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#385 La Ética Teísta y la Dependencia de la Mente

November 22, 2014
P

Estimado Dr. Craig,

Soy una ateo que reside en Suecia (¡como usted sabrá hay muchos de nosotros aquí!) con un interés en la filosofía y la ética, y aunque probablemente no esté de acuerdo con usted en muchos asuntos, aun así disfruto mucho de sus escritos y debates ¡Todo el mundo sabe que le espera un intenso debate cuando usted toma la plataforma! (Podría haber un argumento teísta aquí: si Dios no existe, es un *milagro* que usted gane muchos debates, y por lo tanto eso es evidencia de Dios. Estoy bromeando, estoy bromeando).

Tengo una pregunta acerca de la moralidad que espero que usted pueda responder y aclarar su posición respecto a ella. Mi conocimiento de meta-ética es bastante modesto, pero en la actualidad me estoy inclinando tentativamente hacia la moralidad siendo objetiva (¡mire, al menos hay algo en lo cual ambos estamos de acuerdo!). Yo argumentaría que la obligación moral puede ser objetiva sin Dios (aunque no haré eso aquí), pero iría aún más lejos y diría que si la moralidad está fundamentada en Dios, ella no es objetiva. Si “objetiva” significa “independiente de la mente” la cual pudiera ser una definición cruda de “objetiva”, pero vamos a aceptarla por ahora ¿no hace esto que la moralidad fundamentada en Dios sea “divinamente subjetiva” en vez de objetiva? Ahora, quizás a usted le gustaría objetar aquí y decir que este es un hombre de paja, de que su visión es que la moralidad está fundamentada en la *naturaleza* de Dios, quizás. Pero si la naturaleza de Dios es “el bien”, no entiendo dónde entra la normatividad. Usted reconocerá esto como el problema de es/debería: si la naturaleza de Dios es de una manera y no de otra, ¿cómo eso nos compromete con la visión de que deberíamos reflejar la naturaleza de Dios en nuestras acciones? Esto seguramente parece como si nosotros pudiéramos tener razones prudentes para hacerlo de esa manera (si esto fuera verdadero), pero no veo como nosotros tendríamos alguna razón *moral* (al menos no, en ningún sentido más fuerte de lo que nosotros obtendríamos del utilitarismo básico, el cual sé que usted rechaza).

Mi segunda pregunta trata de una manera más directa con su argumento moral: si nuestro deber moral es de “reflejar la naturaleza de Dios” y Dios simplemente es “el bien” (¡o de cualquier manera que usted quiera ponerlo, yo estoy haciendo lo mejor para no hacer un hombre de paja!) ¿no hace eso que su argumento sea circular? Me parece que sólo tiene sentido porque usted nunca define lo que realmente quiere decir con “valores y deberes morales” (¡bueno, nunca lo he visto definirlo de ninguna manera!), si cambiáramos “valores morales objetivos” a “naturaleza de Dios” y “deberes” a un reflejo de esa misma naturaleza, obtenemos lo siguiente:

P1. Si Dios no existe, la naturaleza y las acciones de Dios que reflejan su naturaleza no existen. (¡Estoy de acuerdo!)

P2. La naturaleza y las acciones de Dios que reflejan su naturaleza sí existen. (¡No estoy de acuerdo, es por eso que estamos debatiendo!)

Por lo tanto, Dios existe.

Eso parece hacerlo circular, porque usted está suponiendo que la naturaleza de Dios existe en la premisa dos. ¡Quizás usted pueda aclarar esto!

Así, para resumir (sé que le gustan los resúmenes): ¿Cuál es el argumento que sirve de puente sobre el problema de es/debería que se menciona anteriormente, y no hace esto que su argumento moral, en última instancia, sea circular? (Quizás usted podría hacer una versión aclarada de su argumento moral donde usted define los valores y deberes morales de una manera explícita).

¡Manténgase escéptico, educándose y aprendiendo!

Con amor,

Rasmus

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Es un placer recibir una pregunta desde Suecia, Rasmus, ya que siempre he disfrutado tanto nuestras visitas e interacciones allá.

Tu primera pregunta tiene que ver con la objetividad de la ética teísta. En efecto, tomo la palabra “objetiva” para querer decir “independiente de la mente”. Lawrence Krauss una vez lo dijo bien: ¡la realidad objetiva es lo que aún existe cuando tú dejas de pensar de ella!

Ahora viene la parte complicada: si los valores morales están fundamentados en Dios, dice el objetor, entonces como Dios es una mente, ellos no son independientes de la mente. De acuerdo, son independientes de las mentes humanas, pero no son independientes de la mente de Dios. Por lo tanto, la ética teísta es dependiente de la mente y por lo tanto no es objetiva.

El problema con esta objeción es excesivo, ya que en esta visión, la diferencia entre las realidades de ser dependiente de la mente e independiente de la mente colapsan. Todo se convierte en dependiente de la mente. Incluso las cosas como las personas, los planetas y las estrellas, los cuales son paradigmas de las realidades objetivas, se convierten en dependientes de la mente, ya que ellos, también, dependen de Dios para su existencia. Pero, entonces, la distinción intuitiva y útil entre las realidades de ser dependiente de la mente e independiente de la mente se abandona.

