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#330 26 de mis Debates Favoritos

October 13, 2013
P

Estimado Dr. Craig,

Soy uno de los varios ateos que se siente que usted es un gran oponente de debate. He repasado su página Web y la sección de Preguntas y Respuestas y he encontrado solo dos publicaciones acerca de debatir. Estoy interesado en saber sus 5 o 10 debates favoritos que usted ha tenido. En una de esas Preguntas y Respuestas anteriores, usted menciona a Jesseph como alguien que fue un oponente difícil. ¡Pero ese debate tuvo lugar en el 1996! Espero que usted por lo menos haya sido desafiado por personas como Dacey, Ahmed, Stenger y/o Parsons.

Absolutamente me encantaría escuchar cuales han sido sus debates favoritos.

Gracias,

Joe

United States

Respuesta de Dr. Craig


R

Mientras escribo esto, Joe, estoy en un avión de camino a Australia y estoy muy agradecido de tener una pregunta de índole personal que no requiere de mucho pensamiento, sino solamente de hacer algunos recuerdos. En respuesta a tu pregunta, quiero que entiendas que los debates favoritos que menciono debajo (¡demasiados para reducirlo a diez!) no fueron necesariamente debates contra mis mejores oponentes. Personas como Austin Dacey, Edwin Curley, Paul Draper, Quentin Smith, y otros estarían entre los oponentes creíbles que haya debatido, pero ellos no son los debates que en lo personal se me quedaron en mi mente. Para mí, usualmente la cosa que me lleva de regreso con recuerdos agradables será alguna cosa que hizo el debate especial, como un lugar increíble o un ambiente electrizante o mucho alto y bajo en el debate. Aquí están en orden alfabético:

1. Arif Ahmed y Andrew Copson en la Unión de Cambridge. Debatir en la Universidad de Cambridge, en la más antigua sociedad de debate del mundo, fue simplemente un acontecimiento mágico. La tradición, las galerías llenas de estudiantes, el salón (cámara) en el cual mi colega Peter Williams y yo hablamos hicieron la experiencia inolvidable para toda la vida.

2. Shabir Ally varias ocasiones en Canadá. Esos debates me dieron la oportunidad de hablarle a una audiencia mayormente musulmana, la cual no hubiese venido a ver un evento cristiano. Tal vez mi debate favorito, me acuerdo, fue nuestro debate en la Universidad York, sobre el tema “¿Que Debo yo Hacer para Ser Salvo?” ya que permitió que Evangelio fuese presentado y defendido de una manera clara. Shabir es uno de los oponentes más difíciles y cauteloso que he tenido que enfrentar. Él te enredas en sus puños si te descuidas. Hasta comencé a escribir una canción acerca de él después de uno de nuestros debates (tiene que ser cantada con la música del “Príncipe Alí” de Disney):

¡Shabir Alí, es tenaz!

¡Audaz y cautelo!

¡Voltea las cosas,

cita a Raymond Brown

para apoyar el Islam!

¡Eso fue lo más lejos que llegué con la canción!

3. Peter Atkins en el Carter Center en Atlanta. Este increíble evento se hizo posible por los esfuerzos del Dr. Jim Tumlin, un nefrólogo de la Universidad Emory y un hombre de visión. No sólo él pudo lograr conseguir el Carter Center como el lugar para el evento, sino que consiguió a Atkins para que viniera desde Oxford y a William F. Buckley para que sea el moderador del debate. Si miras el video, podrás ver en la audiencia a personas como Fritz Schaeffer, Michael Behe, Ravi Zacharias y Eddie Tabash. De hecho, cuando decidieron cortar las preguntas y respuestas, puedes ver que Ravi Zacharias es uno de los que están parados al lado del micrófono—¡Qué oportunidad desaprovechada!

4. Héctor Avalos en la Universidad Iowa State. ¡Una nevada de siete pulgada no impidió que 3,000 estuvieran presentes en este debate! Este debate requería de que yo lanzara un ataque preventivo en mi discurso de apertura sobre los métodos de Avalos. El debate es memorable por el ataque suave que Avalos ofreció al demandar que yo citara el Arameo detrás de cierta frase en el Evangelio de Marcos, con la esperanza de avergonzarme. Él no se daba cuenta de que yo estaba listo para citar, no sólo el Arameo, sino también el Hebreo y el Griego.

