#143 La Erudición Contemporánea y la Resurrección de Jesús
February 17, 2012Estimado Dr. Craig,
Su argumento a favor de la resurrección de Jesús basado en su sepultura, la tumba vacía, sus apariciones posteriores y la subsecuente transformación de sus seguidores han renovado mi esperanza de venir a una fe en Cristo. Espero que me ayude de dos maneras a comprender por completo su argumento:
(1) Como no soy un erudito del Nuevo Testamento, me siento incapaz de evaluar (completamente) todos los argumentos a favor o en contra de sus cuatro premisas (aunque son muy útiles sus escritos y los libros sobre sus debates). Por lo tanto, debo considerar la visión prevalente de parte de la corriente de eruditos en referencia a las premisas. Me siento animado por las afirmaciones que usted hace de que muchos en esa corriente las aceptan y también por las afirmaciones de que ellas no han sido negadas en los debates que he leído, pero siento la necesidad de una corroboración positiva de una o más fuentes neutras o contrarias. ¿Podría señalarme algunas de esas corroboraciones que incluyan, si es posible, algunas que sean relativamente recientes?
(2) Asumiendo la aceptación de sus premisas por la mayoría de la corriente de eruditos: yo estoy de acuerdo con su declaración de que es “increíble” que la mayoría de esos eruditos no infieran la resurrección de esas premisas, especialmente ya que sé que usted ha estado declarando ese argumento por los últimos 25 años. Pero para mí, como alguien que todavía no ha llegado a la fe, ese hecho “increíble” es un obstáculo: Tengo que tomar eso en cuenta.
Entiendo que la explicación para el escepticismo de algunos de esos eruditos es que ellos han sucumbido al naturalismo y es evidente que algunos de ellos simplemente disfrutan ser escépticos. Sin embargo, se me hace difícil creer que no hay otras razones más formidables para que muchas personas, quienes han escogido estudiar intensamente el Nuevo Testamento y quienes aceptan las cuatro premisas, rechacen el acontecimiento crucial del Nuevo Testamento.
¿Existen otras razones para esto, ya sean contra argumentos o razones menos directas? Si existen, ¿podría por favor decirlas en sus forma más fuertes? -- ¡Yo quiero confrontar los desafíos más fuertes de la creencia *antes* de convertirme en un creyente y no ser sorprendido por ellos luego!
A propósito, una manera positiva de mirar esta situación problemática de muchos eruditos que aceptan las premisas pero permanecen escépticos: ¡Las premisas son tan fuertes que aún muchos escépticos las aceptan! (yo estoy seguro que usted ha hecho ese punto en algún lugar).
Estoy agradecido por donde me ha llevado hasta ahora y tengo el optimismo de que usted me llevará aún más lejos,
Lee
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Lee, estoy tan contento de que tú esté investigando de Jesús con el corazón y la mente abierta.
Una de las cosas que más me sorprendió cuando estaba haciendo mi trabajo doctoral en Munich sobre la historicidad de la resurrección de Jesús fue el descubrimiento esperanzador de que muchos eruditos del Jesús histórico que han escrito sobre el tema están de acuerdo con que es histórico (1) la sepultura de Jesús por José de Arimatea, (2) el descubrimiento de la tumba vacía de Jesús por algunas de sus seguidoras, (3) las apariciones post-mortern de Jesús a varios individuos y grupos y (4) la llegada de los discípulos originales a creer sinceramente de que Dios había resucitado a Jesús de entre los muertos a pesar de su fuerte predisposición para creer lo contrario. Yo conozco la literatura y le aseguro que lo que he reportado es lo correcto.
Una manera para corroborar que mi evaluación de la erudición actual es simplemente proporcionando listas de nombres de eruditos prominentes que avalan esos hechos. Yo he proporcionado dichas listas en mis obras publicadas. Otra forma es de citar otros eruditos eminentes que hacen el mismo juicio que yo también he hecho. Eso también he hecho en mis obras publicadas.
