#494 “Lanzarse de cabeza”
November 09, 2016Dr. Craig,
Debo decir que me siento completamente derrotado y que pudiera utilizar su ayuda y conocimiento. Tuve una discusión sobre la existencia de Dios esta noche e hice un horrible trabajo. Siento que le hice un daño a la razonabilidad de la cosmovisión cristiana.
He estado estudiando apologética desde hace mucho tiempo. Yo pensaba que conocía el material bastante bien. Ahora no estoy tan seguro. Dr. Craig, sé que usted es uno de los grandes polemistas cristianos. Cuando usted era más joven, ¿alguna vez se sintió que usted arruinó por completo un debate y se sintió fracasado? Así es como me siento en este momento.
Mi esposa y yo nos reunimos con algunos amigos a cenar y una de las jóvenes con quien estábamos cenando trajo con ella a su nuevo novio. Comencé una conversación con él y me dijo que era un analista de crimen. Empezamos a hablar sobre leyes y comportamientos desviados. Eso me hizo pensar sobre la moralidad. Le pregunté si pensaba que existía la moralidad objetiva que venía de un creador o si toda moralidad era simplemente una construcción social. Él continuó a decirme que era ateo y proseguimos a discutir lo que es la fe, si la creencia en Dios es razonable, etc. Lamentablemente, no hice el mejor trabajo en presentar mi caso a favor del cristianismo. Al mirar hacia atrás, él era siempre quien estaba dirigiendo la discusión y yo estaba constantemente a la defensa. Él utilizó mucha retórica y trató de hacer agujeros en mis puntos, pero nunca defendió sus afirmaciones. Siempre me preguntaba “¿por qué?" cuando yo era quien debería haberle preguntado “¿por qué?” Yo debería haber puesto la carga de la prueba sobre él para que defendiera sus propias afirmaciones. Siguió diciendo cosas como que no hay forma de saber si existe la verdad absoluta. O por qué me importa probar que sí existe. Él dijo que estaba bien no saber y que deberíamos estar más dispuestos de aceptar la incertidumbre. Él me preguntó: ¿por qué siento la necesidad de creer que incluso existe un creador? (Quería decirle que no siento la "necesidad" de un creador, sino que quiero conocer la verdad y eso es lo que me impulsa. Yo quería decir "sin un creador, la moralidad y la bondad objetiva, en última instancia, no tiene significado o propósito verdadero para nuestras vidas”. Desafortunadamente, mi lengua se amarró y se congeló).
Él respondía a mis preguntas con analogías o con otras preguntas, pero nunca en detalle. Mi otro amigo me dijo luego que ellos sentían que él estaba ganando y que caminó sobre mí. Con su ingenio, él logró hacer que yo pareciera un tonto, pero nunca dio un solo argumento en favor de su cosmovisión. Él simplemente continuó diciendo que no hay evidencia real para la existencia de Dios. Comencé a señalar el argumento cosmológico, el teleológico y el moral. Traté de explicar en profundidad el argumento de la contingencia, pero él simplemente lo ignoró y me preguntó que por qué siento la necesidad de tener un creador. Incluso me dijo que debía vivir con mucha culpa y por eso probablemente siento la necesidad de Dios y de la iglesia, etc. Él fue muy bueno en usar mis propias palabras en mi contra.
Eso me recuerda del debate que usted tuvo con Christopher Hitchens. Él se conocía por su retórica y su ingenio, pero nunca respondió sus objeciones ni dio alternativas a sus argumentos. Sin embargo, en mi caso, para los demás él parecía estar ganando. No me lo puedo explicar, Dr. Craig. Incluso cuestiono el punto de todo esto. ¿Por qué he pasado tanto tiempo estudiando apologética si me congelo cuando estoy en un debate? ¿Cuál es el punto de debatir con los ateos en primer lugar? Evidentemente, él ya había decidido serlo. ¡Él afirmó que si el viera pruebas de la existencia de Dios, cambiaría su postura. Pero ya hay muchas evidencias. Estoy realmente molesto por mis respuestas esta noche. Lo único que puedo decir: ha sido una experiencia humillante. ¿Que debería yo hacer? ¿Cómo puedo estar mejor preparado para los debates que aparecen en la vida real? ¿Qué debí haber hecho diferente? ¡¡Por favor ayuda!!
