#480 ¿Deberíamos pensar en la muerte de Cristo en términos judiciales?
November 09, 2016Dr. Craig
Ante de todo, me gustaría agradecerle por el gran impacto que su ministerio ha tenido en la vida de mi familia. Mi esposa y yo hemos sido animados a compartir nuestra fe con más confianza, sabiendo que podemos proporcionar una respuesta racional a muchas de las objeciones que confrontan los cristianos.
He sido cristiano la mayor parte de mi vida. Sin embargo, mi nuevo interés en la apologética ha sobresaltado mi gran falta de conocimiento relacionado a lo básico de la fe que intento defender. Por eso, he comenzado a estudiar teología.
La pregunta que tengo para usted surge de un recién estudio que tuve sobre la expiación. El libro de Howard Marshall titulado “Aspects of the Atonement” [Aspectos de la Expiación] (2007), fue muy útil y proporcionó una defensa sólida de la sustitución penal [de la expiación]. Sin embargo, desde entonces he desarrollado dudas sobre esta metáfora de la expiación.
Esas dudas surgen de mis estudios de Romanos 3:25, 4:25 y 5:18. Parecía haber un movimiento claro entre el lenguaje cultual y judicial que aparentaba representar una relación de causa y efecto entre la muerte y resurrección de Cristo. Por ejemplo, Romanos 4:25 utiliza una metáfora cultual para describir la razón para la muerte de Cristo (por nuestros pecados) y una metáfora judicial para definir los efectos beneficiosos de su resurrección (para nuestra justificación) para los que ponen su fe en él. Lo que fue chocante para mí fue que ese movimiento entre metáforas fue unidireccional.
Esta distinción y movimiento entre las metáforas cultuales y judiciales parecían ser apoyadas por los otros autores del Nuevo Testamento. No he podido encontrar algunos ejemplos que vengan del Nuevo Testamento que conecten al lenguaje judicial de castigo, juicio o condenación con Cristo en la cruz.
Es en este punto donde surgen mis dudas sobre la sustitución penal. Esta metáfora parece arrastrar a la cruz de Cristo hacia la sala de justicia. En vez de su muerte siendo la manera de hacer que su sangre esté disponible para eliminar la mancha del pecado, parece convertirlo en un acto de castigo judicial. Ciertamente no estoy persuadido por las críticas de ‘abuso infantil divino’ o ‘castigar al niño con látigo’ por varias razones, pero no pude evitar de pensar que arrastrar la cruz hacia la sala de justicia contribuye a esta mala percepción.
Así que aquí está mi pregunta: yo entiendo que Cristo fue literalmente condenado y ejecutado como un criminal, pero ¿hay apoyo bíblico para la visión de la muerte de Cristo como la acción judicial del Padre contra el Hijo? Yo sé que Cristo condenó el pecado en la carne, pero ¿significa eso que él mismo fue también condenado en la cruz?
Realmente agradezco y tengo en alta estima los pensamientos suyos sobre ese asunto, ya que yo veo la sustitución penal como una metáfora importante en la caja de herramientas evangelísticas.
Gracias por su tempo.
Atentamente,
Jonathan
New Zealand
Respuesta de Dr. Craig
R
¡Aplaudo tu gran interés por la teología, Jonathan! En la actualidad me encuentro luchando con las mismas especies de preguntas que te están perturbando.
Permíteme hacerte una advertencia sobre el uso de lenguaje. Tú hablas sobre “metáforas cultuales y judiciales”, incluyendo la “metáfora” de la sustitución penal. Aunque hay metáforas que se utilizan en el Nuevo Testamento en conexión con la expiación, principalmente “rescate [ransom]”, no veo ninguna razón para no tomar de forma literal el lenguaje de sacrificio y castigo. No aceptes, sin un sentido crítico, el hábito moderno de referirse a todas las categorías como metáforas. Con respecto al lenguaje de culto, es decir, el rito asociado con la adoración y el sacrificio, me parece que la muerte de Cristo fue literalmente un sacrifico de ofrenda a Dios que sirvió, como los sacrificios del Antiguo Testamento, tanto para propiciar la ira de Dios como para expiar nuestros pecados. ¡No hay nada metafórico sobre eso! En cuanto al lenguaje judicial, una teoría de expiación de sustitución penal mantiene que Cristo murió en nuestro lugar, como nuestro sustituto y representante ante Dios, para que seamos librados del castigo de nuestro pecado. ¡Tampoco hay algo metafórico sobre eso!
