#490 Jesús y el Dios del Antiguo Testamento
December 08, 2016Hola Dr. Craig,
Primero me gustaría decir muchas gracias por ser un recurso tan increíble para respuestas y perspectivas sobre preguntas difíciles. Le he escuchado durante años y he aprendido mucho de su trabajo.
Quisiera explicar que soy cristiano. Creo en Jesús y que murió por mis pecados en la Cruz. Sin embargo, debo admitir que no he indagado en las Escrituras profundamente.
Yo estaba tan profundamente afectado por los Evangelios que tocaron un punto sensible en mí. Creo en Jesús porque puedo identificarme completamente con su mensaje. Tiene sentido total para mí. El hombre es depravado, necesitamos de un salvador, ese salvador es Dios, Dios vino a vivir como uno de nosotros para mostrarnos la única manera de vivir y por consiguiente murió, todo eso para que podamos abandonar nuestra auto-justicia y seguirlo.
Jesús estableció el estándar o patrón como nunca ha sido igualado (ni podría ser igualado) por el hombre o los dioses.
Mi problema se encuentra más atrás en la línea del tiempo.
Recientemente decidí leer la Biblia en un plan de un año en una aplicación de teléfono. Ella me llevó a los libros de Moisés y Josué.
Rápidamente descubrí que ese Dios no era el mismo que Jesús. Verdaderamente estoy teniendo mucha dificultad con ese Dios.
Hay muchos textos bíblicos que no parecen tener sentido, independientemente de cómo podemos argumentar el caso a favor de que Dios tiene razones moralmente suficientes no sólo para permitir que se lleven a cabo cosas, sino para exigirlas. Hay un par de pasajes que sobresalen:
Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo. Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer. Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como Jehová mandó a Moisés. ---Números 15:32-36 (RVR, 1960)
La razón por la que este sobresale es porque Jesús nos enseña algo completamente diferente (opuesto) en el Nuevo Testamento a lo que se nos dice que se exigía en el Antiguo;
Aconteció que al pasar él por los sembrados un día de reposo, sus discípulos, andando, comenzaron a arrancar espigas. Entonces los fariseos le dijeron: Mira, ¿por qué hacen en el día de reposo lo que no es lícito? Pero él les dijo: ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban? También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.---Marcos 2:23-27
¿Por qué una diferencia tan grande para sus discípulos y ese hombre? No puedo evitar de sentir pena por ese hombre por recoger leñas en el bosque. ¿Dónde estaba Su misericordia, dónde Dios mostró Su perdón, bondad y amor como un ser moral eternamente superior? Él simplemente parece igual que cualquier otra cantidad de dioses en la antigüedad que actuaban de la misma manera que los humanos [...] Ese Dios es el mismo que veo en el Corán. Honestamente, creía que Jesús estaba por encima de todos los demás dioses, que él superaba a Alá, y es por eso que lo amo. Pero al leer esto, no puedo conciliar esas dos cosas. Me ha llevado a creer que no pueden ser iguales.
Si de hecho Jesús es el mismo Dios, no puedo dejar de pensar que él está estableciendo una regla muy dura en un momento en el tiempo para un grupo de personas y que luego no sólo desecharían su propia regla en una fecha posterior, sino que realmente la utilizaría para que funcione en contra de las personas que la obedecían. Eso no tiene ningún sentido para mí. Me resulta muy difícil identificarme con ese Dios y si Jesús está aliado con este plan, entonces eso demuestra que él está determinado y que es engañoso. Él prepara a los judíos de tal manera que exige la muerte si no hacen su voluntad y luego les voltea cambia las reglas en una fecha posterior y hace que se vean locos por seguir las mismas reglas que él estableció con una mano de hierro en primer lugar.
Estoy seriamente indeciso. Creo que no puedo darle sentido a Jesús si él es, de hecho, el mismo Dios del Antiguo Testamento.
