#69 Dudas acerca de la Resurrección de Jesús
March 21, 2012Acabo de terminar de leer su libro muy reflexivo The Son Rises: Historical Evidence for the Resurrection of Jesus(El Hijo Resucita: Evidencia Histórica para la Resurrección de Jesús) con el sincero objetivo de que éste iba a resolver mis dudas acerca de la resurrección de Jesús, la cual usted con razón insiste que es la doctrina central del Cristianismo. Sin ella el cristianismo se deshace. A pesar de que crecí siendo cristiano, hace ya un tiempo que abandoné la iglesia debido a mis dudas acerca de la fiabilidad histórica de la Biblia. No soy miembro de ninguna religión. Aún así, trato de mantener la mente abierta y de vez en cuando re-visito la doctrina cristiana con la esperanza de encontrar alguna forma de reconciliar mis dudas.
Desafortunadamente, encontré que su libro se queda corto en tratar con mis dudas relacionadas con los relatos de la resurrección de Jesús que se encuentran en los cuatro evangelios.
Le estoy escribiendo para pedirle si usted tendría la amabilidad de examinar las siguientes preguntas que presento aquí. Esas preguntas tienen que ver con la resurrección de Jesús y quiero ver si usted podría ofrecer alguna clarificación que usted considerare ser útiles para resolver estas dudas.
Duda: # 1: Mateo 27:51-53 describe la resurrección de muchas personas piadosas quienes salieron del cementerio el Viernes Santo y que regresaron a Jerusalén donde fueron visto por muchas personas. Si eso es verdadero, este acontecimiento habría dejado atónito a toda Jerusalén, sin duda hubiese sido documentado por numerosas fuentes—tanto evangelio como no-evangelio—y en término del valor de impacto, ese acontecimiento hubiese achicado incluso la resurrección de Jesús. Sin embargo en ningún otro lugar sino en Mateo nadie corrobora es milagro relacionado a la resurrección. ¿Por qué la escasez de justificación al menos que ésta sea legendaria en lugar de fáctica? Y si es legendaria, ¿pone eso en tela de juicio el resto del relato de la resurrección?
Duda # 2: Repetidamente usted insiste en su libro que la resurrección de Jesús no pudo haber sido una mera legenda, ya que las legendas no pueden arraigarse en una cultura en una sola generación, en particular cuando las “autoridades” testigos están disponibles para denunciar esas legendas. Aún así, puedo pensar de muchas legendas modernas que han sido inventadas y que han florecido en una sola generación. Por ejemplo, las teorías de la conspiración que es popularmente sostenida acerca del asesinato de John F. Kennedy ha surgido en una sola generación, a pesar de cientos de testigos oculares que hay para ese acontecimiento, una película basada en los hechos del asesinato y la existencia de autoridades (La Comisión Warren, los noticieros, agentes de la policía) esforzándose para preservar el relato oficial y creíble de que Lee Harvey Oswald obró solo. Otras legendas que son recientes y extrañas, pero persistentes incluyen: la creencia masiva en muchos de los países musulmanes de que Israel estaba detrás del ataque del 11 de septiembre del 2001 y que no había ningún judío presente en el World Trade Center (Centro de Comercio Mundial o las Torres Gemelas) el día del ataque; la creencia de algunos grupos (mencionado más reciente en la noticia por Jeremiah Wright, el ex-pastor de Barack Obama) que el virus de SIDA pudo haber sido creado por el gobierno de los Estados Unidos con la intención de afectar la población Afro-Americana; reportes extensos de escenas y encuentros con OMNI en Roswell, New Mexico en los Estados Unidos y en otros lugares; el apócrifo arsenal de armas de destrucción masiva en Irak bajo el régimen de Saddam Hussein—una “legenda” que necesitó de una guerra para desmentir. Por último, las creencias sobrenaturales de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y de otras religiones que rápidamente surgieron demuestran que las legendas pueden prevalecer en comunidades largas de creyentes en solamente una generación.