Esta no es una distinción a la cual deberíamos renunciar. Obviamente, hay una diferencia entre los objetos de alucinaciones, sueños, y ficciones y los objetos que ya estaban alrededor antes de que apareciéramos en el escenario. Además, podemos distinguir entre las visiones idealistas, como la de George Berkeley, la cual sostiene que el mundo perceptible existe sólo en la mente de Dios, como un sueño, en vez de en una realidad espacio-temporal creada y sustentada en la existencia de Dios. En la visión de Berkeley, el mundo es realmente dependiente de la mente, de una manera que no lo es en el teísmo clásico. El sentido en el cual el mundo es dependiente de la mente en el teísmo clásico no es claramente el mismo sentido que lo es en el idealismo de Berkeley.

De igual manera, hay claramente una diferencia entre los sistemas éticos teístas que son voluntaristas, como el de William Ockham, y aquellos que no lo son, como el de Tomás de Aquino. En la visión de Ockham, los valores morales parecen ser dependientes de la mente en una manera que no lo son para Aquino, es decir, para Ockham Dios sólo se inventaría los valores morales que él quiere, mientras que en la visión de Aquino los valores morales están fundamentados, no en la voluntad de Dios, sino en Su naturaleza. Sería gravemente erróneo caracterizar ambos sistemas éticos (el de Aquino y el de Ockham) como dependiente de la mente sólo porque Dios es el fundamento de los valores morales para ambos. Necesitamos mantener una distinción significativa entre las realidades de ser dependiente de la mente e independiente de la mente si vamos entender esas visiones de una manera apropiada.

No estoy seguro de cómo se ha de hacer esto, en general. Para hacer un intento, cuando decimos que algo es dependiente de la mente en el sentido de ser subjetivo, queremos decir que, de alguna manera, es generado por una actividad mental; es decir, o es un fenómeno mental (como un dolor o un sueño) o está formado por una mente (como una ficción u objeto imaginario). Algo que sea dependiente de la mente simplemente en el sentido de que su existencia implica la existencia de una mente no clasifica como subjetivo. Algo que sea dependiente de la mente simplemente en el sentido de su existencia implica que la existencia de una mente puede aún ser una realidad objetiva porque no es un fenómeno mental o inventado.

Ahora claramente, los valores morales no son, según la ética teísta no-voluntarista, dependientes de la mente en el sentido subjetivo. Sí, ellos implican que una mente (Dios) exista, pero no son, después de todo, dependientes de la mente en el sentido subjetivo.

Tú tomas conciencia de esta posición pero expresas reservaciones: “si la naturaleza de Dios es ‘el bien’, no entiendo dónde entra la normatividad. Usted reconocerá esto como el problema de es/debería: si la naturaleza de Dios es de una manera y no de otra, ¿cómo eso nos compromete con la visión de que deberíamos reflejar la naturaleza de Dios en nuestras acciones?”

¡Ah, aquí está donde entra la Ética del Mandamiento Divino! Las obligaciones y prohibiciones morales surgen como el resultado de imperativos morales que vienen de una autoridad cualificada. Como el Bien supremo (más alto)—de hecho, el paradigma de bondad—Dios es una autoridad cualificada para emitir mandamientos morales. Por lo tanto, son los mandamientos de Dios que proporcionan la normatividad. Esos mandamientos no son arbitrarios sino que reflejan Su naturaleza perfectamente buena. Así que la naturaleza de Dios fundamenta los valores morales, y Sus mandamientos constituyen los deberes morales.

Alguien pudiera persistir: “¿Pero por qué es Dios el estándar del valor moral?” La pregunta es algo un tanto erróneo. Alguien tiene el derecho de presentar su teoría moral y explicar los parámetros de ella. Todas las teorías morales postularán algún moral último, el cual sirve como un punto de parada explicativo. La pregunta oportuna será de si esa teoría moral es plausible, en particular de si su moral último es un punto de parada no arbitrario y adecuado. A diferencia del ateísmo, el teísmo tiene un punto de parada no-arbitrario y adecuado, ya que Dios, por definición, es el ser más grande que se pueda concebir, un ser que es digno de adoración. No se pudiera imaginar nada que sea más alto. Por lo tanto, identificar el Bien con el mismo Dios suple un fundamento para una teoría moral plausible.

Tu segunda pregunta acerca de la supuesta circularidad del argumento moral se resuelve con mucha más facilidad. Como he explicado en otros lugares, cuando el teísta dice que Dios es el Bien, él está haciendo una afirmación ontológica, y no semántica. Él no está ofreciendo, enfáticamente, una definición de las palabras “bien” u “obligatorio” en términos de Dios y Sus mandamientos. Él toma esas palabras para tener sus significados usuales del diccionario. Eso es precisamente el por qué yo no ofrezco definiciones de esos términos. El argumento moral no se trata de la semántica moral. Es una afirmación metafísica acerca de fundamentar o basar los valores y deberes morales. Semánticamente, el teísta está en “tierra común” con los éticos en utilizar términos éticos con sus significados normales. Por lo tanto, el argumento moral no puede ser acusado con alguna justificación de ser circular o trivial.

Rasmus, hace unos años atrás debatí el prominente ético Suizo Torbjörn Tänssjö sobre Dios y la moralidad. Aquí está el link:https://www.youtube.com/watch?v=2AdsupGA2tk&list=PL6C81C0224108CEEA

Podrías encontrar ese debate estimulante.

- William Lane Craig