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#114 ¿Es Dios Moralmente Digno de Alabanza?

February 12, 2012
P

En una de sus respuestas al Eutifrón (Pregunta # 46), usted hace la siguiente afirmación:

La desgracia teológica en decir que ‘Dios pudo elegir ser un malévolo, perjudicial y cósmico dictador, pero que él haya elegido libremente no serlo’ es que en esa visión Dios no es esencialmente bueno. Hay mundos posibles en los que Dios elige libremente hacer el mal. ¿Está usted realmente listo para decir que Dios pudo haber sido malo? En dicho mundo, Él no sería digno de adoración. Pero un ser que no sea digno de adoración, por definición, no puede ser Dios. Así que en su sugerida visión, parece que Dios no pudo haber sido Dios. Eso no parece tener sentido—¿sería el ateísmo verdadero en dicho mundo? O ¿Pudo alguien más haber sido Dios? ¿Fue Dios, entonces, creado por ese Dios?

Quiero sugerir que para que Dios sea digno de alabanza, debe ser posible de que Dios no logre ser moralmente virtuoso. Aquí está mi argumento:

1. Para que el agente S sea moralmente digno de alabanza, S tiene que escoger libremente ser virtuoso.

2. Para que S escoja libremente ser virtuoso, debe haber un mundo posible en el que S no logre ser virtuoso.

3. Dios es un agente moralmente digno de alabanza.

4. Por lo tanto, hay un mundo posible en el que Dios no logra ser virtuoso.

Yo añadiría que para que Dios sea digno de adoración, Dios debe ser moralmente digno de alabanza, no hay mérito en actuar por necesidad, ya que no pudo haber hecho lo contrario. Así que ser digno de adoración no es una esencia de Dios.

Ahora, para ser claro, creo que en todos los mundos realizables, Dios actúa moralmente digno de alabanza-él es el paradigma supremo de santidad "trans-mundial", como algunos le han llamado. Pero aún así, ya que Dios no necesariamente actúa virtuosamente, él no puede fundamentar los valores morales. Sin un estándar externo de bondad, él sólo actúa de forma arbitraria.

Gracias,

John

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Como expliqué en respuesta a la pregunta anterior, John, creo que Dios es esencialmente bueno y que no tiene sentido decir que un ser que no sea perfectamente bueno podría ser digno de adoración y por lo tanto, ser Dios. Por lo tanto, es incoherente decir que hay un mundo posible en el que Dios no es perfectamente bueno. Usted tiene que lidiar con ese argumento o la premisa (4) constituye un reductio ad absurdum de su argumento.

Sus comentarios finales parecen estar destinados a tratar con ese asunto, pero creo que son confusos. Usted quiere afirmar que "en todos los mundos realizables, Dios actúa moralmente digno de alabanza—él es el paradigma supremo de santidad “‘trans-mundial.’” Pero, John, cuando los filósofos hablan de los mundos posibles, ellos están hablando de mundos realizables. Un mundo posible es un estado máximo de cosas, o una descripción completa de la realidad, la cual es realizable. Si en cada mundo realizable Dios es moralmente bueno y el paradigma de virtud, entonces, de hecho, en el sentido amplio de la lógica es imposible que Él actúe de una manera que no sea virtuosa. No hay un mundo posible en el que Él no pueda ser bueno. Por lo tanto, necesariamente, Él actúa virtuosamente en la visión que usted presenta. Como su argumento está lejos de retroceder la fuerza de mi argumento, usted lo que hace es que afirma la conclusión.

Ahora en cuanto a su argumento, creo que dos de sus premisas son falsas. En primer lugar, me parece a mí que la (2) es falsa, en base tanto filosófica como teológica. Filosóficamente, estoy convencido por argumentos tales como los que han sido ofrecidos por Harry Frankfurt de que el libre albedrío no implica la posibilidad de hacer lo contrario. Imaginemos que un científico loco secretamente haya puesto alambres a su cerebro con electrodos para así poder controlar sus decisiones. Supongamos que en la última elección presidencial de los Estados Unidos, él quería que usted votara por Obama y había determinado que si usted iba a votar por McCain, él activaría los electrodos para hacerlo emitir su voto por Obama. Cuando usted entró en la cabina de votación, usted marcó la boleta de votación de Obama y por lo tanto, el científico nunca activó los electrodos. Creo que está claro que usted libremente votó por Obama, a pesar de que no era posible que usted hiciera lo contrario. Lo que este experimento sugiere es que la esencia del libre albedrío es la ausencia de restricción causal con respecto a sus opciones, depende solamente de usted lo que usted elija.

