#91 Crítica de Dawkins del Argumento Ontológico
March 22, 2012Saludos, Dr. Craig, ambos mi corazón y mi mente se sienten muy bendecidos y realizados por su presentación del carácter de Dios. Soy un fanático del argumento ontológico a favor de la existencia de Dios (sé que da miedo). En el libro de Richard Dawkins titulado “El Espejismo de Dios,” él se refiere a la “Prueba” de Douglas Gaskin de que Dios no existe. Él lo hace de la siguiente manera:
1. La creación del mundo es el más maravilloso logro imaginable.
2. El mérito de un logro es el producto de (a) su calidad intrínseca, y (b) la capacidad de su creador.
3. Mientras mayor sea la incapacidad (o invalidez) del creador, más impresionante será su logro.
4. La más formidable invalidez de un creador sería su no existencia.
5. En consecuencia, si suponemos que el universo es el producto de un creador existente, nosotros podemos concebir un ser más grandioso—específicamente—uno que creó todo mientras no existía.
6. Un Dios existente; en consecuencia, no sería un ser más grandioso que aquél sobre el cual uno más grandioso no puede ser concebido; porque un increíble creador sería un Dios que no existiese.
Ergo:
7. Dios no existe.
¿Ha usted refutado esta formación o se ha topado con ella? ¿Qué piensa usted de esa formación? Gracias.
Jeff
United States
Respuesta de Dr. Craig
R
Tengo que confesar que nunca me había topado con este argumento hasta que lo leí en El Espejismo de Dios. La razón por su oscuridad no es difícil de descubrir: está tan equivocado que incluso los detractores del argumento ontológico que entienden ese argumento estarían de acuerdo de que esa objeción no es buena. Para ver por qué, vamos a repasar el argumento ontológico.
La versión que presento debajo proviene de Alvin Plantinga, uno de los principales filósofos de los Estados Unidos. Se formula en términos de una semántica de mundos posibles. Para aquellos no están familiarizados con la terminología de mundos posibles, permítanme explicar que por “un mundo posible” no queremos decir un planeta o aún un universo, sino una descripción completa de la realidad, o una manera en la que la realidad podría ser. Decir que Dios existe en algún mundo posible es lo mismo que decir que hay una descripción posible de la realidad que incluye el enunciado “Dios existe” como parte de esa descripción.
Ahora bien en su versión del argumento, Plantinga concibe a Dios como un ser que es “máximamente excelente” en todos los mundos posibles. Plantinga toma la excelencia máxima para incluir esas propiedades como la omnisciencia, omnipotencia y la perfección moral. Un ser que posee excelencia máxima en todos los mundos posibles tendría lo que Plantinga llama “grandeza máxima.” Así que Plantinga argumenta:
1. Es posible que un ser máximamente grande exista.
2. Si es posible que un ser máximamente grande exista, entonces un ser máximamente grande existe en algún mundo posible.
3. Si un Ser Máximamente Grande existe en algún mundo posible, entonces existe en todos los mundos posibles.
4. Si un Ser Máximamente Grande existe en todos los mundos posibles, entonces existe en el mundo real.
5. Por consiguiente, un Ser Máximamente Grande existe en el mundo real.
6. Por consiguiente, un Ser Máximamente Grande existe.
7. Por consiguiente, Dios existe.
Las premisas (2)-(5) de este argumento son relativamente no controvertidas. La mayoría de los filósofos estarían de acuerdo que si la existencia de Dios es aún posible, entonces Él debe existir. El asunto principal se puede resolver con respecto al argumento ontológico de Plantinga es qué garantía existe para pensar que la premisa clave “Es posible que un ser máximamente grande exista” sea verdadera.
La idea de un ser máximamente grande es intuitivamente una idea coherente y de esa manera parece plausible que dicho ser pueda existir. Para que el argumento ontológico fracase, el concepto de un ser máximamente grande debe ser incoherente, como el concepto de un soltero casado. Pero el concepto de un ser máximamente grande no parece ni lo remoto ser incoherente. Eso proporciona una garantía prima facie para pensar que es posible que un ser máximamente grande existe.
En su libro, Dawkins dedica seis páginas completas, llenas de burlas e invectivas hacia el argumento ontológico, sin plantear ninguna objeción seria al argumento. (Él observa en pasar la objeción de Emmanuel Kant que la existencia no es una perfección; pero el argumento de Plantinga no presupone que lo es, podemos dejar esa irrelevancia a un lado.) Él luego cita la parodia del argumento que usted menciona arriba, el cual está diseñado para mostrar que Dios no existe porque Dios “que creó todo mientras no existía” es más grande que uno que exista y creó todo.
¡Irónicamente, esa parodia, lejos de socavar el argumento ontológico, realmente lo refuerza! Ya que un ser quien creó todo mientras no existía es una lógica incoherente y por lo tanto es imposible: no existe un mundo posible que incluya un ser no existente que creó el mundo. Si el ateo es de mantener—como él debe—que la existencia de Dios es imposible, el concepto de Dios tendría que ser igualmente incoherente. Pero a lo que todo parece no lo es. Eso apoya la plausibilidad de la premisa (1) del argumento de Plantinga.
Creo que usted puede ver que Dawkins ni siquiera entiende la lógica del argumento ontológico, el cual se mueve de la posibilidad lógica de la existencia de Dios a su realidad. Una parodia del argumento que se mueve de una imposibilidad lógica a la realidad no es paralela al argumento.
Dawkins se ríe, “He olvidado los detalles; pero una vez irrité a una reunión de teólogos y filósofos, adaptando el argumento ontológico para probar que los cerdos podían volar. Ellos sintieron la necesidad de apelar a la lógica Modal para probar que yo estaba equivocado.”(El Espejismo de Dios, Pág. 57). Esto es simplemente vergonzoso. El argumento ontológico es un ejercicio en la lógica modal—la lógica de lo posible y necesario. Sólo me puedo imaginar a Dawkins dándose lata en esa conferencia profesional con su parodia falsa, de la misma manera que hizo el ridículo en Templeton Foundation Conference (Conferencia de la Fundación Templeton) en Cambridge donde él describe su confrontación con filósofos y teólogos sofisticados con su objeción “liviana” al argumento teleológico.
Si usted está interesado en leer más respuestas a la crítica de Dawkins de los argumentos teístas, échele un vistazo al libro que escribimos Chad Meister y yo llamado God is Great; God is Good (Dios es Grande; Dios es Bueno) que sale este año, publicado por Inter-Varsity Press.
- William Lane Craig