5. Francisco Ayala en la Universidad de Indiana en la celebración de los 150 años del Origen de las Especies de Darwin. Había escuchado a Ayala dando una cátedra unos meses atrás cuando ambos estábamos en la Universidad de Beijing y me molestó profundamente la forma en que él engañaba a los estudiantes chinos al atacar los argumentos del “hombre de paja” a favor del Diseño Inteligente. Yo pensé, me gustaría estar en un debate con él algún día sobre la viabilidad del Diseño Inteligente. No pasó mucho tiempo cuando se me dio la oportunidad. Mi objetivo es ese debate era, no de argumentar a favor del Diseño Inteligente en biología, sino simplemente de defender su viabilidad en contra de las caricaturas que Ayala hace del mismo. Especialmente disfruté leerle a la audiencia fragmentos del libro de Behe titulado “La Caja Negra de Darwin” que dice que el ojo humano NO es un ejemplo de la complejidad irreducible, contrario a mala caracterización de parte de Ayala acerca la obra de Behe.

6. Richard Carrier en la Universidad Northern Missouri State. Con una licenciatura en historia de la antigüedad, Carrier se había convertido en la “gran esperanza blanca” para muchos en la sub-cultura infiel. De modo que hubo muchas altas y bajas en este debate. Carrier quería debatir la fiabilidad general de los Evangelios, pero yo estaba interesado en defender la historicidad de la resurrección de Jesús, lo cual es totalmente independiente de las afirmaciones de la fiabilidad general. Él estuvo de acuerdo con el tema de la resurrección pero para mi sorpresa, trató de girar el debate hacia el tema de la fiabilidad general, lo que resultó en que en gran parte no nos involucramos. Mi objetivo en ese debate no era sólo de defender la historicidad de la tumba vacía de Jesús, las apariciones post mortem y el origen de la creencia de los discípulos en la resurrección de Jesús, sino de revelar la exegesis errónea Paulina que está en la raíz del escepticismo de Carrier. También debería decir que cuando estaba de camino al aeropuerto el siguiente día me encontré que Richard es un hombre muy simpático y especialmente admiro el servicio que prestó a Estados Unidos a bordo de un submarino nuclear naval.

7. John Dominic Crossan en la Iglesia histórica Moody en Chicago. En ese tiempo, Crossan era un famoso en el Seminario de Jesús y un prominente erudito del Jesús histórico. Este fue uno de mis primeros debates con un historiador profesional del Nuevo Testamento y me preguntaba de cómo mis argumentos se iban a sostener. Estuve pasmado de que Crossan pensara que explicar la prioridad de Marcos y la hipótesis de dos fuentes eran suficientes para deshacer la erudición bíblica. Pienso que el momento clave en el debate, el cual fue moderado por el inimitable William F. Buckley, llegó cuando Crossan admitió que en su visión durante la época jurásica, cuando no existía ningún ser humano, Dios no existía—¡con razón él niega la realidad de los milagros como la resurrección!

8. Bart Ehrman en Holy Cross. Estaba intrigado por saber que el testimonio de Ehrman de su vida temprana se parecía tanto al mío hasta que llegó a sus estudios de doctorado. Al leer su obra, me sorprendí de encontrar que su escepticismo acerca de la resurrección de Jesús no estaba basado históricamente—él admitió todos los hechos que defiendo en mi obra—, pero estaba arraigado en una versión “acalorada” de la objeción de Hume a los milagros. Por lo tanto, en el debate expliqué la razón por la cual el argumento de Hume es demostrablemente falaz, explicando pacientemente el cálculo de probabilidad, al cual Ehrman respondió diciendo que tú no puedes usar la matemática para probar la existencia de Dios.

9. Antony Flew en la Universidad de Wisconsin. Tal vez Flew era el filosofo más influyente del siglo XX para el ateísmo. Fue un privilegio debatir con él. Algunos 4,000 estudiantes vinieron al complejo deportivo ese noche (¡pero era una noche de un partido de baloncesto!). Ellos simplemente desaparecieron entre las luces. Flew estaba nervioso (me dijo cuando estábamos cenando antes de nuestro debate, “Mi esposa me dijo que nunca debí involucrarme en esto”). Lo que las personas que ven grabación no se dan cuenta es que cuando él comienza a hablar su micrófono deja de funcionar. Los estudiantes en la audiencia comienza a gritar, “¡no podemos escuchar! “¡Hable mas alto!” Flew se inquietó tanto que comenzó a pisar fuerte en la tarima, diciendo con enojo, “¡si esto no va a funcionar, sería mejor que cancelemos todo esto!” ¡Yo tenía miedo de que fuera a enfurecer a todas las personas de la tarima! Ellos le dieron rápidamente el micrófono del podio. Él continuó pero nunca se recuperó.

