#496 ¿Cómo responder a objeciones?—un buen ejemplo
November 09, 2016Dr. Craig,
He estado muy turbado con la posible objeción al argumento cosmológico Kalam, el cual creo que es uno de los argumentos más fuertes a favor del teísmo. ¿En qué sentido se puede pensar que Dios existe como una entidad atemporal? ¿La noción de la existencia en sí no implica el tiempo? No estoy convencido de que sea posible de que algo "exista" o sin el tiempo o fuera de él.
Si alguien del lado opuesto trae esa objeción, creo que sería muy difícil de refutarla. Me gustaría saber cómo usted respondería a esta objeción.
Rahul
India
Respuesta de Dr. Craig
R
A pesar de que típicamente he abordado preguntas relacionadas con la atemporalidad de Dios (véase, por ejemplo las Preguntas # 364, 391), pienso que tu pregunta, Rahul, sirve para resaltar un par de puntos importantes.
En primer lugar, cuando lidiamos con una propuesta objeción, siempre es útil considerar, primero, el escenario del peor de los casos, es decir, debemos considerar que la objeción es correcta, y después debemos considerar los daños. En muchos casos, las objeciones son muy leves o incluso inexistentes. Esta objeción es uno de esos ejemplos.
Como ya he argumentado en otro lugar, el argumento cosmológico kalām no implica que el tiempo tuvo un comienzo. Lo que se requiere es que el tiempo métrico, es decir el tiempo compuesto de sub-intervalos independientes de la mente, tuvo un principio. Pero eso es perfectamente compatible con la visión de que Dios existe literalmente antes de la creación en un tiempo no métrico en el que los intervalos no pueden ser distinguidos, como argumentaron los filósofos de lo que he llamado la escuela de Oxford de pensamiento sobre este tema, como John Lucas, Richard Swinburne, y Alan Padgett. De modo que la objeción no tiene importancia, ya que el argumento kalām no insinúa la atemporalidad divina (incluso si esa es mi visión preferida).
En segundo lugar, uno siempre necesita preguntar qué garantía existe para la objeción. Haz que quien objeta lleve su parte de la carga de la prueba. Una objeción no tiene fuerza a menos que ella tenga alguna garantía. En este caso, tú necesitas preguntar por qué deberíamos pensar que es imposible que algo deba existir atemporalmente. Eso es, después de todo, una alegación muy radical. ¿Imposible? ¿Por qué deberíamos pensar eso? No puedo pensar en ninguna razón para creer que la existencia atemporal es imposible. Hasta que quien haga la objeción tenga algún argumento para darnos, no tenemos que estar preocupados en lo mínimo por su objeción sin fundamento. Tú deberías hacer que el objetor lleve su carga de la prueba.
En tercer lugar, procura encontrar posibles contraejemplos de la afirmación del objetor. A veces esos contraejemplos pueden ser meros experimentos mentales, no algo que realmente exista. Recuerda que, en un caso como éste, todo lo que tienes que hacer es pensar en algo que posiblemente exista atemporalmente.
Cualquier persona que piense que la existencia atemporal es imposible sufre no sólo de una imaginación pobre, sino también de una falta de comprensión científica. Sólo piensa sobre los objetos matemáticos como los números. Los platónicos típicamente piensan que esos objetos existen atemporalmente. No es como si el número 2 existió ayer y mañana continuará perdurando a través del tiempo. No sólo es esta la visión del estatus temporal de los números plausible, sino que es una sostenida por muchos filósofos y matemáticos brillantes. Así que nuestro objetor debe enfrentarse en contra no sólo todos aquellos que sostienen esa visión, sino también en contra de aquellas personas que piensan que tal visión es incluso coherente.
Además, el escepticismo del objetor no es científico. Un gran número de físicos, sin mencionar de filósofos, piensan que el espacio-tiempo es real. Esa era la visión de Albert Einstein, por ejemplo. En esa visión, el tiempo es meramente una dimensión interna que ordena el espacio-tiempo continuo. Por lo tanto, la variedad propia del espacio-tiempo cuatridimensional no existe en el tiempo. No está incrustado en un híper-tiempo dimensional superior. (Es por eso que no tiene sentido preguntar por qué el Big Bang no ocurrió antes.) La variedad propia del espacio-tiempo, por lo tanto, existe atemporalmente. Incluso si nosotros mismos no somos realistas del espacio-tiempo, aun así la posición realista es coherente.
Por último, en cuarto lugar, podemos tratar de refutar la objeción proporcionando un argumento a favor de lo que él niega. Muy frecuente los cristianos cuando se enfrentan a una objeción, saltan inmediatamente a este tipo de respuesta, cargando así innecesariamente con la carga de la prueba que pertenece apropiadamente al objetor. (Con frecuencia vemos eso suceder en las discusiones sobre el problema del mal, donde se le pide al creyente a demostrar la compatibilidad de Dios y el sufrimiento). Este cuarto tipo de respuesta es un acto de supererogación por parte del creyente, no es necesario para derrotar la objeción ofrecida.
Aun así, en este caso, creo que tenemos buena razón para pensar que Dios sin (sans) la creación existe atemporalmente. En una visión relacional del tiempo, el tiempo es parasitario con el cambio. En ausencia total de los acontecimientos, el tiempo no existiría; todo lo que uno tendría es un estado atemporal. Sólo piensa sobre un mundo posible en el cual Dios se abstiene de crear cualquier cosa, pero existe inmutablemente solo. En un mundo como ese, no habría tiempo; ergo, Dios existiría atemporalmente. Por lo tanto, es posible que Dios exista atemporalmente, quod erat demonstrandum [lo que tenía que ser demostrado]. Nuestro objetor ahora necesitará demostrar que una visión relacional del tiempo es imposible. ¡Buena suerte!
Al confrontar objeciones, uno necesita tener pendiente esos cuatro pasos firmemente en mente. En muchos casos (como este), resulta que la objeción no es tan formidable como uno pensaría.
- William Lane Craig