Duda # 3: usted dice en la página 119: “La aparición en Galilea que se menciona en Marcos es histórica. Como esta aparición probablemente fue parte de la fuente del material de Marcos, es muy antigua y por lo tanto es sin duda una pieza de información en la que podemos confiar.” Como cualquier periodista atestiguará, la información es solamente tan buena como su fuente y las fuentes originales—directamente de primera mano—generalmente son consideradas más creíbles que las fuentes de segunda mano o de tercera. Como no sabemos la identidad de la persona que le otorgó a Marcos su fuente “antigua” del material, no tenemos manera de juzgar su fiabilidad. El hecho de que es una fuente de segunda mano en lugar de una fuente original lo hace menos digno de confianza en vez de más digno. De igual manera, si Mateo, Lucas y Juan fueron escritos por discípulos que realmente fueron testigos oculares de Jesús, ¿por qué tuvieron ellos que depender de una forma tan pesada en otras fuentes que eran secundarias para su información—es decir, la fuente Q y Marcos? Como el más antiguo de los evangelios, Marcos es más cercano en tiempo a los acontecimientos reales que los evangelios que se escribieron más tarde. Aún así, en la más antigua y las más confiables copias disponibles, el libro de Marcos termina antes que se describa cualquiera escena del Jesús resucitado. Lo que también es preocupante es que el relato de la resurrección se hace más y más elaborado en los Evangelios que se escribieron más tarde. En las más tempranas copias de Marcos, no vemos ninguna resurrección de Jesús. En Lucas, el Jesús resucitado está comiendo pescados. En Juan, él le está diciendo a sus discípulos a donde pescar y sirviéndoles desayuno. Esto me parece un bordado legendario.
Duda # 4: Marcos 16:18 proporciona una manera para que los creyentes futuros confirmen la credibilidad de la resurrección de Jesús y la credibilidad de los que creen en ella: ellos podrán agarrar serpientes sin que les pase nada, podrán beber veneno y sanar los enfermos. Cuando esto se toma de forma literal, se ha probado que agarrar serpientes y beber veneno son de tan poca confianza como las señales predecibles de la credibilidad del evangelio que nadie más las practica sino algunas iglesias fanáticas en la región Appalachia de los Estados Unidos, las cuales poseen un conocimiento superficial. Además, el estudio más extenso que se ha hecho hasta ahora que ha examinado la eficacia de orar para la sanidad de los enfermos no presenta ningún beneficio claro. El misionero y médico cirujano, Paul Brand, ha escrito en la revista Christianity Today que en sus muchas décadas de práctica médica entre personas con lepra, él ni siquiera una vez presenció una sanidad que se pudiera categorizar como un verdadero milagro. Si los prodigios confirmatorios han sólo de tomarse de una forma metafórica, eso trae la pregunta obvia, ¿qué otra cosa en el relato de la resurrección deberíamos tomar de manera metafórica—quizás la resurrección misma?
Duda # 5: los cuatro evangelios están en conflicto acerca de cuales testigos estuvieron presentes en la tumba vacía. Esto presenta un gran desafío a la credibilidad de los evangelios, ya que el descubrimiento de la tumba vacía pudo haber sido un acontecimiento sorprendente que se debió haber estampado en las mentes de los que estaban presentes, de manera que nadie se debía haber olvidado de quienes estaban y no estaban presentes allí. Sin embargo, si el relato es legendario, se entiende por qué diferentes relatos habrían nombrado a diferentes testigos.
Duda # 6: En los evangelios, los testigos oculares no están de acuerdo acerca del número de ángeles que estuvieron presentes en la tumba vacía—un detalle inolvidable que no debió haber producido relatos conflictivos entre los testigos oculares si esto fue real en lugar de una legenda.
Duda # 7: Mateo 27:62 hace constar que la tumba de Jesús estaba desprotegida durante la primera noche de la sepultura de Jesús—lo que plantea la posibilidad de que algún desconocido ladrón de tumba se haya robado el cuerpo.
Duda # 8: Los evangelios difieren acerca del lugar de la aparición de Jesús a sus discípulos, como también del número de discípulos que se encontraban allí. Mateo 28:16 dice que Jesús se le apareció a los 11 discípulos en una montaña camino a Galilea. Lucas 24:33-36 dice que Jesús se les apareció a los 11 discípulos en Jerusalén. Y Juan 20:24 dice que Jesús al principio no se les apareció a todos los 11 discípulos, ya que Tomás no estaba presente. Estas discrepancias plantean problemas severos de credibilidad.
