#275 ¿El Teísmo Promueve el Escepticismo?
August 22, 2012Dr. Craig,
Estaba leyendo acerca del Argumento de Plantinga en Contra del Naturalismo y observé un argumento similar al que se hace entre los teístas que sostiene que el teísmo también se auto refuta. Perdone mi tosca caricatura, pero el argumento va de la siguiente manera:
Si una persona cree que un ser omnipotente existe, entonces él no está justificado en ninguna creencia que él pueda tener debido a la posibilidad de que ese ser podría estar jugueteando con nuestras mentes sin nuestro conocimiento.
No sé realmente como responder a esto y nunca he visto en ninguna obra publicada que presente de esa manera. Por lo tanto, sólo estoy curioso de ver lo que usted tiene que decir al respecto.
Gracias,
Brian
Estados Unidos
Afghanistan
Respuesta de Dr. Craig
R
Brian, este argumento no tiene nada inherentemente que ver con el teísmo o incluso con un ser omnipotente. El filósofo francés René Decartes en su lucha en contra del escepticismo se preguntaba si podía existir un espíritu maligno que manipulaba su forma de pensar para hacerle creer que él tenía un cuerpo, que había objetos acerca de él, y así sucesivamente. Los teóricos contemporáneos del conocimiento quienes aparentan au courant (estar informados), en vez, podrían conjeturar acerca de un cerebro en una cubeta de químicos estimulado con electrodos por algún científico loco o por un cuerpo tendido en el Matrix mientras que habita en una realidad virtual. Decartes en realidad intentó escapar de la hipótesis del espíritu maligno por medio del argumento ontológico a favor de Dios quien, como un ser perfectamente bueno, no sería un engañador. Para Decartes, Dios era parte de la solución y no era el problema.
Desafortunadamente, una vez usted comienza a entretener seriamente estas hipótesis de espíritu maligno, no hay manera de salir de ellas. ¡Incluso el argumento que usted presenta a favor de la existencia de Dios podría ser una ilusión falsa causada por el espíritu maligno!
¿Significa eso que los teóricos contemporáneos del conocimiento hayan adoptado el escepticismo? ¡De ninguna manera! Al contrario, ellos han llegado a darse cuenta de que el proyecto completo de Decartes estaba equivocado. Usted no comienza desde un punto de duda total y trata de construir su sistema de creencias sobre esos fundamentos indubitables. La lección de Decartes es que dicho proyecto estaba destinado a fracasar. Más bien, muchas o la mayoría de nuestras creencias son, como dice Plantinga, creencias básicas. Ellas no se infieren de más creencias básicas sino que constituyen las creencias fundamentales de una persona. Las creencias que están propiamente fundamentadas en la experiencia son propiamente básicas. Estamos perfectamente racionales de sostener esas creencias a menos que y hasta que encontremos algún derrotador de esas creencias. No comenzamos desde un punto de duda sino desde lo que estamos confiados que sabemos o conocemos.
Por ejemplo, me parece que tengo una cabeza. ¿Alguien duda de que realmente él o ella tenga una cabeza? Observemos que la mera posibilidad de error no es suficiente para derrotar esa creencia. Sólo porque yo podría ser un cerebro en una cubeta, engañado por un científico loco, no me da alguna razón para pensar que lo soy. Hasta que usted me dé alguna prueba convincente de que yo no tengo un cuerpo, estoy perfectamente racional de creer en una forma propiamente básica de que tengo una cabeza.
De igual manera, el teísta necesita alguna razón convincente para pensar que Dios le está engañando para que abandone la creencia que él ya tiene en la cabeza. Brian, ponga la pelota en el lado de cancha del escéptico pidiéndole que le dé una prueba de que el teísmo le proporciona un derrotador de las creencias propiamente básicas que usted tiene. Casi todo lo que él puede decir es, “Dios podría estar engañándote.” Sin embargo, eso no proporciona ninguna razón para pensar que Él lo está haciendo. Podríamos ser engañados por un científico loco, pero esa posibilidad no es suficiente para derrotar nuestras creencias propiamente básicas. Como más, eso demuestra que no podemos probar inferencialmente que las creencias fundamentales que tenemos son verdaderas. Eso está correcto. Esa es la lección de Decartes. Pero eso no implica que nuestras creencias básicas sean irracionales o que no estén garantizadas.
El no teísta podría responder que el teísta está una posición aun peor que el no teísta porque el teísta piensa que un Dios omnipotente sí existe, mientras que el no teísta no piensa que él tiene “un cerebro en una cubeta.” Pero el teísta verá en Dios, no una razón para estar escéptico de nuestros sentidos y de nuestro pensamiento, sino como el garante de la fiabilidad de nuestras facultades que forman las creencias. A diferencia de él, el no teísta no tiene esa garantía. Este es el punto de Plantinga. ¿Qué significa el que nuestras creencias estén garantizadas para constituir nuestro conocimiento? La respuesta de Plantinga es que esas creencias están formadas por facultades cognitivas que funcionan de manera apropiada en un ambiente adecuado. ¿Qué significa “funcionar de manera apropiada”? Bueno, eso significa funcionar de la manera que ellas fueron diseñadas para que funcionen. El teísta está en una posición de explicar el funcionamiento apropiado de nuestras facultades cognitivas, mientras que el naturalista está perdido para dar un relato de esa noción crucial. De hecho, para el naturalista, dado que nuestras facultades cognitivas no están seleccionadas por la verdad sino por la sobrevivencia, no hay ninguna base para pensar que nuestras facultades son fiables, ya que no hay probabilidad de que las creencias que promueven la sobrevivencia van a ser verdaderas.
Por lo tanto Decartes, en un sentido, tenía razón al final. Dios no es parte del problema sino que es parte de la solución al problema del escepticismo.
- William Lane Craig