Además, el uso de expresiones como “arrastrar la cruz de Jesús la sala de justicia” es despectivo y va a impedir que se haga alguna evaluación objetiva de la evidencia. En verdad, aquí no está sucediendo ninguna importación de la teología de expiación a un marco extraño. Lejos de arrastrar la cruz hacia la sala de justicia, el uso de terminología judicial con respecto a la relación del hombre con Dios es profundamente judío.[1]En el Antiguo Testamento, a Dios se le dirige con el título legal “Juez” (Génesis 18.25) y actúa correctamente en esa función. Además, Él no es solamente Juez; Él también es legislador (dador de leyes). El corazón del Antiguo Testamento judaico fue el Torah (Ley) divino que gobernaba toda la vida y la relación del hombre con Dios. De los 220 usos de tôrah en el Antiguo Testamento solamente 17 de ellos claramente no tratan con la ley de Dios. De la 127 ocurrencias de hōq (estatuto), 87 están conectadas al Señor; otra palabra para estatuto es huqqah, la cual es igualmente está conectada en 96 de 104 casos. Mishpāt, vinculada al Señor más de 180 veces, es el término común que se usa para juicio y su forma participial se usa para referirse a Dios como Juez. También podría significar ley. Según Morris, los escritores del Antiguo Testamento con frecuencia preferían usar términos legales más que cualquier otra cosa imaginaria cuando se referían a lo que Dios hacía (Miqueas 6.1-2; Isaías 41.21; Isaías 3.13). El uso de categorías legales con respecto a Dios “es frecuente, de hecho es tan frecuente que claramente corresponde a algo más profundo en el pensamiento hebreo. La ley y el Señor iba de mano a mano”.[2] Sería difícil imaginarse una religión que esté más aliada con las categorías legales que el judaísmo del Antiguo Testamento.
Así que el Nuevo Testamento está lleno de lenguaje judicial, reflejo de su trasfondo judío.[3] Por ejemplo, Pablo mezcla terminología cultual y judicial para caracterizar la muerte de Cristo:
Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas; es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción; por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús (Romanos 3.21-26).[4]
La palabra griega que se traduce aquí como “justicia” (dikaiosynē) puede también referirse a la justicia judicial. La expresión “propiciación por su sangre” es cultual, lo cual trae a la mente los sacrificios del Día de la Expiación y tiene referencia a la muerte de Cristo en la cruz. La frase final de Pablo corrige la mala impresión de que Dios no es justo, porque dejó las generaciones anteriores sin castigar,. Más bien, Pablo dice, que la muerte expiatoria de Cristo comprueba que Dios es justo y que es el justificador de aquel que tiene fe en Jesús. La implicación es que Cristo llevó el castigo que le correspondía a esos pecados.
Mantén en mente que el problema que forma el trasfondo al texto citado anteriormente es la disquisición de Pablo acerca de la ira de Dios, la cual resulta por la desobediencia de las personas a la ley de Dios. Pablo dice que ellos merecen la muerte cuando son juzgados según la ley. La justificación pronunciada en Romanos 3 requiere que se haga alguna resolución a ese problema. También, los capítulos subsiguientes en Romanos insinúan alguna resolución a ese problema. Pablo contrasta a Adán con Jesús:
Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos (Romanos 5:18-19).
Justificación y condenación son términos legales opuestos que se utilizan para referirse al juicio de Dios. Es difícil evadir la conclusión de que la muerte de Cristo cumplió con una función judicial: ganó nuestra absolución y nuestro derecho ante Dios. Por lo tanto, me sorprendí cuando vi que dijiste “No he podido encontrar algunos ejemplos que vengan del Nuevo Testamento que conecten al lenguaje judicial del castigo, juicio o condenación con Cristo en la cruz”. No veo razón para pensar que el lenguaje utilizado en Romanos 4.25 “el cual fue entregado por causa de (dia) nuestras transgresiones” sea cultual y no judicial. No sólo es el contexto judicial, sino que esas palabras me suenan como la descripción de un veredicto legal (compare a Barrabás, quien había “sido echado en la cárcel por (dia) un levantamiento ocurrido en la ciudad, y por homicidio”, Lucas 23.19).
