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#279 ¿Es el Tener Propiedades un Criterio para la Existencia?

August 29, 2012
P

Estimado Dr. Craig,

Usted escribió en su más reciente podcast, “Estoy inclinado a decir que…las propiedades realmente no existen.”

Sin embargo, si el poseer propiedades es un criterio necesario para existir, entonces se deduce que:

1. Si algo existe, éste posee una o más de una propiedad.

2. Si Dios existe, Él posee una o más de una propiedad.

3. Las propiedades no existen.

4. Dios no posee propiedades.

5. Dios no existe.

Sin embargo, no acepto la premisa de que las propiedades no existen, de manera que no llegaría al ateísmo. Pero como usted niega la existencia de propiedades, ¿no está negando la existencia de Dios? De hecho, usted estaría negando la existencia de todas las cosas, lo cual es algo absurdo, ya que de seguro usted debe existir para negar cualquier otra cosa.

Por lo tanto, sólo puedo concluir de que la idea que usted tiene de la existencia no requiere la posesión de propiedades. Si eso es así, ¿Qué criterio constituye la existencia?

Además, espero que usted tenga una mejor respuesta que sencillamente decir que las propiedades son “ficciones útiles”. No veo de cómo una u otra cosa ficticia pueda constituir un criterio para la existencia. Alguien también podría recurrir a un “blark” como un criterio para la existencia. No es mi intención de ser  sarcástico, ya que tengo un sumo respeto por usted y su trabajo. Sin embargo, encuentro su negación de las propiedades altamente problemática. Aparenta ser más razonable aceptar la realidad de las propiedades, pero re-definirlas si es necesario, de una manera que no acuda al platonismo.

Por último, me doy cuenta de que el poseer propiedades como un criterio para la existencia plantea un problema de una regresión infinita (si una propiedad existe, ¿La tecnología informática posee una propiedad? Y ¿su propiedad tiene una propiedad, ad infinitum?), pero parece que cualquier criterio que sugerimos caerá victima al problema de la auto-referencia.

Frank

Estados Unidos

United Kingdom

Respuesta de Dr. Craig


R

Frank, la respuesta a su pregunta depende de lo metafísicamente serio que usted esté de hablar acerca de las propiedades. En el nivel metafísicamente ligero del discurso ordinario, por supuesto que las cosas poseen propiedades. Poseo las propiedades de ser de cierto peso, de estar casado, de ser de la raza blanca, etc. Ese tipo de conversación no debería estar investido con significado metafísico. De que esto es así, es evidente del hecho de que aun se puede decir que las cosas que no existen (¡otra vez con excepción en el sentido metafísicamente ligero!) también poseen propiedades. Por ejemplo, el agujero en mi camiseta tiene la propiedad de tener un diámetro y un lugar específico. Sin embargo, no creo que además de mi camiseta haya otra entidad, es decir, el agujero.  El miércoles tiene la propiedad de estar entre el martes y el jueves, pero no creo que una realidad socialmente construida como el miércoles realmente exista. Conversaciones ordinarias sobre la propiedad son solamente un façon de parler de las cuales no deberíamos sacar conclusiones metafísicas grandiosas.

Pero supongamos que un día en el seminario metafísico, alguien le dijera a usted, “¡oh, con que usted cree que las propiedades realmente existen! Dígame entonces, ¿Cómo es que estos objetos causalmente decadentes que existen más allá del espacio y del tiempo hacen alguna diferencia para nosotros?” De repente usted podría desear abandonar su conversación acerca de las propiedades o explicar que esa conversación no se debe tomar metafísicamente en serio.

El famoso filósofo Rudolf Carnap hacía una distinción elemental aquí que muchos se han encontrado útil. Carnap distinguía entre lo que él llamaba “cuestiones internas,” es decir, preguntas acerca de la existencia de ciertas entidades que se hacen dentro de un marco lingüístico dado y “cuestiones externas,” es decir, preguntas que tienen que ver con la existencia de esas identidades planteadas desde un punto de vista fuera de ese marco.[1] Carnap ilustra su distinción al recurrir a lo que él llama la “cosa” del marco lingüístico. Una vez hayamos aceptado el “lenguaje-cosa” de un sistema espacio-temporalmente ordenado de cosas o eventos observables, podemos de modo significativo plantear cuestiones internas, tales como “¿Cuántas cosas hay en mi escritorio?” o “¿Es la luna una cosa?” Esas cuestiones tienen que ser diferenciadas de la cuestión externa de la realidad de las cosas. Alguien que rechaza el marco-cosa podría escoger un marco en el cual una persona habla, no de cosas, sino de eventos o meramente de datos.