Ahora bien en el caso de Dios, si Dios es esencialmente bueno, entonces no hay mundo posible en el cual él hace el mal. Pero, ¿implica eso que Dios no hace libremente el bien? No, si el análisis de Frankfurt está correcto, ya que Dios actúa en la ausencia total de cualquier restricción causal sobre él. Es un asunto de Él, y solamente de Él, de cómo Él actúa. Por lo tanto, Él actúa libremente en hacer el bien. El que Dios actúa libremente es evidente en el hecho de que su voluntad no se inclina necesariamente hacia ningún bien finito en particular; él elige hacer lo que Él quiera.

Teológicamente, este relato de libertad ayudar a entender las tentaciones de Cristo y su impecabilidad. La doctrina ortodoxa cristiana sostiene a Cristo no simplemente como alguien libre de pecado, sino (también) como alguien incapaz de pecar: él es impecable. Sin embargo, él libremente resistió la tentación. ¿Cómo se debe entender eso? Según el modelo de la encarnación que yo he defendido (véase la Pregunta # 112), Cristo tuvo una vida ordinaria de conciencia humana. Por lo tanto, sintió la atracción de la tentación con todo el poder que ella trae. Sin embargo, reunió su fuerza y la ​​resistio. Yo sostengo que él resistió la tentación libremente a pesar de que no hay mundo posible en el cual él sucumbió a la tentación y se convirtió en un pecador con necesidad de redención. La concepción de libertad de Frankfurt tiene sentido en que Cristo libremente resistió la tentación a pesar de su impecabilidad.

Así que, por razones completamente independientes del su argumento que usted presenta, estoy convencido de que la premisa (2) es falsa.

Talvez lo más sorprendente es que también creo que la (3) es falsa. La alabanza moral y la culpa tienen que ver con el cumplimiento del deber. Alguien que cumpla con sus obligaciones morales es moralmente digno de alabanza. Pero como ya he explicado en mis escritos sobre la bondad de Dios, no creo que Dios tenga ningún deber moral. Ya que los deberes morales están constituidos por los mandamientos de Dios y es de suponerse que Dios no se emite mandamientos a sí mismo. Por lo tanto, Él no tiene ninguna obligación que cumplir. Utilizando una distinción de Kant, podemos decir que Dios actúa conforme a un deber, pero no a una obligación. Porque Dios es esencialmente amoroso, bondadoso, imparcial, justo, etc., Él actúa en maneras que para nosotros sería el cumplimiento de nuestros deberes.

Esta consecuencia sorprendente de la Teoría del Mandamiento Divino de la moralidad fue señalada por primera vez por Thomas Morris en su buen libro titulado Anselmian Explorations (Exploraciones de Anselmo). Morris trata de responder a la pregunta, entonces, en qué sentido ha de ser Dios alabado. Morris responde diciendo que Dios ha de ser alabado por sus actos supererogatorios, es decir, Sus actos de bondad que van aún más allá de nuestras obligaciones. Creo que hay una mejor respuesta. Creo que nuestra alabanza a Dios por Su bondad debería ser correctamente entendida en términos de adoración. Dios es el paradigma y la fuente de infinita bondad y por lo tanto, le adoramos por quien Él es. No le ofrecemos alabanza moral en el sentido de elogiarlo por cumplir sus obligaciones morales, sino que le amamos porque Él es la bondad misma.

A propósito creo que este es uno de las mejores ilustraciones de los beneficios saludables de la reflexión filosófica de la vida espiritual. Nuestro asombro de Dios es profundizado y nuestra adoración a Él es enriquecida al ver claramente cómo debemos adorarle por quien Él es.

- William Lane Craig