Dios en arrepentimiento por su pecado. Dígale que usted cree que Él envió a su Hijo a morir por sus pecados y para restaurar la relación con Él, para la cual usted fue creado a tener, e invite al Espíritu Santo que venga y le haga espiritualmente vivo.

La Fe y la Duda - La Necesidad de Cultivar Virtudes Cristianas

Pero tal vez usted ya es un cristiano regenerado. Entonces necesita cultivar la obra del Espíritu Santo en su vida. Usted puede entristecer al Espíritu Santo por medio del pecado y apagar Su guía y poder al no permitirle que reine por completo en su vida. Confiese el pecado tan pronto como usted esté consciente del mismo y permita que el Espíritu Santo le capacite y le dirija. Asegúrese de mantener una vida devocional, con horarios regulares solo de oración y estudio bíblico. Lleve sus dudas a Dios y pídale que le dé gracia para perseverar. Cultive las virtudes cristianas en su vida y entonces usted puede reclamar la promesa de II Pedro 1. 5-11: "Si hacen estas cosas, no caerán jamás." Asegúrese de participar en la adoración corporal que sea verdaderamente significativa en el establecimiento de una iglesia local. Los cristianos aislados en general no sobreviven, e incluso un grupo pequeño no es sustituto de la iglesia, la cual es el cuerpo de Cristo a nivel local, repleta de todos Sus dones.

Asegúrese de que usted está haciendo ejercicio de su propio don espiritual en el contexto de una iglesia local, de manera que usted esté sirviendo a otros. Supongo que usted ha seguido a través de su conversión con el bautismo y con la celebración regularmente de la Cena del Señor. Sea intencional acerca de compartir su fe con los no creyentes, a pesar de sus dudas (¡probablemente van a respetar su transparencia y vulnerabilidad!). Nada va a inundar más su vida espiritual con entusiasmo que ver a Dios usarlo para llevar a otra persona a un conocimiento salvador de Sí mismo. Tenga cuidado de los engaños de Satanás. Nunca pierda de vista el hecho de que usted está involucrado en una guerra espiritual y que hay un enemigo de su alma que le odia intensamente, cuya meta es su destrucción y que no se detendrá antes de destruirlo. Lo que me lleva a preguntar: ¿por qué estás leyendo esas páginas web de infieles, cuando usted sabe lo destructivo que son para su fe? Estos sitios son literalmente pornográficos (escritos malvados) y por lo tanto deberían en general ser evitados. Claro, alguien tiene que leerlos y refutarlos, pero ¿por qué tiene que ser usted? Deje que otra persona, que puede manejarlo, lo haga. Recuerde: La duda no es sólo una cuestión de debate académico o de discusión intelectual desinteresada, sino que implica una batalla por su propia alma y si Satanás puede utilizar la duda para inmovilizarlo o destruirlo, entonces lo hará.

Creo con firmeza (y creo que los testimonios de Bizarro de esas personas que han perdido su fe y cometen apostasía) que los lapsos morales y espirituales son la causa principal del fracaso de perseverar en lugar de las dudas intelectuales. Sin embargo, las dudas intelectuales se convierten en una excusa conveniente y auto-aduladora para el fracaso espiritual, porque nos presentamos como personas tan inteligentes y no como fracasados morales y espirituales. Creo que la clave para una vida cristiana victoriosa es no tener todas las respuestas a sus preguntas (lo cual es probablemente imposible en la vida finita) sino aprender a vivir con éxito con preguntas sin respuestas. La clave es evitar que preguntas sin respuestas se conviertan en dudas destructivas. Creo que eso se puede hacer al tener en cuenta el terreno apropiado de nuestro conocimiento de la verdad del cristianismo y al cultivar el ministerio del Espíritu Santo en nuestras vidas.

La Fe y la Duda - Tratando con Preguntas sin Respuesta

El punto es este: el secreto para hacer frente a la duda en la vida cristiana no consiste en resolver todas nuestras dudas. Uno siempre va a tener preguntas sin respuestas. Más bien, el secreto es aprender a vivir victoriosamente con nuestras propias preguntas sin respuestas. Al entender el verdadero fundamento de nuestra fe y al asignar el papel justo que le corresponde a un argumento y evidencia, podemos evitar que las preguntas sin respuestas se conviertan en dudas destructivas. En tal caso, no vamos a tener respuestas a todas nuestras preguntas, pero en un sentido más profundo eso no importará, ya que sabremos que nuestra fe es verdadera sobre la base del testimonio del Espíritu Santo y podemos vivir con confianza a pesar de tener preguntas que no podemos contestar. Es por eso que es tan importante tener en cuenta la relación apropiada entre la fe y la razón.

Por último, yo le insto a que investigue sobre sus dudas hasta que esté satisfecho. Dije que el secreto para el manejo de las dudas en nuestras vidas es aprender a vivir victoriosamente con preguntas sin resolver. Cualquier cristiano pensante tendrá una "bolsa de preguntas" llena de dificultades sin resolver con las cuales tendrá que aprender a vivir. Pero de vez en cuando, cuando tenga la oportunidad, es bueno que tome la bolsa de debajo del estante, seleccione una de las preguntas y vaya a trabajar en responderla. De hecho, puedo decir que trabajar duro en una pregunta sin resolver e investigarla hasta que finalmente encuentre una respuesta que le satisface intelectualmente es una de las experiencias más emocionantes de la vida cristiana. El resolver una duda que le haya preocupado desde hace algún tiempo trae una maravillosa sensación de paz intelectual e inspira la confianza de que hay soluciones a las dificultades que quedan en su bolsa de preguntas.

Cuando usted tenga una duda o una pregunta sobre un tema en particular, aparte tiempo para estudiar ese tema específico mediante la lectura de libros o artículos sobre el tema. Las bibliotecas en las Universidades y Seminarios cristianos pueden ser particularmente útiles, si están disponibles donde usted vive. Incluso las bibliotecas públicas pueden pedir lo que usted necesita a través de su servicio de préstamo inter-bibliotecario. Averigüe lo que los eruditos cristianos han escrito en el área que está explorando y escríbales a ellos - o, si es posible, visíteles para discutir su pregunta. Busque y hable con los miembros del cuerpo de Cristo que han estudiado el tema. De esta manera, los miembros del cuerpo estarán ayudando a edificarse los uno a los otros. Pero no deje que sus dudas se queden ahí: investíguelas y estúdielas hasta llevarlas al fondo.

No sé la respuesta a su pregunta de que si sus dudas pronto llegarán a su fin. Eso es probablemente muy relativo a la persona. Pero no creo que eso sea lo más importante. Lo que es realmente importante es aprender a vivir con las preguntas sin respuestas, sin permitir que se conviertan en dudas destructivas. Eso creo que es posible por la gracia de Dios.

- William Lane Craig