Talvez lo que te molesta es que no encuentres una declaración explícita de que Dios haya castigado a Cristo. Esa declaración, sin embargo, es controversial incluso entre los que defienden la teoría de la sustitución penal. Algunos prefieren decir algo como “Dios castigó a Cristo con el sufrimiento que era la paga (castigo) por nuestros pecados”. Es decir, Cristo llevó el sufrimiento que, si hubiese sido atribuido a mí, hubiese sido la paga de mis pecados. Eso aun cuenta como sustitución penal.
Lo que más se aproxima a la declaración de que Cristo cargó con el castigo por nuestros pecados son textos como 1 Pedro 2.24: “Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados”. El lenguaje de “llevó pecados” en el Antiguo Testamento quiere decir “llevar o ya sea la culpa o el castigo del pecado”.[5] El texto aquí refleja al Siervo Sufriente en Isaías 53:
Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades,
y cargó con nuestros dolores;
con todo, nosotros le tuvimos por azotado,
por herido de Dios y afligido.
Mas Él fue herido por nuestras transgresiones,
molido por nuestras iniquidades.
El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él,
y por sus heridas hemos sido sanados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
nos apartamos cada cual por su camino;
pero el Señor hizo que cayera sobre Él
la iniquidad de todos nosotros (Isaías 53.4-6).
La diferencia entre el Siervo y las personas a las que se refiere con los pronombres plurales en primera persona demuestra que el Siervo sufrió en su lugar por los pecados de ellos. Eso le parece a todo el mundo como un castigo sustitutivo. Los autores del Nuevo Testamento (sin mencionar al propio Jesús) piensan de Jesús como el Siervo Sufriente de Isaías 53 (por ejemplo Hechos 8.26-35). Por lo tanto, tenemos bases muy poderosas para creer de la muerte de Cristo en términos de castigo vicario.
Referencia:
-
[1]
Véase “The Atonement” [La Expiación] de Leon Morris (Downers Grove, Ill.: IVP, 1983). Además de los capítulo sobre el sacrificio, el Día de Pascua, El Día de la Expiación, etc. (todos ellos categorías cultuales), él también incluye un capítulo sobre la justificación, el cual sobresalta la importancia del lenguaje y categorías judiciales referentes a la expiación.
Véase “The Atonement” [La Expiación] de Leon Morris (Downers Grove, Ill.: IVP, 1983). Además de los capítulo sobre el sacrificio, el Día de Pascua, El Día de la Expiación, etc. (todos ellos categorías cultuales), él también incluye un capítulo sobre la justificación, el cual sobresalta la importancia del lenguaje y categorías judiciales referentes a la expiación.
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[2]
Ibíd., P. 181.
Ibíd., P. 181.
-
[3]
Según Morris, el Nuevo Testamento contiene 92 ejemplos del sustantivo dikaiosynē (“justicia” relacionada a lo judicial y “justicia” relacionada a lo que la muerte de Cristo da al creyente), 39 del verbo dikaioō (justificar o declarar justo), 10 del sustantivo dikaiōma (decreto o veredicto de justificación), 81 del adjetivo (justo) y cinco del adverbio dikaiōs (justamente).
Según Morris, el Nuevo Testamento contiene 92 ejemplos del sustantivo dikaiosynē (“justicia” relacionada a lo judicial y “justicia” relacionada a lo que la muerte de Cristo da al creyente), 39 del verbo dikaioō (justificar o declarar justo), 10 del sustantivo dikaiōma (decreto o veredicto de justificación), 81 del adjetivo (justo) y cinco del adverbio dikaiōs (justamente).
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[4]
Sobre este texto, véase “Atonement in Romans 3.21-26” [Expiación en Romanos 3.21-26], en The Glory of the Atonement: Biblical, Historical, and Practical Perspectives, ed. Charles E. Hill y Frank A. James III (Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press, 2004), pp. 119-39.
Sobre este texto, véase “Atonement in Romans 3.21-26” [Expiación en Romanos 3.21-26], en The Glory of the Atonement: Biblical, Historical, and Practical Perspectives, ed. Charles E. Hill y Frank A. James III (Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press, 2004), pp. 119-39.
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[5]
Véase la discusión detallada de Alan Groves, “Atonement in Isaiah 53” [Expiación en Isaías 53] en The Glory of the Atonement, pp. 61-89.
Véase la discusión detallada de Alan Groves, “Atonement in Isaiah 53” [Expiación en Isaías 53] en The Glory of the Atonement, pp. 61-89.
- William Lane Craig