#729 Simplicidad Divina
December 14, 2021Estimado Dr. Craig:
Recientemente usted respondió mi pregunta sobre el lenguaje religioso en la versión en inglés del podcast Fe Razonable (22 de marzo de 2021) y me gustaría hacer un intento de reformular la pregunta de una manera más comprensible. Admito que mi formulación de la pregunta fue un poco defectuosa y desordenada, y es por eso que quiero tomarme el tiempo para intentar re-articularla, ya que estoy genuinamente buscando respuestas.
Prácticamente, lo que creo que estoy tratando de preguntarle es lo siguiente: según su visión de Dios, ¿cómo puede Dios ser cualitativamente infinito y absolutamente único? Desde la perspectiva tomista, dado que Dios no es un ser particular, sino que subsiste en sí mismo, entonces Dios tendría que ser cualitativamente infinito y único por el simple hecho de que es posible que las criaturas no podrían comprender tal realidad, ni siquiera a lo largo de toda la eternidad. Es por eso que otros tomistas y yo creemos que a lo largo de toda la eternidad en el cielo constantemente «aprenderemos» cosas nuevas acerca de Dios, y nunca habrá un momento en que alcancemos conocer el «último» hecho acerca de Dios. Como usted parece creer que Dios es, de hecho, un ser particular y no el Ser en sí mismo, parece que, en un nivel metafísico muy básico, usted tiene una visión finita de Dios y, por lo tanto, teóricamente podríamos llegar a conocer un «último» hecho acerca de Dios en el cielo. Esto parece muy problemático, ya que Dios, como realidad última, no debe ser una realidad finita. Como lo expresó David Bentley Hart, Dios es tan gran «Océano de Ser» del cual se derivan todos los seres finitos. Espero que ahora tenga más sentido.
Gracias por leer esta pregunta y espero su respuesta. Dios lo bendiga.
Anthony
Estados Unidos
Respuesta de Dr. Craig
R
Gracias por tu pregunta, Anthony, porque se relaciona con mi investigación actual para mi proyecto de teología filosófica sistemática. Ahora me he embarcado en la sección sobre la Doctrina de Dios y estoy investigando lo que los filósofos llaman «la coherencia del teísmo», o cómo es la mejor manera de explicar los diversos atributos de Dios. Después de escribir los primeros borradores de las subsecciones sobre la necesidad y la aseidad divina, ahora estoy trabajando en la prodigiosa literatura sobre la simplicidad divina.
La doctrina de la simplicidad divina sostiene que no hay composición, ni complejidad en Dios. La doctrina se ha entendido de diferentes maneras a lo largo de la historia de la iglesia. Todos están de acuerdo en que Dios no está compuesto de partes materiales, ya que Él no es un objeto físico. Pero en el otro extremo del espectro, los seguidores de Tomás de Aquino afirman que en Dios ni siquiera hay una distinción entre esencia y existencia. Más bien, Dios es solo el puro acto de ser [existir].
Para poder comprender esta afirmación, necesitamos tener una comprensión previa de la metafísica tomista. Para Aquino, todos los seres finitos están compuestos de esencia y existencia. La esencia de algo es su naturaleza individual, donde la naturaleza de ese algo se da en respuesta a la pregunta «¿Qué es esto?» Por ejemplo, un caballo tiene cierta naturaleza que lo hace un caballo en lugar de, digamos, un hombre o un león. La existencia de algo se da (o no) en respuesta a la pregunta: «¿Lo es realmente?» Al considerar la esencia de un caballo, no podemos responder a la pregunta de su existencia o no. Su esencia es distinta de su existencia.
Es crucial entender que para Aquino, esto no es meramente una distinción conceptual que hacemos en nuestras mentes. Más bien, es una distinción metafísica o real dentro de las criaturas. Las criaturas están compuestas metafísicamente de esencia y existencia. Por «existencia», Aquino se refiere a un acto de ser que ejemplifica la esencia. La existencia no es una propiedad añadida a la esencia de algo; más bien, es la instanciación de esa esencia. A los tomistas les gusta enfatizar la naturaleza verbal de la palabra «siendo» o «ser» (del latín esse). Ser no es una propiedad, sino un acto de instanciación. Entonces, si alguna criatura debe de existir, ser debe estar unido a su esencia, para que esa criatura sea algo real.
Por tanto, la afirmación de que Dios es absolutamente simple implica (dada la distinción real entre esencia y existencia) que Dios es el acto puro de ser. Es inaceptable sostener que Dios tiene cierta naturaleza – digamos por ejemplo, divinidad (sin mencionar las diversas propiedades esenciales normalmente atribuidas a Dios, como santidad, aseidad, omnipotencia, omnisciencia, eternidad, etc.) - a la cual el acto de ser está necesariamente unido. Una esencia sirve para restringir el ser a tal o cual tipo de ser, digamos, un hombre o un caballo. Sin embargo, dado que Él es simple, el acto divino de ser no está limitado por ninguna esencia. Es solo el puro acto de ser, ilimitado por cualquier naturaleza. Es, como les gusta decir a los tomistas, el acto mismo de ser [en sí mismo] subsistente (ipsum esse subsistens).
