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#853 En busca de la felicidad

May 02, 2024
P

Hola Dr. Craig

Mi pregunta es: ¿qué tan pragmáticos debemos ser al seguir las enseñanzas bíblicas?

Quiero ejemplificar esta duda mostrando dos ejemplos que me han hecho cuestionar muchas cosas sobre mi fe, la cual considero sumamente importante en mi vida. Tengo dos parientes muy cercanas: una de ellas siempre le dice a la gente su opinión moral si cree que Dios no aprueba lo que hacen y siempre está citando santos para convencer a las personas. Siento que las personas se ponen a la defensiva cuando ella se acerca en una actitud de «predicadora», lo que hace que no los convenza en absoluto de cambiar y que ella se aísle más. Es más, a mí y a mi familia nos hace dudar de nuestra propia fe, ya que percibimos que seguir esos «mandamientos» no la hace más feliz. Asiste a tantos eventos religiosos que incumple sus obligaciones y ha reprobado varios exámenes. Al hacer estas cosas, algunos dirían que técnicamente está siguiendo las Escrituras.

Otra de mis familiares es homosexual y está legalmente casada con otra mujer, algo que la mayoría diría que la Biblia desaprueba, pero la veo feliz y cada vez que le pregunto me dice que sí lo es.

Algunos dirían que en el segundo caso no es «felicidad real» o «amor verdadero», pero me parece bastante arrogante decirles a personas a las que no conoces en absoluto que sabes mejor que ellos sobre cómo se sienten. Otros podrían argumentar que no consiste en hacer más felices a uno mismo ni a otros, simplemente se trata de seguir lo que dice la Biblia, pero yo siento que hacer algo que contradice tus sentimientos, tu razón y tu experiencia solo para obedecer ciegamente podría justificar hacer cualquier cosa que te digan, como estrellar un avión contra un edificio.

A pesar de todo lo que acabo de decir anteriormente, no quiero «diseñar» un Dios que simplemente se ajuste a mis propias opiniones, así que tengo un gran dilema. Me causa angustia querer obedecer lo que se supone que es la voluntad de Dios y ver que hacerlo a veces puede hacer que las personas se sientan más infelices. Sólo puedo encontrar personas a mi alrededor que no creen en el cristianismo o no quieren hacerse preguntas sobre algunas cuestiones religiosas. Me gustaría saber su opinión sobre este tema, ya que usted es una gran autoridad tanto en filosofía como en teología.

Gracias.

Fernando

España

Respuesta de Dr. Craig


R

¡Gracias por tu pregunta sincera, Fernando! No obstante, me preocupa lo que percibo como un énfasis indebido en la felicidad en tu pregunta. (Cinco veces mencionas la felicidad.) La felicidad terrenal no es la meta de la vida cristiana. «¿Pero no quiere Dios que seamos felices?» podrías preguntar. ¡No! La meta de la vida no es la felicidad sino la santidad, que, a su vez, tendrá como subproductos la felicidad y la plenitud humanas. «Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas» (Mateo 6:33). Nuestra meta debe ser que seamos santos, como el Señor es santo.

Entonces, con respecto a tu familiar lesbiana, no discutiría si ella es feliz o no. ¿Por qué querrías hacer eso? El punto relevante, más bien, es que ella no busca la santidad. Está embarcada en un estilo de vida que Dios condena. Tu preocupación de «hacer algo que contradice tus sentimientos, tu razón y tu experiencia sólo para obedecer ciegamente puede justificar hacer cualquier cosa que te digan» es innecesaria, porque nadie aboga por la obediencia ciega. Más bien tenemos buenas razones para creer que el cristianismo es verdadero y que Dios prohíbe la actividad homosexual. Por lo tanto, a pesar de los sentimientos y experiencias homosexuales, la razón nos dice que obedezcamos a Dios en lugar de a nuestros sentimientos y experiencias, que son guías poco confiables. Los sentimientos y la experiencia pueden llevar a alguien a la pedofilia, o a estrellar aviones contra edificios.

En cuanto al primer caso de tu desagradable familiar, no puedo entender por qué eso te haría «cuestionar muchas cosas sobre tu fe». No hace falta decir que existen diferentes tipos de personalidad y algunas son socialmente obtusas. ¿Por qué su gran boca debería hacer que tú y los miembros de tu familia «duden de su propia fe, ya que perciben que seguir esos “mandamientos” no la hace más feliz»? ¿Qué? ¿Corregir constantemente a los demás es un mandato de Dios? ¡No me parece que lo sea! Y observa nuevamente el énfasis indebido en la felicidad: ¿su comportamiento desagradable no la hace más feliz? ¿Y qué? Si eso la hiciera feliz, ¿estaría bien? ¡Por supuesto que no! Dices que está descuidando sus obligaciones. Eso es por definición pecaminoso y, por lo tanto, no es santo. ¿Por qué permitir que su comportamiento profano te haga dudar de tu fe?

No descuides hacer la voluntad de Dios por un énfasis indebido en la felicidad humana, especialmente la tuya. Más bien asegúrate de que lo que estás haciendo sea la voluntad de Dios.

- William Lane Craig