Carnap también aplica su diferencia a los marcos lingüísticos que involucran la terminología para los objetos abstractos tales como los números, las proposiciones y las propiedades. Consideremos, por ejemplo, el marco lingüístico de la matemática. Dentro de ese marco, sería algo absurdo negar el que existe un número par que es igual a 2+2. Sin embargo cuando el metafísico pregunta, “¿Hay números?” él está haciendo un pregunta externa y no interna.

Así que consideremos el marco lingüístico de las conversaciones sobre las propiedades. Una vez que hemos aceptado esa conversación de propiedad, responder la pregunta de si tengo la propiedad de pesar 160 libras es simplemente un asunto de subirme a la balanza o al peso. Esa conversación interna de propiedad no compromete a nadie con lo que concierne a la cuestión externa de si las propiedades existen.

Ahora con esa distinción en mente, consideremos su argumento. El problema es que este argumento vacila entre hablar acerca de las propiedades desde una perspectiva interna y hablar de las propiedades desde una perspectiva externa. Con respecto a su primera premisa

1. Si algo existe, éste posee una o más de una propiedad.

Estaría de acuerdo cuando se habla dentro del marco lingüístico de la conversación de propiedad. Sin embargo en la premisa (3)

3. Las propiedades no existen.

usted ha cambiado a una conversación metafísicamente pesada desde un punto de vista fuera del marco. Desde ese punto de vista externo, la primera premisa no es verdadera. [2]  Las cosas no poseen propiedades porque no existen esas cosas como propiedades. Obviamente, eso no implica, por ejemplo, que sea falso que yo pese 160 libras, que estoy casado y que soy de la raza blanca, etc.

Luego en la premisa (4)

4. Dios no posee propiedades

usted vuelve a hablar dentro del marco lingüístico de la conversación de propiedad, ya que desde una perspectiva externa la premisa (4) no es objetable. Dios es omnipotente, omnisciente, omnipresente y todo el resto sin estar en alguna relación misteriosa de ejemplificación con los objetos abstractos más allá del espacio y tiempo que sirven de alguna manera para hacerle de la manera que Él es.

Supongo que esto es mucho rodeo para decir que su argumento parece ser culpable de cometer la falacia de equivocación. 

¿Cuál es el criterio de la existencia? Observe que alguien no necesita tener una respuesta a esta pregunta para ver que su argumento va de camino equivocado. Pero el Concretista—es decir, la persona que cree que solamente los objetos abstractos existen—tiene una respuesta lista para su pregunta. Como lo que sirve para diferenciar los objetos abstractos de los objetos concretos en la visión de la mayoría de los filósofos es que los objetos abstractos son en esencia causalmente impotentes, se deduce que la potencia causal es el criterio de lo que existe. Esto nos proporciona un criterio perspicuo para lo que existe que no involucra ningún problema de auto-referencia, hasta donde puedo ver.

Ahora bien, si usted quiere redefinir las propiedades de una manera que no son objetos abstractos, es bienvenido a hacerlo. Es el platonismo que yo encuentro teológicamente objetable. Pero entonces usted va a necesitar enfrentar las objeciones filosóficas de pensadores como mi colega J. P. Moreland a todos esas interpretaciones empíricas de las propiedades. [3]

 

 

  • [1]

    Rudolf Carnap, “Meaning and Necessity:” A Study in Semantics and Modal Logic (Significado y Necesidad: Un Estudio en Semántica y la Lógica Modal) Publicado por University of Chicago Press, 1956, p. 206. Como un “verificacionista”, Carnap pensaba que las cuestiones externas no tenían significado, pero los filósofos contemporáneos que encuentran su distinción útil se apartan de él en ese asunto. Esas preguntas metafísicas son tanto significativas como importantes.

  • [2]

    De hecho, desde un punto de vista externo, yo diría que lo opuesto a (1) es verdadero:

    1´. Si algo tiene una o más de una propiedad, entonces esa cosa existe.

    Es por eso que no soy un neo-meinongiano (del filósofo austriaco Alexius Meinong). Los neo-meinongiano creen que las no-entidades tienen propiedades, algo que me sorprende como algo metafísicamente absurdo. La visión de que solo las cosas existentes tienen propiedades se le llama “actualismo serio.” Por supuesto que no creo que el antecedente de (1’) sea falso, ya que el tener propiedades es una condición suficiente pero no necesaria de la existencia.

     

  • [3]

    J. P. Moreland, Universals, Central Problems of Philosophy (Universales, Problemas Centrales de la Filosofía) (Chesham, England: Acumen, 2001).

- William Lane Craig