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#15 La Inerrancia y la Resurrección

February 19, 2013
P

Estaba leyendo un debate entre William Lane Craig y Bart Ehrman, el cual he puesto adjunto aquí como un anexo. Craig rehusó responder de si o no la Biblia es inerrante cuando un miembro de la audiencia le preguntó. Meramente él esquivó la pregunta y respondió diciendo que esa no era la razón por lo que estaban debatiendo.

1) ¿Cuáles fuentes existen afuera (fuera del canon) que apoyan la muerte, sepultura, resurrección corporal de Jesús y su ascensión al cielo?

2) El mensaje de Jesús se expandió de boca en boca hasta que se escribieron los evangelios. ¿Cómo sabemos que lo que se desarrolló no fue una leyenda? Como por ejemplo, el que Jesús fue sepultado por José de Arimatea.

3) ¿Qué se puede decir de las otras personas paganas que hacían milagros como Honi el Hacedor de Círculos, Hanina be Dosa y Apolonio de Tiana (página 27)? ¿El hecho de que había personas paganas haciendo milagros similares a Jesús no desacredita a Jesús como un hacedor de milagros?

4) ¿Qué se puede decir de las aparentes contradicciones que hay en los diferentes relatos de los evangelios? Favor de darme una respuesta diferente a “Estos son solamente detalles secundarios y no están en el corazón del tema.” Si una persona va a una universidad que declara que la Biblia es inerrante, ¿No debería esa persona tener la capacidad de explicar eso? Yo hago una cita de Mr. Ehrman en su debate versus Craig tomada de la página 11:

 

 

“¿Qué día y a qué hora murió Jesús? ¿Murió el día anterior a la comida de Pascua, como dice Juan explícitamente, o después de ella, como dice Marcos? ¿Murió a mediodía, como en Juan, o a las 9 de la mañana, como en Marcos? ¿Cargó Jesús la cruz durante todo el camino o le ayudó Simón de Cirene? Depende del Evangelio que lean. ¿Se burlaron de Jesús ambos ladrones crucificados, o uno de ellos se burló y el otro lo defendió? Depende del Evangelio que lean. ¿Se rasgó la cortina del templo por la mitad antes o después de la muerte de Jesús? Depende del Evangelio que lean. Vean, por ejemplo, el relato de la resurrección. ¿Quién fue a la tumba al tercer día? ¿Fue María sola o iba con otras mujeres? Si fue María con otras mujeres, ¿cuántas eran?, ¿quiénes eran? y ¿cuáles eran sus nombres? ¿Rodó o no la piedra antes de que

ellas llegaran? ¿Qué vieron en la tumba? ¿Vieron a un hombre, a dos hombres o a un ángel? Depende del relato que lean. ¿Qué les ordenaron decir a los discípulos? ¿Se suponía que los discípulos debían esperar a Jesús en Jerusalén o ir a encontrarlo a Galilea? ¿Hablaron o no de esto las mujeres con alguien? Depende del Evangelio que lean. ¿Los discípulos nunca salieron de Jerusalén o salieron inmediatamente hacia Galilea? Todo depende de cual relato se lea.”

 

 

Pues bien, gracias por cualquier ayuda. Por favor no me refiera a algunos libros o páginas Web ya que estoy leyendo de estos debates: Evidencia que Exige un Veredicto por McDowell y El Caso de Cristo por Strobell.

¿Puedo obtener una respuesta directa a cada una de las preguntas de uno de los mejores Centros Apologéticos del mundo?

Gracias,

Grant

Afghanistan

Respuesta de Dr. Craig


R

¿Qué si puede obtener respuestas directas a sus preguntas? ¡Por supuesto! Manténgase leyendo lo que sigue. En primer lugar, para establecer el contexto, usted lo dice de una manera tendenciosa cuando declara de que yo “meramente esquivé” la pregunta de la inerrancia de la Biblia en el debate con Bart Ehrman acerca de si o no hay evidencia histórica para la resurrección de Jesús. Una manera más amable y, creo, más precisa de decirlo sería, “Craig rehusó dejar que Ehrman convirtiera el debate en una discusión acerca de la inerrancia bíblica sino que mantuvo el debate firme en el tema.” O inclusive una lectura más precisa de la situación sería: “Ehrman trató de empujar a Craig para que hiciera una afirmación de la inerrancia bíblica con el fin de poner en duda la objetividad de Craig y por lo tanto su integridad como historiador; pero Craig, sabiendo que su caso a favor de la resurrección de Jesús no presuponía la inerrancia bíblica, no mordió la carnada.”

Como explico en mi Pregunta de la Semana sobre ¿Cuál es el Precio de la Inerrancia Bíblica?”, cuando Ehrman era cristiano, él tenía un sistema teológico defectuoso en el que la inerrancia estaba en el mero centro de su red de creencias, de modo que una vez él se convenció de un solo error en la Biblia, la red se derribó por completo. Como consecuencia, la doctrina de la inerrancia domina su forma de pensar. Sin embargo, el caso a favor de la resurrección de Jesús que presenté no presupone para nada la inerrancia de los documentos, de modo que la doctrina se hace irrelevante en lo que se refiere a la creencia en la resurrección.

Ahora vamos a sus preguntas:

1. ¿Cuáles fuentes existen afuera (fuera del canon) que apoyan la muerte, sepultura, resurrección corporal de Jesús y su ascensión al cielo?