Si usted, por favor, tiene pendiente que dada la evidencia de los evangelios, estoy convencido, sin lugar a dudas, de que Jesús es Dios. Mi dificultad radica en que si él también es el Dios del Antiguo Testamento, entonces no lo amo tanto. Espero que entienda, estoy realmente buscando respuestas aquí. Yo no soy ateo y, por lo tanto, el argumento moral no funciona aquí, lo que estoy diciendo es que creo en Dios independientemente de todo, simplemente no estoy convencido de que el Antiguo Testamento es la palabra de Dios.
El segundo ejemplo es:
Josué y Acán.
Acán admitió haber robado, él y toda su familia, ganado y posesiones fueron destruidos y quemados.
Dios en este pasaje parece codiciar oro y tesoro, diciendo que él quiere cosas dedicadas a él. Eso me parece algo muy humano, a pesar de que las cosas del hombre son deplorables delante de él. ¿Y por qué querría que todas las personas fuesen asesinadas y quemadas, incluso el ganado y los familiares de Acán? Esto no parece un Dios todo amoroso. Esto no suena como el poner la otra mejilla que Jesús hablaba. Estoy tan preocupado por la mezquina naturaleza e ira que se representa como que Dios tiene. Él parece estar tan enojado, ¿por qué él no mostró misericordia y simplemente les ordenó a que se fueran lejos de ahí? Es algo muy extraño. No puedo conciliar las dos cosas.
Si Dios hubiese querido salvar la mayor cantidad de almas posible, ¿por qué querría estropear las probabilidades haciéndose estar en el mismo nivel que Alá o cualquier otro humano enojado, iracundo, sin misericordia, odioso, como dios?
Estoy seriamente teniendo dificultad con eso, Dr. Craig. Espero que esta pregunta no sea demasiado larga, de modo que usted pueda responderla. Pero el argumento moral no me conforta. Como ya soy creyente en Dios y, por lo tanto, creo en la moral final, etc. Estoy luchando para ver cómo el Dios del Antiguo Testamento podría ser el mismo Dios que Jesús y, de hecho, me está alejando de Jesús. Estoy empezando a sentirme resentido por el carácter de ese Dios. Si somos salvos al creer en Jesús y por su gracia, ¿entonces todavía somos salvos si sentimos tanto resentimiento hacia su representación anterior?
¡Estoy seriamente perdido en este asunto!
Dios le bendiga y gracias de antemano de cualquier manera [...]
Sam
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Sam, ya había escrito una respuesta a tu carta, dando respuesta a las dificultades filosóficas planteadas en ella; pero cuando llegué al final, pensé, esto no aborda su verdadero problema. Mis respuestas no eran lo suficientemente profundas y probablemente te iban a dejar en el vacío. Así que he puesto mi primera respuesta a un lado por el momento y estoy empezando de nuevo. No creo que tu problema sea realmente intelectual; creo que es emocional.
Antes de explicar el por qué, permíteme cerrar un tema de una vez y por toda. No hay nada opuesto entre Jesús y el Dios del Antiguo Testamento, ya que Jesús conocía esos textos que tú citas. El Dios al cual él llamó Padre Celestial, cuyo Reino él proclamó, era precisamente este mismo Dios del Antiguo Testamento. Jesús no vio ningún conflicto entre el Dios del Antiguo Testamento y el Dios que amó y sirvió.
Aquí está la frase de tu carta que realmente me preocupa: "Estoy empezando a sentirme resentido por el carácter de ese Dios. Si somos salvos al creer en Jesús y por su gracia, ¿entonces todavía somos salvos si sentimos tanto resentimiento hacia su representación anterior?” Por supuesto, todavía eres salvo, Sam, a pesar del resentimiento que sientes. Pero ese resentimiento te destruirá espiritualmente si no se controla y si no sigues creciendo.
