#434 La Clave para Debatir con Éxito
November 21, 2015Estimado Dr. Craig,
Usted fue el primer apologista que yo encontré cuando estuve investigando sobre una pregunta fiable desde el cristianismo al ateísmo y al islam en el 2002. Desde entonces, le he estado siguiendo a través de diferentes medios en el internet. ¡Qué Dios le bendiga por traer la verdad del cristianismo con precisión, claridad y con un matiz tan necesitado!
Estuve mirando, una vez más, su debate con Dr. Richard Carrier sobre la Resurrección de Jesús. No me puedo recordar de alguien que verdaderamente haya desmantelado el caso de él como lo hizo usted. Entonces me pregunto cómo usted hace para prepararse para un debate. Muchos oradores son buenos en su discurso de apertura pero no les va tan bien durante sus refutaciones, un fracaso al cual usted parece ser inmune. ¿Usted también prepara las refutaciones antes de sus debates? Si lo hace, ¿Cómo usted hace eso, ya que es imposible que usted sepa lo que el oponente va a decir?
Le agradecería mucho si usted pudiera compartir conmigo alguna de su sabiduría sobre cómo prepararse y hacer un buen debate por amor al Reino.
Gracias por su ministerio para el cuerpo de Cristo. ¡Qué el Señor le bendiga ricamente hasta su bendita venida!
Un servidor en el servicio del Maestro,
E.G.
Rwanda
Respuesta de Dr. Craig
R
¡Qué alentador es recibir una carta de Ruanda, E.G.! Gracias por compartir con nosotros y por tus amables palabras.
Creo que la preparación es la clave para debatir con éxito. Mi objetivo es de estar tan bien preparado que no tenga ni que pensar sobre nada. Esto se logra pensando por adelantado de todas las objeciones para los argumentos que el oponente de uno muy posible vaya a plantear y después preparar las respuestas para ellas. Por lo tanto, cualquiera de las dos que él traiga, tú estás preparado para confrontar.
En el caso de Richard Carrier tuve la ventaja de que él tenía una multitud de publicaciones que detallaba sus objeciones para la historicidad de la resurrección de Jesús, así que no tuve necesidad de meramente suponer o imaginarme sus objeciones sino que sabía cuáles eran porque ya había leído sus obras. El desafío que enfrenté en ese debate fue que tenía más material para responder que el tiempo que tenía disponible para compartir. Por lo tanto, era un asunto de escoger mis respuestas para tocar la mayor cantidad de puntos posibles en discursos breves de refutación.
Algo que se me hizo claro durante mi preparación fue que mientras Richard es un buen bibliógrafo, él simplemente no tiene ninguna esperanza como un exegeta. Me encanta la caracterización de Michael Licona de la exegesis de Carrier: “Es una cámara de tortura en la cual los textos son estirados hasta que ellos se hacen decir lo que Richard quiere que ellos digan”. Así como la desafortunada víctima tendida en un potro se estira hasta que él diga lo que sus interrogadores quieren que él diga, también los textos bíblicos se estiran hasta que ellos den la perspectiva de Carrier. Sus interpretaciones estiradas de los textos paulinos son tan indignantes que meritan mi denominación de “exégesis extraña”. Quería que nuestra audiencia viera con claridad ese punto y de esa forma preparé mis refutaciones con ese objetivo en mente.
A veces uno tiene una buena idea de qué el oponente de uno muy posible va a decir que uno realmente puede preparar diapositivas de powerpoint para acompañar no sólo el discurso de apertura, sino también los discursos de refutaciones, como lo hice en los debates con Bart Ehrman and Alex Rosenberg. Por contraste, el debate más difícil para prepararse es el que se tiene con un oponente que no haya publicado mucho sobre el tema, de modo que a uno sólo le queda suponer y estar preparado para lo que sea.
En mi experiencia, con frecuencia, mis oponentes no se preparan para nuestros debates. Antes de hacer un debate, en un esfuerzo para involucrarme en un poco de conversaciones cortas con mi oponente, le mencioné que me había encantado leer su libro en preparación para nuestro debate. Él me miró, sonrió y dijo, “Tú te preparaste para esto”. Pronto se hizo evidente de que él no se había preparado.
Mis oponentes, con frecuencia, parecen pensar que los argumentos muy utilizados de tipo de clase de Filosofía 101 (o básica) son suficientes para “despachar” los argumentos teístas. Ellos parecen tener poco conocimiento de la revolución que ha ocurrido en la filosofía cristiana en el transcurso de la última mitad del siglo y por eso no aprecian cuán sofisticados se han convertido los argumentos de los filósofos cristianos. Como resultado, típicamente no están bien preparados para involucrarse en debatir asuntos como esos.
Es obvio que hay muchos factores que son cruciales para debatir con éxito. Pero una preparación rigurosa es el factor más importante. Cualquier persona que tenga la aspiración de utilizar el debate como ministerio cristiano debe estar dispuesta a dedicar largas horas y un trabajo fuerte de preparación.
- William Lane Craig