10. A. C. Grayling en la Unión de Oxford. ¡Qué estremecedor fue debatir ante una Cámara (Casa) llena de personas en el mismo lugar donde Churchill y otros grandes parlamentarios habían debatido! Cuando Grayling, quien tenía cabello largo fluyente, entro en la cámara, me miró y dijo, “Tú ganas por la mejor corbata”. Respondí, “tú ganas por el mejor cabello.” Él dijo, “entonces estamos empatados.” El tema esa noche era uno que era difícil emocionalmente: “¿Es racional creer en Dios en luz del tsunami?” Pero creo que el debate salió muy bien.

11. Sam Harris en la Universidad de Notre Dame. Fue un gran privilegio de ser invitado por el Centro para la Filosofía de la Religión en esa universidad para involucrarme en ese debate. Estaba profundamente conciente de que en ese debate estaba hablando ante mi propios colegas filósofos del departamento de Notre Dame y por eso estaba ansioso de salir bien. Desarrollé algunos argumentos realmente poderosos en contra de la teoría moral naturalista de Harris y para mi sorpresa, él ni siquiera hizo el intento de responder a mis objeciones durante el debate sino que simplemente trató de llevarme a perseguir arenques rojos.

12. Christopher Hitchens en la Universidad Biola. Más de una vez decliné la invitación de Dr. Craig Hazen para participar en ese debate, sabiendo que Hitchens tenía un poco entendimiento de los argumentos pero tenía una lengua retórica de oro. Pensé que iba a ser una pérdida de tiempo. Pero Dr. Hazen explicó que la asociación de estudiante ya estaba comprometida por los honorarios de Hitchen ya sea que alguien se presentara a debatir con él o no. ¡De modo que cedí y estoy contento de que lo hice! Más de 800,000 personas han visto ese debate en Youtube, haciéndolo hasta ahora el debate más visto en cual yo estoy. A propósito, todas las personas que conozco le gustó mucho Hitchens y muchos estaban orando por él cuando estaba enfrentando sus últimos días con cáncer del esófago.

13. Doug Jesseph en la Universidad North Carolina State. Previo a este debate, me había sentido un poco disgustado por tantos debates pobres en lo que había participado hasta ese momento y me preguntaba, ¿qué sucedería si tuviera un oponente muy bueno? Me iba a dar cuenta muy pronto. Sabía que algo estaba sucediendo cuando Jesseph insistió de salir primer en el debate, a pesar de que el bando afirmativo siempre sale primero. ¿Por qué quería romper el protocolo y ser primero? Me pregunte. ¡Apuesto que él va a lanzar un ataque preventivo acerca de mis argumentos antes que yo los presente! Estaba en lo cierto, eso fue exactamente lo que hizo. Evaluó mis argumentos en orden y presentó dos o tres objeciones para cada uno de ellos. ¡Bueno, se me viene una grande hoy! Pensé. Pero, por supuesto, esperaba que él hiciera eso, de modo que preparé un discurso corto que me diera tiempo para responder de una manera extemporánea a sus objeciones y que por lo menos me llevara de regreso a un terreno parejo. Mientras el debate progresaba, el momentum o ímpetu parecía cambiar después de cada sucesivo discurso y no fue sino hasta la refutación final que sentí que yo estaba tomando la ventaja. Después, le di mis manos y le dije, “eres muy buen polemizador”. Me dijo, “gracias. Yo estaba en el equipo de debate de mi universidad”. ¡Ajá! Él combinó la profundidad filosófica con el entrenamiento de debatir, lo que le hace un gran oponente.

14. H. Hoerster en Technische Universität München. Para este debate estaba de regreso en Munich, donde había realizado mi doctorado en la Universidad de Munich. Hoerster era un típico agitador de pensamiento libre con la profundidad filosófica suficiente para ser peligroso. Sentí que tratar de debatir en Alemán le daría una gran ventaja, de modo que nos pusimos de acuerdo que yo iba a dar mi discurso de apertura en Alemán y mis refutaciones en Inglés con traducción espontánea. Por supuesto, Hoerster, hizo todo en alemán. Durante la oración con la facultad cristiana antes del debate, uno de los profesores oró, “Señor, hazlo de una manera que el salón no esté vacío”. ¡Oh ustedes de poca fe! El salón grande se llenó de inmediato hasta las banquillas y Hoerster y yo tuvimos un gran debate. Una trivialidad interesante: ¡entre Hoerster, el moderador Daniel von Wachter y yo había seis doctorados representados! Sólo en Alemania!