Tomemos la sepultura de Jesús y la tumba vacía. Ambas son parte de la fuente de Marcos de la historia de la pasión de Jesús. Según Mark Allen Powell, el presidente de la sección Jesús Histórico de la Sociedad de la Literatura Bíblica, "la visión dominante es que los relatos de la pasión son antiguos (tempranos) y están basados en testimonios oculares" (Journal of the American Academy of Religion 68 [2000]: 171). Específicamente, con respecto a la sepultura, Kendall y O'Collins observan que Bultmann, Fitzmeyer, Porter, Gnilka, Hooker, "y muchos otros eruditos bíblicos" reconocen un núcleo fidedigno histórico en el relato de la sepultura de Jesús hecha por José de Arimatea. Ellos observan que "de vez en cuando" la historia de la sepultura se descarta como un relato no histórico, por ejemplo, por John Dominic Crossan. Mas, sin embargo, "el estándar de los comentaristas recientes sobre Marcos (Ernst, Gnilka, Haenchen, Harrington, Hooker, Pesch, Schweizer, etcétera)…no le invisten la clase de creatividad necesaria para inventar la historia de la sepultura…" (Daniel Kendall y Gerald O'Collins, en su artículo "Did Joseph of Arimathea Exist?" (¿Existió José de Arimatea?) Biblica 75 [1994]: 240). En algunas conversaciones personales que tuve con O'Collins y el célebre erudito del Nuevo Testamento, Raymond Brown, ambos confirmaron mi cálculo de que sólo una pequeña minoría de eruditos han publicado sobre negar la historicidad de la sepultura de Jesús por José de Arimatea.
De manera similar, con respecto a la tumba vacía, para el final de la década del 1970 ya Jacob Kremer, un austriaco especialista en la resurrección, pudo reportar, "hasta ahora, muchos exegetas sostienen firmemente la fiabilidad de las declaraciones bíblicas relacionadas con la tumba vacía." (Die Osterevangelien-Geschichten um Geschichte (Stuttgart: Katholisches Bibelwerk, 1977). 49-50). El papel que desempeñaron las mujeres en descubrir que la tumba estaba vacía ha sido especialmente convincente para los eruditos. Según Raymund Schwager, "recientemente se ha hecho común evaluar de manera positiva el rol que jugaron las mujeres en la muerte de Jesús y en la mañana de la Resurrección," a diferencia de la legendaria hipótesis (Zeitschrift für Theologie und Kirch [1993]: 4366).
En cuanto a las apariciones post-mortem y a que los discípulos llegaran a creer que Jesús fue resucitado, bueno, no hay duda de esos hechos. Ya que, como dice Paula Frederickson (¡quien no es conservadora!), "La convicción de los discípulos de que habían visto al Cristo Resucitado…[es] cimiento histórico, hechos conocidos que sobrepasan las dudas" (Jesus of Nazareth [New York: Vintage, 1999], 264).
Además, no es difícil encontrar lo que tú llamas eruditos "neutros" o de "contrarios" que aceptan esos cuatros hechos. Algunos de esos mencionados arriba encajan esa descripción.
Como ejemplo de eruditos neutros, consideremos a Pincas Lapide y Geza Vermes, quienes son eruditos judíos que defienden la historicidad de esos cuatro hechos. Vermes escribe, "Cuando cada argumento ha sido considerado y sopesado, la única conclusión aceptable al historiador debe ser que…las mujeres quienes fueron a rendir sus últimos honores a Jesús encontraron para su desconsuelo, no un cuerpo sino una tumba vacía" (Jesus the Jew, Pág. 41).
Como un ejemplo de un erudito contrario, consideremos a Bart Ehrman, quien escribe,
La resurrección de Jesús está en el corazón de la fe cristiana. Desafortunadamente, también es una tradición acerca de Jesús la cual se le dificulta tratar a los historiadores. Como dije, hay un par de cosas que podemos decir por cierto acerca de Jesús después de su muerte. Podemos decir con certeza relativa, por ejemplo, que él fue sepultado. Digo con certeza relativa porque los historiadores tienen algunas preguntas acerca de las tradiciones de la sepultura de Jesús…
Algunos eruditos han argumentado de que es más plausible que de hecho Jesús fue puesto en un terreno común de sepultura, lo cual a veces sucedía, o fue, como muchas de las personas que eran crucificadas, simplemente abandonado para que los animales que se alimentan de desperdicios se lo comiesen (lo que también sucedía con frecuencia a las personas crucificadas en el Imperio Romano).[Ehrman se está refiriendo aquí a los críticos radicales como John Dominic Crossan, de quien la criticas de la historicidad de la sepultura de Jesús ha sido completamente rechazada, como se menciona arriba. Ehrman también la va a rechazar ahora.-William Lane Craig] Pero los relatos son justamente unánimes en decir (los relatos más antiguos que tenemos son unánimes en decir) que Jesús fue, en efecto, sepultado por su compañero, José de Arimatea, y así es relativamente fiable que eso es lo que sucedió.