Marshall
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
¡No te desanimes, Marshall! Lanzarse de cabeza o arriesgarse es doloroso y vergonzoso, pero en este caso sólo puede servir como el incentivo que necesitas para perfeccionar tus habilidades. Creo que fue Douglas Hyde, un activista marxista que más tarde se convirtió en cristiano, quien relató que la primera cosa que ellos hacían con un joven recluta era enviarlo a las calles para que discutiera con personas sobre las virtudes del comunismo, sabiendo muy bien que ese joven recibiría una paliza intelectual. Ellos encontraron que esa experiencia tan humillante era justamente lo que necesitaba el joven recluta como un estímulo para realmente dominar sus argumentos y para involucrarse con personas en debates.
Todos nos identificamos con tu experiencia. Recuerdo una vez después de graduarme de Wheaton College que traté de compartir mi fe con un profesor universitario en Northern Illinois University y salí sintiéndome frustrado y totalmente derrotado en mi presentación (o falta de ella). Incluso traté de reunirme de nuevo con él para tener un segundo round, decidido a hacer mejor, pero él no estaba interesado. Lo importante es aprender de esas experiencias. Tienes que analizar lo que hiciste mal y tomar pasos concretos para estar mejor preparado la próxima vez.
Lo interesante de tu experiencia es que tu interlocutor aparentemente no presentó ningún argumento ni objeción que tú no puedas responder. No es como si fuiste pisoteado y ahora necesitas encontrar respuestas. Tienes las respuestas; sólo necesitas mejores métodos. Te sugeriría que echarle un vistazo a un libro como “Las Tácticas” de Greg Koukl (Zondervan, 2009) para aprender técnicas efectivas para involucrar a un incrédulo en la conversación sobre la fe cristiana. Tenías razón en dejar que el otro tipo hiciera la mayor parte de la conversación, pero, como tú mismo reconoces, fallaste en dejar que él te pusiera a la defensiva. Las dos preguntas sencillas que hace Koukl: (1) "¿Qué quieres decir con eso?", y (2) "¿Por qué crees eso?" pueden ayudarte a permanecer a la ofensiva en la conversación y hacer que tu interlocutor asuma su parte justa de la carga de la prueba.
Así que al principio de la conversación, cuando él dice que es ateo, sería importante entender exactamente qué él quiere decir con eso. ¿Es agnóstico o alega saber que Dios no existe? Si es este último, ¿qué justificación tiene para una posición tan radical? Podrías comentar lo difícil que es probar que Dios no existe y de esa manera expresar tu interés en escuchar sus argumentos contra la existencia de Dios. Si él simplemente dice que "no hay evidencia real de la existencia de Dios", esa es una apertura perfecta para que tú digas: "¡Espera un minuto! Eres un analista criminal, ¿verdad? Como criminólogo, tú debes saber que la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia. Quiero escuchar tu evidencia contra Dios".
O, de nuevo, cuando él hace una afirmación como "no hay manera de saber si existe la verdad absoluta", tú debes estar preparado para una afirmación como esa. Saca una pluma y escribe su afirmación en un papel: "No hay manera de saber si existe la verdad absoluta". Entonces muéstrale y pregúntale: "¿Es esa afirmación absolutamente verdadera?" Si no, ¿es sólo su opinión? Si es absolutamente verdadera, ¿cómo él lo sabe? ¿No es su posición auto-refutante? Tienes que ser amable al respecto. Dile: "Realmente estoy tratando de entender cómo tu posición no es auto-referencialmente incoherente".
Cuando él dice, "está bien no saber y deberíamos estar más dispuestos a aceptar la incertidumbre", debes responder: "¿Alguna vez he afirmado saber con certeza que Dios existe? Sólo estoy diciendo que sobre la balanza, la existencia de Dios es más probable que no”. Pregúntale si él no estaría de acuerdo con eso. Si no, ¿por qué no?