15. Lawrence Krauss en la Universidad de North Carolina State. Fue una experiencia sobrecogedora el estar debatiendo con un eminente físico sobre “¿hay evidencia científica a favor de Dios?” Me preparé mucho para el debate y por eso estuve sorprendido de que las objeciones de Krauss realmente nunca pasaron del nivel uno, por así decir. Lo que fue particularmente extraño fue cuando él comenzó a quitarse su camisa, revelando una camiseta que llevaba debajo con las palabras “2+2=5, para los valores muy grandes de 2.” ¿Qué--?

16. Paul Kurtz en la Universidad Franklin y Marshall. Un año anterior Alan Dershowitz se había reunido con Alan Keyes para tener un debate tumultuoso como parte de esa serie financiada. Me sentí honrado cuando el Profesor Michael Murray me invitó a debatir al famoso filosofo humanista Paul Kurtz sobre “¿Podemos ser buenos sin Dios?” Estaba determinado de que nuestro debate iba a ser considerablemente más sustancial que el debate del año anterior. Kurtz no parecía entender mi argumento moral a favor de Dios sino que me tomó como que yo estaba diciendo que los ateos no pueden ser buenas personas.

17. Gert Lüdemann en Boston College. Lüdemann es el crítico alemán principal de la historicidad de la resurrección de Jesús y yo habiendo escrito mi tesis doctoral en Alemania sobre la credibilidad de la resurrección de Jesús, estaba entusiasmado en “cruzar espadas” (debatir) con él sobre ese tema. Lüdemann defiende una teoría sicoanalítica del origen de la creencia de los discípulos en la resurrección de Jesús sobre la base de las versiones de culpa inducida de Jesús después de su muerte. Prepare una crítica larga a la que llamé la Hipótesis de Alucinación, lo cual pensé que me fue muy bien. La mañana después del debate, mi esposa Jan y yo estábamos desayunando con Lüdermann en el refectorio de los sacerdotes. Jan le preguntó explícitamente, “¿qué haces acerca del pecado que hay en tu vida?” Él respondió, “voy a terapia”. Nos tomó de sorpresa. “Bueno, ¿qué hace el terapeuta por ti?” le preguntamos. Lüdermann respondió, “él induce visiones en mí”. Estuve sorprendido con su respuesta. Parecía un ejemplo más de lo que se dijo de la línea de los investigadores del siglo XIX de la Vida de Jesús: “Cada uno miró al largo pozo de historia y vio su propia cara en el fondo”.

18. Peter Millican en la Universidad de Birmingham. Lo que hizo este debate tan memorable para mí en contra de un buen erudito de Hume fue que tomó lugar en el Gran Salón de la Universidad de Birmingham, donde yo había hecho mi doctorado en filosofía con John Hick. De hecho, la tarde del debate, Jan y yo visitamos a John en su casa. Falleció unos meses después. El hermoso Gran Salón estaba repleto de personas esa noche para el evento y muchos me han dicho desde entonces que el intercambio con Millican es el debate más sustancial en que yo haya participado, verdaderamente fue un buen debate.

19. Henry Morgenthaler varias veces en Canadá. Morgenthaler era un infame canadiense abortista y presidente de la Asociación Humanista Canadiense. Él estuvo de acuerdo con que tengamos una serie de debates sobre “Humanismo versus Cristianismo,” con la condición de que no se hablara del aborto (un tema que él estaba cansado de hablar). Eso estaba bien conmigo, de modo que programamos varios debates. Antes de viajar a Canadá, estuve en la ciudad de Thousand Oaks en California hablando en una iglesia. Después del servicio de adoración, un señor se me acercó y se presentó como alguien que trabaja en Hollywood. Él dijo, “no estoy diciendo que usted esté vestido de una manera pobre, sino que la ropa que lleva hacen una declaración acerca de usted y si usted va a tener un debate con una persona prominente de Canadá, necesita estar seguro de hacer la declaración correcta. Me gustaría ayudarle si usted está dispuesto”. Le respondí, “Mire, no quiero parecer como si fuera algún ricacho televangelista. Más bien, me gustaría verme un poco barato”. Él dijo, “entiendo. Pero podemos hacer la declaración correcta sin tenernos que ir al extremo”. Esa tarde me llevó a ver un sastre en una tienda Nordstroms. Me compró un hermoso traje gris con raya rosada, un par de zapato wingtip marón oscuro, dos camisas blancas de vestir y dos corbatas de seda. Yo estaba muy emocionado. Me sentía como Elisa Doolittle de la película “Mi Bella Dama”. Ciertamente, después del primer debate el artículo en el periódico el día siguiente describía a Morgenthaler y a mí como “un estudio en contrastes” y comentaba en particular sobre su traje arrugado en contraste al mío. ¡Aja! A propósito, Morgenthaler tuvo muy poco que decir en respuesta a mis argumentos a favor del teísmo cristiano y recurrió a hablar acerca del aborto en todos los debates que quedaban.