Ahora esto es mérito tuyo, Anthony, que ves claramente las implicaciones radicales de esta doctrina. Ella implica que Dios es literalmente incomprensible. Esto se debe a que la forma en que el intelecto humano entiende algo es por medio de su naturaleza o esencia. Así es como llegamos a saber lo que es eso o aquello. El intelecto humano, por tanto, no tiene forma de comprender el acto puro de ser. Al no estar unido a ninguna esencia, es incapaz de ser pensado. La doctrina de Aquino, entonces, conduce a un profundo agnosticismo sobre quién o qué es Dios. Solo podemos decir lo que Él no es: no físico, no temporal, no espacial, etc. No podemos tener ningún conocimiento positivo de Dios.
Por lo tanto, es falso que para los tomistas, «por toda la eternidad en el cielo constantemente “aprenderemos" cosas nuevas acerca de Dios». Es totalmente lo contrario. Si Tomás Aquino tiene razón, constantemente no aprenderemos nada acerca de Dios, ¡nunca! Si los santos en el cielo tuvieran una «visión beatífica» de la esencia o ser de Dios, tendría que ser una experiencia inefable, mística y no cognitiva.
Tal doctrina es tan poco bíblica (no solo en el sentido de que no se enseña en la Biblia, sino en el sentido de que es contraria a la enseñanza de la Biblia, que nos instruye que Dios es amoroso, personal, santo, todopoderoso, eterno, etc.) que uno se pregunta cómo algún cristiano bíblico podría, incluso, sentirse atraído por una doctrina tan perniciosa. El Dios de Tomás se parece más al Absoluto inefable del hinduismo, el cual no tiene distinciones, que al Dios de la Biblia, Quien se revela a nosotros como esto y no como aquello.
Propones como justificación de la doctrina de la simplicidad divina la afirmación de que, sin esta doctrina, Dios es finito, lo cual es obviamente inaceptable desde un punto de vista teológico. Sin embargo, no veo nada de eso, Anthony. Incluso si la simplicidad es una condición suficiente para la infinitud de Dios, ¿por qué pensar que es una condición necesaria? ¿Por qué un ser complejo no puede ser infinito? Dios es cualitativamente infinito en formas multifacéticas: Él es metafísicamente necesario en Su existencia, Él existe a se como la única realidad no creada, Él es omnipotente, omnisciente, eterno, moralmente perfecto, el estándar mismo de la bondad, y así sucesivamente. Tales atributos están implícitos en el estado de Dios como el ser más maravilloso que se pueda concebir. No veo ninguna razón para pensar que un Dios no tomista no pueda tener tal constelación de propiedades.
Al contrario, de hecho, es el Dios tomista quien no puede tener estas propiedades. De hecho, no es del todo obvio en qué sentido el tomista puede afirmar que Dios es infinito en un sentido positivo. Todo lo que aparentemente logramos obtener es que Dios es el puro acto de ser, no recibido ni contraído por ninguna esencia, como sucede en las criaturas. Esta es, en el mejor de los casos, la tesis de que Dios no es finito, sino que es un concepto puramente negativo. ¿Por qué pensar que el puro acto de ser es un gran Océano de Ser, en lugar del gran Desconocido?
Preguntas ¿Qué es lo que hace a Dios absolutamente único? Pues Él es la única realidad increada, por un lado, además del único ser necesario, eterno, omnipotente, etc. Como el Señor le dijo a Isaías: «yo soy Dios, y no hay ninguno como yo» (Isaías 46: 9). Nadie más tiene esos atributos. No veo ninguna razón por la que un ser tan infinito no pueda existir juntamente con seres finitos como su causa existencial.[1]
Una nota final que debo agregar al debate: como antirrealista sobre la propiedad, no creo que Dios esté metafísicamente compuesto por ningún componente. Propiedades como las cosas que existen metafísicamente no son necesarias para hacer predicciones verdaderas acerca de Dios. En este sentido, ¡realmente estoy de acuerdo en que Dios es simple! Sin embargo, esto no tiene relevancia teológica, ¡porque también nosotros somos simples en ese sentido! Rechazo las ontologías constituyentes. Por otro lado, como antirrealista, también rechazo las ontologías relacionales, que toman las propiedades como si fueran objetos abstractos para los que existen cosas en relación con la ejemplificación. Creo que en la literatura sobre la simplicidad divina se tiende a suponer que uno debería ser realista acerca de las propiedades, ya sea en el sentido de ontología constituyente o en el sentido de ontología relacional. El antirrealista escapa a este dilema simplemente rechazando las propiedades en su totalidad.
[1] Es posible que quieras consultar mi artículo: “¿Panteístas a pesar de sí mismos? Pannenberg, Clayton y Shults sobre el infinito divino ",https://www.reasonablefaith.org/writings/scholarly-writings/christian-doctrines/pantheists-in-spite-of-theelves-pannenberg-clayton-and-shults-on -divine-i /
- William Lane Craig