Duda # 9: Usted dice en la página 132 que “…las alucinaciones, como proyecciones de la mente, no pueden contener nada que sea nuevo.” ¿Con qué base hace usted esa afirmación? Puedo pensar de muchos contra-ejemplos de la vida real, notablemente: muchas personas rutinariamente tienen sueños surrealistas que difieren dramáticamente de sus pensamientos normales y también de sus vidas normales. Y otra vez cito las visiones y otras experiencias sobrenaturales de los fundadores de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y de otras religiones como evidencia de que las personas pueden experimentar visiones/alucinaciones que no tienen similitud a su entendimiento normal del mundo.
Habiendo leído cuidadosamente su libro y comparándolo con el contenido de los evangelios, tengo que concluir que la evidencia histórica para la resurrección de Jesús no es convincente. De hecho, encuentro la totalidad del registro histórico muy insuficiente y contradictorio para sacar alguna conclusión de un lado o del otro. El caso más fuerte que se puede hacer a favor de la resurrección de Jesús se encuentra en el comportamiento de sus discípulos después de la resurrección, quienes soportaron grandes dificultades para expandir las buenas nuevas. Pero el mismo ardor también se puede encontrar dentro de los seguidores de la primera generación del fundador del Mormonismo, Joseph Smith y estoy seguro que ninguno de nosotros contamos los encuentros de Smith con el ángel Moroni o con el ángel de las placas de oro (la existencia de este ángel fue atestiguada por los seguidores inmediatos de Smith quienes firmaron un affidávit jurando que ellos, de primera mano, habían visto las placas) como algo más que una ficción o legenda.
Una vez más, gracias por su tiempo y su paciencia. Si usted puede derramar una luz útil sobre estas preguntas, estaría más que agradecido.
Atentamente,
D.
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Bueno, D., hay mucho que necesita ser dicho aquí. Sin embargo, creo que el punto primordial que se necesita hacer es que usted y yo estamos llegando a la evidencia con proyectos en mente que son totalmente diferentes. Ya que muchas personas que crecen en iglesias cristianas son conservadoras, la preocupación que usted tiene está relacionada con la fiabilidad del texto bíblico. Por eso usted hace el comentario, “hace ya un tiempo que abandoné la iglesia debido a mis dudas acerca de la fiabilidad histórica de la Biblia.”
Cuando leí eso, pensé, “qué cosa más extraña de hacer” ¿Por qué simplemente usted no ajusta su teología para que la Biblia sea tomada como un testigo humano falible para la auto-revelación de Dios en la historia, o menos radical, para que la inspiración divina de las Sagradas Escrituras no implique la infabilidad? ¿Por qué tomar la actitud de “todo o nada”? ¿Por qué estas dudas que usted tiene acerca de la fiabilidad de los relatos del Evangelio, las cuales son relativamente menores, ponen en tela de juicio la deidad y la resurrección de Jesús o la existencia de Dios?
No puedo dejar de sospechar que la razón es que usted tenía un sistema defectuoso de las creencias teológicas. Podemos pensar de nuestra teología como una red, con ciertas creencias cercanas al centro de la red y otras más lejanas pero cercanas al perímetro. Muchos cristianos conservadores tienen la doctrina de la infabilidad de la Biblia en el centro o cercana al centro de su red de creencias, de modo que si esa creencia se compromete la estructura completa de la red colapsa y ellos pierden su fe cristiana.
Eso está completamente equivocado. En el centro de la red de creencias debería estar ciertas doctrinas esenciales como la existencia de Dios y la deidad de Cristo. Luego un poco más alejada debería estar la doctrina, por ejemplo, de la expiación y aún más lejos las doctrinas de los sacramentos y la inspiración bíblica y su posible corolario de la infabilidad de la Biblia. Si se abandona una de las doctrinas centrales, entonces la red en su totalidad colapsa. Pero si se descarta una creencia de las que están cercanas a la circunferencia, aunque eso cause que se haga algunos reajustes en otros lugares de la red, no va a comprometer la estructura en su totalidad. Si sus dudas fuesen a permanecer no apaciguadas, entonces usted estaría justificado, como máximo, en renunciar a la doctrina de la infabilidad de la Biblia, pero nunca debería abandonar a Cristo.
