English Site
back
5 / 06

#276 ¿Es Dios un Ser en el Mismo Sentido que Nosotros?

April 24, 2023
P

¿Acepta la perspectiva tradicionalmente atribuida a Duns Escoto: a saber, la univocidad del ser (perteneciente tanto a Dios como a las criaturas)? Parece que sus interacciones con los ateos presuponen la capacidad de razonar en una especie de plano neutral de, digamos, «verdad» o «realidad».

Si es así, ¿qué opina de la crítica popular de esta perspectiva como ontoteología? Si Dios y las criaturas «son» del mismo modo y en el mismo sentido, entonces Dios no es más que otro ser entre otros. La categoría filosófica del ser subsume incluso a Dios bajo su jurisdicción ontológica omnicomprensiva, problematizando así su trascendencia.

¡Gracias !

Joshua

Estados Unidos

Respuesta de Dr. Craig


R

Sí, Joshua, estoy totalmente de acuerdo con Escoto en que existe un concepto unívoco del ser que se aplica tanto a Dios como a las criaturas. Uno de los aspectos del pensamiento de Tomás de Aquino que me parece más inquietante es su afirmación de que sólo podemos hablar de Dios en términos analógicos. Sin univocidad de significado, nos quedamos en el agnosticismo sobre la naturaleza de Dios, capaces de decir sólo lo que Dios no es, no lo que es. Escoto vio correctamente que cuando decimos que Dios es o existe, estamos usando el término en el mismo sentido en el que decimos que un hombre es o existe.

En cuanto a la ontoteología, ¡eso significa cosas diferentes para personas diferentes! No pretendo que tengamos un conocimiento exhaustivo o una certeza sobre Dios, como para fomentar el orgullo, pero desde luego soy realista cuando se trata de hablar sobre Dios. Cuando en discusiones con ateos afirmo: «Dios existe» y ellos responden: «Dios no existe», puede que tengamos que asegurarnos de que entendemos lo mismo por «Dios», pero no hay equívocos sobre el significado de «existe». Sostengo que el punto de vista bíblico es el realismo, y si la teología moderna se siente incómoda al respecto, ¡eso es malo para la teología moderna! Como decía el filósofo Thomas Morris, el Dios bíblico es el Dios de Abraham, Isaac y Anselmo.

El problema que planteas nos lleva al núcleo de mi trabajo actual sobre la aseidad divina. Lo que hace de Dios algo más que un ser entre muchos es precisamente su aseidad: Sólo Dios es autoexistente; todo lo demás existe contingentemente. Sólo Dios existe por sí mismo (a se); todo lo demás existe a través de otro (ab alio). Esto hace de Dios la fuente del ser de todo lo que no es Él mismo.

Esta doctrina es cuestionada por el platonismo, que sostiene que hay infinidades de infinidades de seres increados y necesarios que existen a se, objetos abstractos como números, propiedades y proposiciones. ¡Verdaderamente, en el platonismo Dios no es más que un ser entre muchos y no el Creador de Quien y por Quien existen todas las cosas (1 Cor. 8:6)!

Así pues, Haigen, Dios no es sólo un conjunto de propiedades. Un conjunto es un objeto abstracto, como lo son las propiedades. Pero Dios es un objeto concreto, capaz de ejercer un poder causal para producir efectos. Además, el conjunto {omnisciente, todopoderoso, totalmente amoroso, totalmente bueno} no es en sí mismo omnisciente, todopoderoso, totalmente amoroso, totalmente bueno ¡como tampoco el conjunto de los números impares es en sí mismo un número impar! Por tanto, Dios no es sólo un conjunto de propiedades. Tiene que haber algo que tenga esas propiedades, una sustancia o cosa que sea omnisciente, etc. Dios es esa sustancia. No una sustancia física, por supuesto, sino una sustancia espiritual como una mente.

De hecho, como soy antiplatonista, me inclino a decir que los conjuntos y las propiedades no existen realmente. Hablamos de conjuntos y propiedades como una forma cómoda de hablar [façon de parler], pero no hay que tomarlo al pie de la letra. Así que, aunque ciertamente creo que Dios es omnisciente, todopoderoso, totalmente amoroso y totalmente bueno, no lo expreso en términos de que Dios esté en una misteriosa relación llamada ejemplificación con algunos objetos abstractos más allá del espacio y el tiempo. Irónicamente, en ese sentido estoy de acuerdo con Aquino en que Dios no está compuesto de sustancia y propiedades (o accidentes, en su terminología). Pero nosotros tampoco.

- William Lane Craig