Si él exige que le dé alguna evidencia de la existencia de Dios, entonces debes estar listo y esperando. No tengo la impresión, Marshall, de que hayas memorizado alguno de los argumentos y sus respectivas premisas. Si los tienes memorizados, ése es el mejor antídoto para que se te ate la lengua. Necesitas haber memorizado: “¿Por qué? ¡Porque puedo pensar en por lo menos cinco argumentos para la existencia de Dios!" Cuando él diga, "Sí, ¿cómo cuales?", Entonces recita tu lista de argumentos que has memorizado:
1. Dios es la mejor explicación de por qué existe algo en lugar de nada.
2. Dios es la mejor explicación del origen del universo.
3. Dios es la mejor explicación del ajuste fino del universo para la vida inteligente.
4. Dios es la mejor explicación de los valores y deberes morales objetivos.
5. La posibilidad misma de la existencia de Dios implica que Dios existe.
Incluso para el no creyente común escuchar una lista como esta es abrumadora. Si él quisiera hablar de uno de ellos, él recita de memoria las premisas de ese argumento, por ejemplo,
1. Si Dios no existe, los valores y deberes morales objetivos no existen.
2. Los valores y deberes morales objetivos existen.
3. Por lo tanto, Dios existe.
Tú puedes hasta desear escribir las premisas en un papel para que él las mire.
Si alguien alguna vez responde a tus argumentos atacándote o culpándote personalmente, como si estuviera diciendo que "debes vivir con mucha culpa y por eso [es que tú] probablemente sientes la necesidad de Dios", sólo tienes que sonreír y decirle: "¿No estás familiarizado con la falacia lógica del argumento ad hominem?” (Es evidente por este punto que tú estás tratando con una persona muy sarcástica y, por lo tanto, puede que sea más controvertida.) “Incluso si lo que dijiste fuera verdad – lo cual no lo es—, no tienes relevancia para la solidez de mi argumento. Si quieres negar la conclusión de mi argumento, entonces debes pensar que una de sus premisas es falsa. Así que quiero que me digas cuál premisa piensas que es falsa y por qué”. Si tú tienes estas frases memorizadas, no te sentirás con la lengua atada cuando él haga sus acusaciones.
Ahora, cuando te animo a que tengas estas respuestas memorizadas, por favor, no me malinterpretes diciendo que no deberías estar interesado en tener una conversación genuina con el incrédulo. Por el contrario, estas tácticas sirven para guiar la conversación de una manera que pueda ser fructífera e interesante. Tú puedes tener un amor y preocupación genuina por tu interlocutor, incluso cuando tu ayuda a guiar la conversación por canales útiles.
Así que "el punto de todo esto" es, en las palabras de Pablo, "A los débiles me hice débil, para ganar a los débiles; a todos me he hecho todo, para que por todos los medios salve a algunos” (1 Corintios 9:22). Puedes ver testimonios en este sitio web para ver las emocionantes maneras en que Dios ha utilizado estos argumentos para llevar a las personas hacia Él. Seguro, el incrédulo pudiera permanecer sin ser convencido a pesar de tus argumentos. Pero tú estás plantando y regando con la esperanza de que, con el tiempo, la semilla germinará y dará fruto.
Quiero compartir contigo parte de otra pregunta que recibí esta semana, la cual casi parece como una respuesta a la tuya. Scott escribió:
¡No puedo agradecerle lo suficiente por todo lo que usted hace! Soy sólo un simple conductor de camión que ama al Señor y a veces tengo dificultades para compartir con incrédulos, hasta que leí su libro On Guard [En Guardia]. Ahora tengo mucha más confianza cuando estoy hablando con las personas en el trabajo o simplemente alrededor del vecindario. Ya no corro de las preguntas difíciles. Sigo siendo sólo un camionero y continúo trabajando duro para dominar todo el material de su libro. Alguien en mi iglesia me dijo una vez "¿por qué intentas aprender apologética?" Rápidamente me di cuenta de que esa persona no comparte su fe con muchas personas.
Marshall, si tomas los pasos tácticos preparatorios que he sugerido, entonces creo que la experiencia de Scott será cada vez más tuya.
- William Lane Craig