De hecho, D., sobre la base de sus dudas usted ni siquiera necesita abandonar un caso apologético fuerte a favor de la historicidad de la resurrección. Mi Doktorvater en Munich, Wolfhart Pannenberg, ha opinado que los relatos de la resurrección de Jesús que se encuentran en el Evangelio son tan legendarios que seguramente no tienen un núcleo histórico en ellos. Aún así, él dejó maravillada a la teología alemana al argumentar a favor de la historicidad de las apariciones post-mortem y de la tumba vacía y por lo tanto a favor de la resurrección sobre bases puramente históricas.
De hecho, mi propio caso a favor de la resurrección de Jesús no sería tocado por la mayoría de las dudas que usted expresa. Presento un argumento que consiste de dos pasos para la resurrección de Jesús: en primer lugar, que hay tres hechos que cualquier historiador responsable que quiera dar un relato de Jesús debe explicar y en segundo lugar, que la Hipótesis de la Resurrección es la mejor explicación de esos hechos. Los tres hechos se explican de una manera muy modesta:
1. En domingo en la mañana después de la crucifixión, un grupo de sus seguidoras encontraron la tumba de Jesús vacía.
2. Varios individuos y grupos de personas experimentaron las apariciones de Jesús vivo después de su muerte.
3. Los discípulos originales de manera repentina y sincera llegaron a creer que Dios había resucitado a Jesús de entre los muertos a pesar de haber casi toda predisposición para creer lo contrario.
La fortaleza de mi caso—la cual se me ocurrió después—es que esos tres hechos representan el juicio dominante de la erudición del Nuevo Testamento de hoy. Ellos no son la propiedad exclusiva de los eruditos evangélicos, sino que representan la visión que sostiene la gran mayoría de los críticos del Nuevo Testamento que han escrito sobre ese tema.
¡Ahora eso debería ser de tremendo estímulo para usted! Las dudas acerca de la historicidad de Mateo 27:51-53 o del número de ángeles que se encontraban en la tumba, o los nombres de las mujeres en la tumba se hacen, si no irrelevantes, entonces por lo menos no importantes con respecto al caso para la resurrección de Jesús. Usted puede y debería ser un cristiano vibrante a pesar de las dudas que tiene.
Así que el punto es que yo no estoy involucrado en el mismo proyecto que le preocupa a usted: no estoy tratando de demostrar la fiabilidad de los relatos del Evangelio. Al contrario, estoy sopesando la evidencia histórica para la resurrección de Jesús. Yo afirmo no estar capacitado de establecer la fiabilidad general de los relatos del Evangelio, sino de establecer esos tres hechos específicos que mencioné arriba y de mostrar que la mejor explicación de esos hechos es la hipótesis “Dios resucitó a Jesús de entre los muertos.” El logro de esa meta limitada no justificaría la creencia en la fiabilidad general de los Evangelios ni tampoco lo requiere.
Ahora vamos a dirigirnos a algunas de sus dudas en específico. Ellas son una mezcla interesante: las dudas # 1, 3, 5, 6 y 8 tienen que ver con los hechos (el primer paso de mi caso), mientras las dudas # 2, 4, 7 y 9 tienen que ver con lo que es la mejor explicación de los hechos (el segundo paso de mi caso). Así que vamos a mirarlas en el orden de mis dos pasos.
Primero, los hechos.
La duda # 1 no desafía, incluso prima facie, ninguno de mis tres hechos. Tampoco desafía la fiabilidad de los otros Evangelios. Píenselo por un minuto, D. Supongamos que Mateo añadiera al relato de la crucifixión de Marcos la narrativa no-histórica de la resurrección de los santos del Antiguo Testamento. ¿Cómo hace eso algo para demostrar que el relato de Marcos no sea fidedigno, sin mencionar el evangelio de Lucas o de Juan? Como más, eso pondría en tela de juicio la credibilidad de Mateo.
¿O lo haría? ¿Supongamos que no haya sido la intención de Mateo de que eso fuese tomado de forma literal? ¿Supongamos que eso sólo es parte de las imágenes apocalípticas que eran típicas de los escritos apocalípticos judíos, una manera de describir lo cambiante de época que fue la muerte de Jesús? Entonces nuestro problema es que estamos tomando las imágenes literarias de una manera inapropiada y literal. Y el problema no es con Mateo sino con nosotros.
