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#320 El Libre Albedrío

June 26, 2013
P

Vengo de una hogar devoto Testigo de Jehová/Católico (¡No suena eso como una mezcla interesante!) y yo mismo soy implícitamente ateo. A pesar de eso, permanezco muy interesado en los asuntos teológicos. Después de muchos exámenes introspectivos, finalmente me encuentro preparado para aceptar un mundo sin divinidad. No obstante, mantengo mi corazón abierto a la alternativa.

En primer lugar, quiero darle las gracias por hacer lo que usted hace, ya que es posible que usted sea el pensador más innovadoramente claro que he encontrado en Youtube. Las personas de hoy no son de mentes claras y los movimientos como el nuevo ateismo y las personas que generalmente le siguen (por lo menos en mi vecindario) van absolutamente a contaminar la mente. Aún como ateo, el día que miré su debate con Sam Harris fui llevado a euforia. A pesar de lo que me pareció ser una conclusión inquietante, el argumento que usted hizo estuvo tan nítidamente presentado que no pude dejar de reflexionar gozosamente diciendo “¡yo estaba equivocado! Y sé por qué” En todos los argumentos que me he involucrado con otros, las personas tienden a pensar tan rebuscadamente que sin importar quien esté “correcto”, el argumento que ellos ofrecen está tan plagado de falacias que su posición no es lógicamente completa, por lo tanto deja a su oponente o frustrado o confundido en vez de intelectualmente edificado.

En cuanto a mi pregunta, ésta tiene que ver con la naturaleza del libre albedrío… ¿qué es eso? Dondequiera que he buscado argumentos que defiendan la existencia del libre albedrío, parece que sólo lo encuentro siendo argumentado de que el libre albedrío no ha sido eliminado por el determinismo o de que el concepto es necesario por alguna razón social. Para mi sorpresa, parece que no se ha hecho ningún intento de realmente describir lo que es una elección. Cualquier cosa que sea una elección, se puede decir por lo menos que es un acontecimiento que puede influenciar los acontecimientos físicos, ¿qué piensa usted de eso? Si la naturaleza de la elección no admite al presente ninguna descripción, ¿cómo se puede tener a una persona por responsable por el acontecimiento de una elección que él hace cuando, fundamentalmente, él literalmente no tenía ni idea de lo estaba sucediendo?

Además, una observación de índole personal, el pensamiento de que mis acciones se originan de alguna fuente etérea e ininteligible le roba a mis acciones de cualquier significado genuino, en el sentido de que no hay ninguna manera significativa de entender lo que he hecho.

Muchas gracias por su tiempo.

Sebastian

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Sebastian, estoy contento de recibir sus generosos comentarios. Poniendo en claro las premisas de una persona, al menos podemos identificar de manera clara de cuáles puntos no estamos de acuerdo y de esa manera tendremos una discusión fructífera.

Todas las personas reconocen que tenemos por lo menos la ilusión del libre albedrío. Pienso que mi sentido de escoger libremente no es sólo una mera apariencia, ya que si lo fuera, nada que yo piense o haga tiene algún significado. Inclusive la decisión de creer en el determinismo sería insignificante, no más significante que tener un dolor de muelas. Como la libertad de la voluntad es una condición necesaria del significado de mi vida, yo también podría suponer de que la tengo. Después de todo, si no tengo libre albedrío y mi vida no tiene significado, ¿a quien le importa?

De modo que pienso que el determinismo es incompatible con el libre albedrío, pero el determinismo no se ha demostrado ser verdadero. Por lo tanto, ¿qué significa tener libre albedrío? Algunos pensadores han dicho que, en situaciones causalmente idénticas, es la habilidad de escoger A o no A. Sin embargo, me parece que este llamado “Principio de las Posibilidades Alternativas” no es una condición necesaria de la voluntad libre. Estoy convencido por las ilustraciones como la que da Harry Frankfurt para demostrar que la libertad no requiere de la habilidad de escoger diferente a la manera que la persona lo hace. Consideremos a un hombre que, sin saberlo, tiene su cerebro alambrado con electrodos controlados por un científico loco. El científico, quien apoya a Barack Obama, decide que va activar los electrodos para hacer al hombre votar por Obama si el hombre entra en la casilla para votar por Mitt Romney. Por otro lado, si él elige votar por Obama, entonces el científico no va a activar los electrodos. Supongamos, entonces, que el hombre entra en la casilla de votación y presiona el botón para botar por Obama. En ese caso parece que el hombre vota libremente por Obama. ¡Aun si no estaba dentro de su poder de hacer nada diferente!

Dichos experimentos de pensamiento han sido criticado sobre las bases de que nadie podría saber lo que el hombre iba a hacer antes de que realmente intentara hacerlo. De esa manera, su decisión libre debe ser suspendida por la activación de los electrodos. Pero mientras esta objeción parece ser convincente en contra de los ejemplos humanos de prevención o intervención, se me ocurre que si Dios posee conocimiento medio y de esa manera sabe lo que una persona haría libremente en un conjunto de circunstancias en las que Dios le podría poner, entonces la objeción no tiene ninguna fuerza. Supongamos, por ejemplo, que si Dios hubiese sabido que Poncio Pilato no iba a enviar a Jesús a la cruz, Él no hubiera puesto a Pilato en esas circunstancias. En ese caso Pilato, bajo ninguna circunstancia, tenía la habilidad de dejar libre a Jesús. Aún él envió a Jesús a la cruz, ya que nada le condicionó a hacerlo.

Esto sugiere que lo que es crítico para el libre albedrío no es la habilidad de escoger diferentemente en circunstancias idénticas sino más bien, el no estar causado a hacer algo por causas que no sea uno mismo. Es responsabilidad totalmente mía de cómo escojo y nada determina mi elección. A veces los filósofos llaman a esto “agente de causalidad.” El agente mismo es la causa de sus acciones. Sus decisiones están diferenciadas de los acontecimientos al azar al ser hechas por el agente mismo por razones que el agente tiene en mente.

Este entendimiento del libre albedrío tiene relevancia para el caso del Mismo Dios. Jesús, siendo divino, era impecable (no podía pecar). Por lo tanto, no había ninguna posibilidad que cediera a las tentaciones de Satanás en el desierto. Así que resistió pecar de manera libre porque nada externo a él determinó sus elecciones. Como el hombre con los electrodos implantados en su cerebro, Jesús no pudo haber escogido pecar, sino que resistió libremente al pecado. Otra vez, Dios no podía hacer el mal, sin embargo Él libremente escogió hacer el Bien porque nada afuera de Él determina que Él lo haga.

Para regresar al caso de los agentes humanos, ciertamente una elección libre influencia los acontecimientos físicos, más obvio en el caso de las acciones básicas en mi propio cuerpo, como levantar mi brazo de una forma libre. No estamos determinados causalmente para hacer todas las elecciones que hacemos. Más bien, muchas elecciones dependen de nosotros y por lo tanto son elecciones libres. Somos responsables por esas elecciones porque ellas no son el resultado de acontecimientos al azar del cerebro sino que son emprendidas por razones que sopesamos y sobre las cuales actuamos.

No estoy seguro de lo que usted quiere decir con “fuente etérea e ininteligible,” pero si usted se está refiriendo a Dios, estoy de acuerdo que si Dios determina secretamente mis pensamientos y acciones diarias, entonces no soy sino un títere cuyas acciones no tienen sentido. Pero un Dios dotado con conocimiento medio de lo que las personas harían de manera libre en un conjunto de circunstancias en la Dios les podría poner puede ser providente sobre los asuntos humanos sin invadir la libertad humana.

- William Lane Craig