Pareces tener un corazón tierno, Sam, pero no puedo dejar de preguntarme si tienes un concepto empobrecido de Dios. Aprecias la bondad amorosa de Dios; pero no siento ninguna apreciación por la santidad impresionante de Dios. ¿Entiendes la pureza moral genuina de Dios y la repugnancia de Él hacia el pecado? La pureza moral de Dios es como una luz tan intensa que no puedes mirar. Cuando Moisés le pidió ver una visión de Dios, Dios le dijo: "porque no me verá hombre, y vivirá” (Éxodo 33.20). Dios entonces le concedió a Moisés una visión disminuida de Su gloria que Moisés pudiera soportar.
Cuando Isaías vio una visión del Señor en el Templo, con los ángeles cantando, "Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos; Toda la tierra está llena de su gloria", ¿cuál fue su reacción? "¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos"(Isaías 6.5). La santidad de Dios sirvió para exponer la propia impureza y pecaminosidad de Isaías en comparación. Así sucede con cada persona, independientemente de lo bueno que esa persona sea por los estándares humanos. Incluso Job, un hombre justo, dice al Señor: " De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza"(Job 42.5-6). Comparado con la justicia perfecta de Dios, Isaías dice: "todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia" (Isaías 64.6).
Eso implica que no merecemos nada de Dios sino Su justa condenación. Puedes leer los primeros capítulos de la carta de Pablo a los Romanos. En el capítulo 3.9-12, resumiendo, escribe: todos los hombres tanto "judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Eclesiastés 7.20; Salmos 14.2-3).
Todos nos encontramos bajo la condenación e ira de Dios.
Los textos bíblicos del Antiguo Testamento que tú encuentras tan preocupantes necesitan ser leídos bajo esa luz. La pregunta es: ¿Cómo puede un Dios de pureza moral absoluta vivir en medio de personas impuras y pecaminosas? Así como la tiniebla es expulsada por la luz, el mal es expulsado de la presencia de Dios. Entonces, ¿cómo pudiera Dios escoger al pueblo de Israel y morar en medio de ellos y guiarlos? En mi estudio de la doctrina de la expiación, encontré que la solución temporal a ese problema era el sistema de sacrificios de animales que Dios instituyó. El adorador se identificaba con el sacrificio que él traía y la muerte del animal, por lo tanto, simbolizaba su propia muerte. Su sangre limpiaba simbólicamente al adorador de la impureza y de la culpa para que Dios pudiera morar con el pueblo y no destruirlo.
Tú preguntas: "¿Dónde estaba Su misericordia, dónde Dios mostró Su perdón, bondad y amor como un ser moral eternamente superior? La respuesta es que incluso al permitir que las personas existan, incluido el hombre buscando leña el Sábado y Acán y su familia, Dios estaba mostrando Su perdón, bondad y amor. Esas personas no tenían más derechos que nosotros de exigir un soplo más de vida en la presencia de un Dios santo. Ellos no merecían nada más que Su ira, pero Él los llamó graciosamente para que sean Su pueblo.
Estos textos que tú citas provienen de los primeros días del establecimiento de la nación en la cual Dios llamó a Israel de Egipto para traerla a la tierra que Él le había prometido. El sistema de sacrificios aún no había sido constituido. Era un estado teocrático con Dios como único Gobernante. Para poder constituir a Israel como Su pueblo, en preparación, creemos, para la futura venida de Cristo y la salvación del mundo, Dios estableció ciertos límites [marcadores], para que el pueblo no se asimile a los pueblos paganos que los rodeaban. Lograr esto podría requerir medidas severas. Eso es lo que observas en los textos que citas.
¡Así que ahora llegamos a alguna filosofía! ¿Cuál es el problema que plantean esos textos? Siempre y cuando estemos hablando de un problema intelectual, en lugar de un problema emocional de nuestra parte, me parece que la objeción debe ser que Dios es presentado como que está llevando a cabo cosas que creemos inmorales. Como Dios es moralmente perfecto, tenemos una aparente contradicción.