También tenemos tradiciones sólidas que indican que las mujeres encontraron la tumba vacía tres días más tarde. Eso se atestigua en todas las fuentes de nuestro evangelio, tempranas y tardes, y así aparenta ser un dato histórico. Como tal, yo pienso que podemos decir que después de la muerte de Jesús, con alguna (probablemente con alguna) certeza, que él fue sepultado, posiblemente por su compañero, José de Arimatea, y que tres días después pareció no haber estado en la tumba (Bart Ehrman, tomado de From Jesus to Constantine: A History of Early Christianity, Lecture 4: Oral and Written Traditions about Jesus” [The Teaching Company, 2003].)
Talvez la evidencia más objetiva para el corriente estado de cosas en la erudición del Nuevo Testamento en cuanto a estos cuatro hechos sería un estudio general bibliográfico de la literatura relevante. De hecho, dicho estudio general ha sido hecho por Gary Habermas llamado, “Experience of the Risen Jesus: The Foundational Historical Issue in the Early Proclamation of the Resurrection,” Dialog 45 (2006): 288-97 (Experiencia del Jesús Resucitado: Tema Fundamental Histórico en la Proclamación Antigua de la Resurrección). En una encuesta de sobre 2,2000 publicaciones sobre la resurrección en ingles, francés y alemán que se enfocaba a partir del año 1975, Habermas encontró que 75% de los eruditos encuestados aceptaban la historicidad del descubrimiento de la tumba vacía. La creencia en la experiencia de post-mortem de la apariciones de Jesús a los discípulos es virtualmente universal.
Lee, al responder su primera pregunta, pienso que usted puede estar confiado de que mi caracterización de la erudición contemporánea del Nuevo Testamento con respecto a esos hechos no está fuera del blanco.
Eso nos lleva a su segunda pregunta. ¿Por qué, como dice Ehrman, es la resurrección entonces “una tradición acerca de Jesús la cual se le dificulta tratar a los historiadores?” Ehrman es explicito acerca de la respuesta: el carácter milagroso de la resurrección es un obstáculo para muchos historiadores. Ehrman da dos razones para esto: La primera razón es que es un argumento en contra de la identificación de los milagros. Este argumento fue inspirado por el filosofo escéptico del siglo 18, David Hume. El supuesto problema es que, por definición, un milagro es extraordinariamente improbable y de esa manera nunca puede ser establecido por evidencia histórica. La segunda razón es el compromiso del historiador al naturalismo metodológico: él no tiene acceso a entidades sobrenaturales y así debe limitar sus explicaciones a causas puramente naturales. Ehrman enfatiza que esos obstáculos no falsifican la resurrección o implican que la resurrección realmente no haya sucedido. Ellos simplemente sirven para obstruir a los historiadores de recurrir a la resurrección como una explicación de los cuatro hechos que se mencionan arriba.
En mi debate con Ehrman, como en la tercera edición de Reasonable Faith (Fe Racional), yo explico como el razonamiento de Hume es demostrablemente erróneo y el por qué un compromiso del historiador al naturalismo metodológico no nos impide de inferir que la resurrección es la mejor explicación de los hechos, aún si al historiador profesional qua historiador se le prohíba hacerlo.
No sé si Ehrman habla por la mayoría de los críticos que aceptan los cuatros hechos y que permanecen agnósticos acerca de la resurrección, pero sospecho que sus razones son bastantemente típicas. John Meier y Dale Allison ofrecen diferentes razones para no comprometerse, del cual yo he hablado en otro lugar (Scholarly Articles: Historical Jesus). El punto es que el escepticismo acerca de la resurrección de Jesús se apoya, principalmente, no sobre las consideraciones históricas, sino sobre las filosóficas, las cuales caen fuera del área de pericia de los eruditos del Nuevo testamento.
- William Lane Craig