¿No pone esa conclusión en tela de juicio el resto del relato de la resurrección que presenta Mateo? ¡Para nada! Ya que Mateo ata esta historia, no al relato de la resurrección de Jesús, sino a su crucifixión, la cual es uno de los puntos de ancla más firme del Jesús histórico.
Pero supongamos que la intención de Mateo no era que este incidente fuese tomado de forma literal. ¿Cómo sabemos que eso sucedió? ¿Cómo sabemos que ciertas personas en Jerusalén no habían afirmado haber visto las apariciones de los santos del Antiguo Testamento alrededor del tiempo de la muerte de Jesús? Usted dice, sin duda “hubiese sido documentado por numerosas fuentes.” ¿De verdad? ¿Cuáles fuentes? Aparte de Flavio Josefo, ¿qué otros archivos tenemos de ese tiempo? ¿y por qué pensar que Josefo se molestaría en mencionarlo? Él ni siquiera menciona las apariciones de la resurrección de Jesús, que sabemos con certeza, que hubieron personas en Jerusalén que afirmaron haberlo experimentado. Sabemos de los Evangelios mismos lo selectivo que ellos son en las historias que ellos escogieron para narrar. Así que cualquier argumento del silencio es muy tenue.
La duda # 3 trata perversamente de convertir una característica positiva de la narrativa de Marcos en negativa. Cada vez que los historiadores del Nuevo Testamento pueden determinar que algún escritor del Evangelio estaba trabajando con una tradición más temprana, eso enriquece y no denigra su credibilidad histórica ya que la ventana de tiempo para el embellecimiento legendario está cerrada aún más apretada. De modo que si la historia de la tumba vacía es parte del relato pre-Marcano de la pasión, eso es una ventaja enorme para su credibilidad histórica, como lo reconocen todos los eruditos históricos.
En cuanto a los otros Evangelistas, Lucas no fue un testigo ocular y nunca habló de otros que anteriormente habían escrito relatos de la vida de Jesús. El Evangelio de Juan no es dependiente de Marcos o de Q. En lo que al Evangelio de Marcos se refiere, quizás él no fue uno de los Doce; o quizás él incorporó sus apuntes de la enseñanza de Jesús (Q) en estructura de narrativa convenientemente provista por Marcos.
Sí, el Evangelio de Marcos terminó en el capítulo 16 versículo 8 o la conclusión original de ese Evangelio se perdió. Si se perdió, la conclusión del original pudo haber relatado una narrativa de la aparición de la resurrección de Jesús en Galilea como la que se encuentra en Mateo. Si el versículo 8 del capítulo 16 es la conclusión original, entonces Marcos ha anunciado con antelación la aparición en Galilea por medio de la profecía del ángel. Otra vez, nada en mi caso depende de los detalles de las narrativas de la resurrección. Irónicamente, la naturaleza física de las apariciones de la resurrección está, como usted mismo observa, atestiguada de manera independiente por Lucas y Juan y por lo tanto, no puede ser descartada como hipérbole o exageración editorial. Como argumento en el libro The Son Rises (El Hijo Resucita), los Evangelios y Pablo piensan lo mismo: que el cuerpo de la resurrección de Cristo era físico.
La duda # 5 ignora el hecho que el nombre de Maria Magdalena está conectado con el descubrimiento de la tumba vacía en todos los Evangelios y por lo tanto, es múltiple e independientemente atestiguado. La evidencia es consistente con que ella estaba acompañada por un grupo de mujeres, mujeres diferentes a las que se mencionan en los diferentes Evangelios. Entonces, en lo mínimo, podemos decir que Maria y las otras mujeres estuvieron presentes allá. El hecho que los Evangelistas dan selectivamente algunos de los demás nombres y aún que se equivoquen al darlos no implica, en lo absoluto, de que nadie estuviera allá (puede ver mi ilustración en el siguiente punto). Recuerde también que el descubrimiento de la tumba por las mujeres es uno de los elementos más persuasivos de la narrativa, ya que un relato legendario hubiera hecho que discípulos, hombres y no mujeres, descubrieran la tumba. (El hecho que usted ignore este punto, que se argumenta en el libro The Son Rises para quejarse de los nombres de las mujeres me preocupa).