Ahora, en este punto, Sam, quiero que leas mi respuesta a la Pregunta # 16, donde ofrezco una Teoría del Mandato Divino sobre la ética, la cual creo que resuelve la aparente contradicción. En resumen, la teoría sostiene que los valores morales están basados en el propio Dios, como un ser perfectamente virtuoso y que sus mandamientos para nosotros constituyen nuestros deberes morales. No puedo pensar en alguna otra teoría de los valores y deberes morales objetivos que sea tan plausible como esa explicación.
Pero esa teoría tiene consecuencias muy inquietantes. Como Dios no se emite mandamientos a sí mismo, Él no tiene deberes morales que cumplir, es decir, no tiene ninguna obligación moral ni prohibiciones. Él puede hacer todo lo que le plazca, siempre y cuando sea consistente con Su propia naturaleza, la cual es perfectamente buena. Dios puede ordenarnos a hacer cosas que, en ausencia de un mandamiento divino, habrían sido pecado. En el caso de la matanza cananea -o, mejor, de la expulsión (véase la Pregunta # 225)—, he sugerido lo que considero ser razones plausibles para que Dios emita Sus mandamientos.
Sospecho que los casos del hombre quebrantando la regla del Sábado y de Acán son bastante similares. En esos primeros años, era absolutamente crucial para recalcarle a Israel la importancia de mantenerse distintos a la religión pagana y, así, uno podrá entender todas esas leyes sobre la pureza y la impureza, los reglamentos del Sábado, los objetos sagrados, los artículos consagrados al Señor, etc. La aplicación rígida de estas reglas era por el bien de la preservación de Israel y de la verdadera religión en un mar pagano.
Ahora bien, como observas con razón, esas reglas estaban restringidas a un tiempo y lugar determinado. Como Paul Copan enfatiza en su libro “Is God a Moral Monster?” [¿Es Dios un monstruo moral?], esas leyes fueron temporales y provisionales. No eran verdades y éticas atemporales. Jesús deshizo algunas de ellas. Los cristianos no se rigen por ellas. Ellas eran exclusivas o únicas para Israel en ese momento dado en la historia.
No entiendo por qué piensas que la temporalidad y la provisionalidad de las leyes del Antiguo Testamento hacen que Dios sea "determinado y engañoso". Dices: "Él prepara a los judíos de tal manera que exige la muerte si no hacen su voluntad y luego les gira las reglas en una fecha posterior y hace que se vean locos por seguir las mismas reglas que él estableció con una mano de hierro en primer lugar”. ¡Para nada, Sam! Pablo dice que la ley del Antiguo Testamento fue nuestra maestra de escuela para ayudar a traernos a Cristo. A las personas en el Antiguo Testamento se les requería obedecer los mandatos que se les daban, así como nosotros estamos obligados a obedecer los mandamientos que se nos dan. Los judíos fieles no parecen absurdos por obedecer fielmente los mandamientos de Dios, porque éstos eran sus deberes morales. Ahora que el Mesías ya vino, nosotros no tenemos esos mismos deberes (¡gracias a Dios!).
Preguntas sobre el hombre que viola el sábado, "¿Por qué una diferencia tan grande para sus discípulos [de Jesús] y ese hombre?” Porque Cristo vino a librarnos de la maldición de la ley, tomando la maldición sobre sí. "No puedo evitar de sentir pena por ese hombre por recoger leñas en el bosque". Bien, pero debes entender que él pudo haber estado profanando deliberadamente el Sábado al estar recogiendo leñas (combustible) egoístamente en el desierto (¡selva ≠ bosque!) cuando pensaba no había nadie mirando. El trato severo de Dios con el hombre era una lección objetiva para el resto de las personas.