20. Alex Rosenberg en la Universidad Purdue. Disfruté mucho este debate, tal vez porque me había preparado bien para él. Obviamente, Rosenberg había sido entrenado para decir en su discurso de apertura que yo estaba utilizando los mismos y antiguos argumentos, inconsciente al hecho de que dos de ellos eran nuevos y que nunca habían sido utilizados por mí anteriormente. Disfruté mucho ofrecerle una crítica de su naturalismo metafísico, ya que en cada caso él mismo proveyó la premisa clave que redujo su visión a lo absurdo.

21. Peter Slezak en la Municipalidad de Sydney, Australia. Lo que hizo que este debate fuera tan memorable fue lo extraordinario de la Municipalidad (Ayuntamiento). El frente del auditorio estaba adornado con cortinas de carmesí brillante poniéndole borde al órgano más enorme que había visto en mi vida. Los asientos acolchados combinaban con el color de la cortina. Los técnicos que operaban las luces me dijeron que habían trabajado allí por diez años y que nunca habían tenido que encender todas las luces porque el salón nunca se había llenado anteriormente, como lo estaba esa noche. Fue un lugar precioso para un intercambio muy bueno.

22. Spangenberg-Wolmarans en Pretoria, Sudáfrica. Fue el marco africano que hizo este debate especial. Me uní a Mike Licona para enfrentar estos dos teólogos radicales de Sudáfrica del llamado movimiento “Nueva Reforma” acerca del tema de la resurrección histórica de Jesús. Los cristianos de Sudáfrica hicieron hincapié una y otra vez de cuan crucial era este debate para la iglesia en Sudáfrica. Como sucede muy frecuente, esos dos teólogos no estaban capacitados para responder a las criticas de sus visiones o para socavar un caso histórico para la resurrección de Jesús. Una y otra vez, ellos acudieron a arenques rojos para tratar de sacarnos del tema, pero Mike tenazmente resistió la tentación y mantuvo el debate en el tema. Mike es un buen compañero de equipo y trabajamos muy bien juntos en ese debate. Después, Spangenberg (quien obviamente estaba enojado) nos dijo, “¡ustedes pudieron haber ganado la batalla, pero no ganaron la guerra!”

23. John Shelby Spong en la Universidad Bethel en Indiana. Spong es un obispo Episcopal radical que niega la resurrección histórica de Jesús, juntamente con muchas otras doctrinas cristianas. Él cree que la creencia en la resurrección de Jesús se originó cuando Simon Pedro tuvo la mística experiencia de Jesús después de la crucifixión la cual él no podía articular y de ese modo él adoptó el lenguaje judío apocalíptico de la resurrección de entre los muertos para expresar lo que había experimentado. Además, todos los otros discípulos continuaron juntamente utilizando esa terminología engañosa. Le llamé a esa teoría “La Teoría del Simple Simon,” ya que ésta hace de Peter un simplón. El Judaísmo tenía un lenguaje para expresar experiencias místicas y el lenguaje de la resurrección malinterpretaba por completo lo que había sucedido. El día del debate estaba muy enfermo con la gripe, pero Jan me cuidó muy bien hasta el momento que comenzamos y entonces la adrenalina se hizo cargo de mí. Después del debate, Spong nos confió, “¡Verdaderamente, sólo soy un místico!” ¡Caramba, justamente como Simon Pedro!