La queja # 6 de nuevo es una trivialidad completa que solamente inquietaría a una persona que esté preocupada con la infabilidad de la Biblia. Esas discrepancias son comunes en los relatos históricos. Por ejemplo, a mi amigo Mike Liconia le encanta señalar que entre los sobrevivientes del Titanic, se disputaba por los testigos oculares de si el barco se partió en dos antes de naufragar. ¡Usted pensaría que eso sería algo tan dramático que ningún testigo podría equivocarse! No fue hasta que el barco fue descubierto que se supo la verdad (en efecto, se rompió en dos). ¿Se puede imaginar disputando el naufragio del Titanic porque los testigos oculares no estaban de acuerdo en ese aspecto de la historia?
La duda # 8 no tiene base, como usted ya debería saber después de haber leído The Son Rises. Las apariciones de la resurrección se pueden poner sin ningún problema en secuencia de acuerdo con las fiestas en que los discípulos hacían sus peregrinajes a la Pascua y a los Panes sin Levadura (Jerusalén), de regreso a Galilea, y luego a Pentecostés (Jerusalén).
En resumen, D., los eruditos del Jesús histórico están enterados de todos estos puntos y no han sido convencidos por ellos: de que los tres hechos sobre los cuales yo fundamento mi caso, por lo tanto, no son históricos. ¿Por qué debería pensar eso?
En segundo lugar, la mejor explicación de estos hechos.
La duda # 2 está basada en una confusión entre legendas y mentiras. Las legendas son la consecuencia de un periodo de transmisión oral de una tradición hasta que los hechos originales se hayan perdido. Como señala Richard Bauckham en su último libro Jesus and the Eyewitnesses (Jesús y los Testigos Oculares), en el caso de los Evangelios no deberíamos ni siquiera hablar de la tradición oral, sino de la historia oral, ya que los testigos originales y la fuente de la tradición estuvieron alrededor para corregir cualquier partida de la tradición. Pero las mentiras, como todos los casos que usted menciona, pueden surgir de inmediato, siendo fabricaciones deliberadas. Sólo necesita ser añadido el que ningún erudito toma la creencia en la resurrección de Jesús de los discípulos como algo que fuese una fabricación deliberada. (Para más detalles, véase Reasonable Faith (Fe Racional)).
La duda # 4 es inconsistente con la duda # 3, la cual de manera correcta señala que Marcos 16.8 es una adición posterior al Evangelio, la cual es sospechosa. (D., mientras más escribo, más dudoso me pongo de su honestidad o, por lo menos, de su objetividad. ¿Cómo podría la # 4 realmente ser una duda para usted cuando usted reconoce que el pasaje no es auténtico?)
La duda # 7 es fatua ya que ni siquiera supongo que había un vigilante en la tumba. Mi caso procede como si la tumba estuviera sin vigilancia y argumenta en contra de la hipótesis de robo sobre otras bases (The Son Rises, páginas 86-87).
La duda #9 se puede responder de una manera fácil una vez entendamos que una alucinación es una proyección de la propia mente del perceptor. Por lo tanto, no puede contener nada que ya no esté en la mente. Ahora, ciertamente esos elementos pueden ser mezclados juntos en maneras extrañas. Pero el punto primordial aquí—y muy poderoso—es que si los discípulos fuesen a alucinar visiones de Jesús, ellos hubieran proyectado visiones de Jesús exaltado en el cielo, adonde los muertos justos irían después de la muerte. Entonces, ellos hubieran proclamado triunfantemente la ascensión o el traslado de Jesús al cielo y no su resurrección, la cual iba solidamente contraría a las creencias judías. Esto es sin mencionar todas las otras objeciones que planteo a la Hipótesis de la Alucinación, la cual debe vencer su duda sobre este punto.
Su punto final también está equivocado: no es el fervor de los discípulos que muestra la veracidad de lo que ellos creían—sobre todo los musulmanes también tiene fervor. En vez, es el hecho que ellos llegaron a creer radicalmente lo contrario a las creencias judía que el Mesías había sido ejecutado por sus enemigos y resucitado por Dios de entre los muertos como un acto de historia. Ese hecho sorprendente clama por una explicación, juntamente con la vaciedad de la tumba de Jesús y la multiplicidad de sus apariciones post-mortem. ¿Qué mejor explicación existe que la que dieron los discípulos?
- William Lane Craig