Tú has malentendido la situación de Acán. Dios no tiene ningún interés por el oro y los tesoros. Todas las cosas son Suyas. Más bien, esa idea de las cosas siendo dedicadas a la destrucción es una de las piezas que mencioné sobre el establecimiento de Israel como una nación diferente a las otras. Así como los holocaustos debían ser completamente quemados y así era consagrados al Señor, así también tenían que ser esos objetos de conquista. Acán era culpable de un crimen capital, robarle a Dios. "Esto no parece un Dios todo amoroso. Esto no suena como el poner la otra mejilla que Jesús dijo”. Ese es el Dios que puso Su mejilla repetidamente en permitir incluso que Israel exista en absoluto y en que morara entre las demás naciones. Pero ahora se requerían medidas severas. "Estoy tan preocupado por la mezquina naturaleza e ira que se representa como que Dios tiene. Él parece estar tan enojado, ¿por qué él no mostró misericordia y simplemente les ordenó a que se fueran lejos de ahí? "No hay bases aquí para llamar Su ira “mezquina”. El pecado de Acán era serio y simplemente mostrar misericordia y ordenarle que se fuera lejos podría haber comprometido fatalmente lo que Dios estaba haciendo en establecer la nación de Israel. Dios tiene el derecho de dar y quitar la vida como a Él le crea conveniente y el severo juicio que cayó sobre Acán y su familia fue una lección objetiva para todo Israel de no jugar con Dios. Eso ayudó a establecer y mantener a Israel en el camino derecho y estrecho.
Ahora entiendo, Sam, que te puedes encontrar todo esto repugnante emocionalmente. Podrías preferir a Papá Noel que al Ser más Grande que se Pueda Concebir, Quien es absoluto en Su pureza y justicia moral. Pero piensa por un momento: es sólo contra el telón de fondo de la ira de Dios que nos movemos más allá del sentimentalismo hacia una profunda apreciación por el amor de Dios. Pablo dice que nosotros los cristianos "éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo(por gracia sois salvos)” (Efesios 2.3-5). Solamente una vez que comprendemos lo malo y sucio que somos en comparación con Dios, empezamos a tener algún entendimiento de Su aceptación amorosa de nosotros, sólo cuando llegamos a confesar que no merecemos nada de Él, sino la ira y la condenación es que comenzamos a comprender verdaderamente la grandeza de Su gracia y Su bondad amorosa. Irónicamente, entonces tu concepto de Dios pudiera ser enriquecido incluso tu entendimiento de Su amor al comprender primero Su santidad.
Quiero terminar compartiendo contigo un notable pasaje que encontré en mi estudio de la expiación en los Institutos de Teología Electante de Francis Turretin (16.2). Aquí, este teólogo intelectual normalmente amable, tranquilo, escribe de su corazón acerca de la justicia de Cristo imputada a nosotros:
Esto aparenta estar más claro cuando llegamos a la cosa misma y la controversia no se lleva a cabo fría e insensiblemente en la nube escolástica y en el polvo (como si de una distancia), sino en la lucha y la agonía—cuando la conciencia se pone ante Dios y es aterrorizada por un sentido de pecado y de justicia divina, ella busca un camino para estar en el juicio y para huir de la ira venidera. De hecho, es fácil, en las sombras de las escuelas, hablar mucho sobre el valor de la justicia inherente y de las obras para la justificación de los hombres; pero cuando entramos a la vista de Dios, es necesario abandonar tales insignificancias porque allí la cuestión se lleva a cabo en serio y no se permite ninguna disputa absurda sobre las palabras […]. En verdad, mientras que entre los hombres la comparación que se sostiene sea buena; cada uno supone que tiene lo que es de algún valor. Pero cuando nos paramos ante el tribunal celestial y ponemos ante nuestros ojos a ese Juez supremo (no como se imagina nuestros intelectos, sino como nos lo describe la Escritura [es decir, por cuyo brillo las estrellas se oscurecen; frente a quien la fortaleza de las montañas se derrite, por cuya ira la tierra se estremece, cuya justicia ni siquiera los ángeles pueden soportar, quien no hace culpable al inocente, cuya venganza una vez encendida penetra hasta las más bajas profundidades del infierno]), entonces en un instante la vana confianza de los hombres perece y cae, y la conciencia es obligada (cualquier cosa ella se pudiera haber vanagloriado ante los hombres en cuanto a su propia justica) a despreciar el juicio y a confesar que no tiene nada de qué depender ante Dios.
- William Lane Craig