24. Tjörbörn Tannsjö en Gothenberg, Suecia. Estuve en Suecia en una gira de conferencia universitaria preparada por la Academia Credo de Stockholm. Me dijo un prominente filósofo sueco durante mi gira que literalmente no había filósofos cristianos en Suecia. El punto culminante de la gira fue una conferencia que presentaba un debate con el ético principal de Suecia, un filósofo que disfrutaba de una gran publicidad en los medios de comunicación suecos. Por lo tanto, nuestro debate acerca de los fundamentos de la moralidad fue un acontecimiento importante. Salió muy bien y al final Tjörbörn Tannsjö reconoció que si Dios no existe, entonces “todas las cosas son permitidas.”

25. Lewis Wolpert en el Central Hall, Westminster. Como mis organizadores de mi gira de conferencia en Inglaterra en el 2011 no pudieron conseguir a Richard Dawkins, lograron programar al próximo en línea, quien era el biólogo Lewis Wolpert. Nunca había debatido en un lugar más prestigioso que el Central Hall. Justamente al frente del Monasterio Westminster, hay un amplio y decorado salón de reunión. Los organizadores no estaban seguros de si 200 o 2,000 personas se iban a presentar para ese debate. El debate fue moderado por John Humphries, una celebridad de BBC quien es un tipo de Mike Wallace en la televisión británica. Hizo un buen trabajo y la porción del dialogo de la noche fue muy divertida. Fue un gran inicio de lo que resultó ser una gira extraordinaria.

26. Frank Zindler en la Iglesia Willow Creek Community. Este debate lo organizó los dos pastores de la iglesia, Lee Strobel y Mark Mittelberg. Ellos nos trajeron de Bélgica para debatir los elegidos representantes del Ateísmo Americano, Frank Zindler. Bill Hybels le dijo a Mark y a Lee que iban a ser dichosos si llegaban 300 personas para ese debate. Bueno, la gente comenzó a llegar desde temprano en la tarde. Los que cuidan y controlan el estacionamiento de la iglesia metieron de una manera heroica cientos de más carros en los espacios de la capacidad normal. Cuando ellos finalmente abrieron las puertas, las personas corrieron en los pasillos para encontrar donde sentarse. Todos los 5,000 asientos del auditorio se llenaron en 30 segundos. Una señora luego dijo, “¿Cuándo fue la última vez que usted vio personas corriendo para entrar en la iglesia? Cuando se terminó todo, casi 8,000 personas llenaron los diferentes lugares, haciendo este el más grande evento que la iglesia Willow Creek había alguna vez alojado dentro de la iglesia. Además, la tarde antes del debate el personal de la estación de radio WMBI en Chicago vino a la iglesia y pusieron transmisores de radio en el techo para transmitir el debate en vivo alrededor de Chicago, juntamente con comentarios. Luego escuchamos de una familia en la parte sur del estado de Wisconsin que estaba escuchando el debate hasta que la señal comenzó a desaparecer. Luego los miembros de esa familia salieron de la casa y sentaron en la carro donde pudieron obtener una recepción clara. ¡Dijeron que los vecinos debieron haber pensado que ellos estaban locos, todos ellos sentados en el carro estacionado al frente de la casa, animando y aplaudiendo! Hay cientos de historias de afuera del escenario acerca de ese increíble debate. Aquí está una de ella: Zindler había publicado de una manera voluminosa en revistas ateas oscuras. Chad Meister tenía un grupo de voluntarios en Willow en su clase Defenders (Defensores) quienes estaban ubicando esos recursos para mí. Pero ninguno de ellos pudieron localizar una revista atea en particular en la cual Zindler tuviera algunos artículos. Hasta el sistema masivo de la Biblioteca Pública de Chicago no tenía ninguna subscripción de ella. Un día Chad o uno de sus voluntarios estaba en la Biblioteca Rolfing de la Escuela Evangélica de Divinidad en Trinity Seminario, mi alma máter. Él le comentó a uno de los estudiantes que trabajaban en la biblioteca acerca de su frustración en ubicar esa revista. “Ven conmigo,” el estudiante le dijo y le llevó al sótano donde se encontraban los archivos de la biblioteca. “Por varios años alguien han estado donando al seminario una subscripción para esa revista, pero no la sacamos.” ¡Ahí estaba el set completo de esa revista atea! ¡En el Seminario Trinity, de todos los lugares! ¿Te puedes imaginar? El debate esa noche fue muy emocionante y los tres cristianos involucrados en él, Lee, Mark y yo, cada uno ha proseguido a tener ministerio apologético significativo.

¡Que vida la mía!

- William Lane Craig