En realidad, hay muchas fuentes extra-canónicas que apoyan la muerte, sepultura, resurrección corporal de Jesús y su ascensión de las cuales sospecho que usted nunca ha pensado. Usted está pensando de fuentes extra-canónicas que vinieron después como Josefo y Tácito. Pero las fuentes realmente interesantes son las tempranas, es decir, las fuentes utilizadas por los mismos escritores del Nuevo Testamento. Ahora, antes de que eche un grito al cielo, usted necesita reflexionar que esas fuentes no están ellas mismas en el canon pero se remontan aun más cerca a los acontecimientos que los libros canónicos. Por lo tanto, hoy ellas son el centro de estudio del Jesús histórico, no las fuentes extra-canónicas tardes. Honestamente, si usted está enfocado en cuales de las fuentes extra-canónicas tardes hay a favor de Jesús, usted realmente está perdiendo la esencia.

¿Cuáles son algunas de esas fuentes? El relato de la Pasión que utilizó Marcos, la formula citada por Pablo en 1 Corintios 15:3-5, la fuente especial de Mateo llamada M, la fuente especial de Lucas llamada L, y así sucesivamente. Algunas de ellas son fuentes increíblemente tempranas (las cuales ayudan a responder su segunda pregunta). El relato de la Pasión pre-Marcana probablemente se fecha desde la década de los 30 y estaba basado en el testimonio de testigos oculares y la formula pre-Paulina en 1 Corintios 15:3-5 se ha fechado dentro de un par de años o inclusive dentro de meses de la muerte de Jesús. Creo que puede ver el por qué estas son fuentes realmente interesantes y no algún reporte que haya hecho Josefo después.

Ahora bien, esas fuentes proporcionan un testimonio abundante e independiente para la muerte, sepultura y resurrección de Jesús. Las referencias posteriores de Jesús hechas por el historiador romano Tácito, el historiador judío Josefo, el escrito sirio Mara bar Serapion, los escritos rabinos y los autores cristianos extra-bíblicos confirman lo que los documentos del Nuevo Testamento nos dicen acerca de Jesús pero realmente no nos dicen nada nuevo. Usted puede encontrar esas fuentes citadas y discutidas en el libro muy bueno de R.T. Frances “The Evidence for Jesús” (Evidencia a favor de Jesús) (1986) o en el definitivo libro de Robert Van Voorst “Jesus outside the New Testament” (El Estudio de Jesús afuera del Nuevo Testamento) (2000). Sin embargo, lo que es clave para el historiador no será estas fuentes tardes, sino los documentos mismos del Nuevo testamento y sus fuentes. Lo que nos lleva a mi pregunta para usted: ¿Por qué está usted interesado en las fuentes extra-canónicas en lugar de la fuente de primera mano de los documentos mismos? ¿No traiciona la pregunta misma que usted hace el prejuicio de que los documentos del Nuevo Testamento no son históricamente fidedignos? Pero si hay fuentes afuera del Nuevo Testamento que hablan de Jesús, ah, ¡eso es evidencia real!

Usted necesita mantener en mente que originalmente no había ningún libro llamado “Nuevo Testamento.” Sólo existían esos documentos separados transmitidos desde el primer siglo, tales como el Evangelio de Lucas, el Evangelio de Juan, los Hechos de los Apóstoles, la carta de Pablo a la iglesia de Corinto, Grecia, y así sucesivamente. No fue hasta un par de siglos después que la iglesia oficialmente recopiló todos esos documentos bajo un forro, lo que vino a ser llamado como el “Nuevo Testamento.” La iglesia sólo incluyó las fuentes más tempranas que eran más cercanas a Jesús y a los discípulos originales, y dejó los relatos secundarios posteriores como los evangelios apócrifos falsos, los cuales todas las personas sabían que eran falsos. Así que por la naturaleza misma del caso, las mejores fuentes históricas fueron incluidas en el Nuevo Testamento. Las personas que insisten en la evidencia tomada sólo de los escritos afuera del Nuevo Testamento no entienden lo que están pidiendo. Ellos están exigiendo de que ignoremos las fuentes de primera mano más antiguas acerca de Jesús a favor de las fuentes que son posteriores, secundarias y menos confiables, lo que simplemente es una locura como metodología histórica.

La pregunta verdadera es, ¿Qué tan confiables son los documentos para la vida de Jesús que vinieron a ser incorporados al libro que ahora llamamos el Nuevo Testamento? Eso nos lleva a su segunda pregunta.

2) El mensaje de Jesús se expandió de boca en boca hasta que se escribieron los evangelios. ¿Cómo sabemos que lo que se desarrolló no fue una leyenda? Como por ejemplo, el que Jesús fue sepultado por José de Arimatea.

En mi artículo titulado ¿Who was Jesus? (¿Quién fue Jesús?) en esta página web, yo argumento cuatro razones por las cuales podemos tener confianza en la fiabilidad general de los Evangelios:

1. No hubo suficiente tiempo para que influencias legendarias eliminaran los fuertes hechos históricos.

2. Los Evangelios no son análogos a fábulas o a “leyendas urbanas” contemporáneas.

3. La transmisión judía de tradiciones sagradas estaba muy bien desarrollada y era fidedigna.

4. Había restricciones o limitaciones significativas para el adorno de las tradiciones acerca de Jesús, como la presencia de testigos oculares y la supervisión de los apóstoles.

5. Los escritores de los Evangelios tienen una trayectoria comprobada de fiabilidad histórica.

No voy a repetir aquí lo que dije allá.

Además de esas conclusiones generales, los eruditos han enunciado ciertos “criterios de autenticidad” para ayudar a detectar información que es históricamente fidedigna acerca de Jesús hasta en un documento que no podría ser generalmente fiable. Lo que los criterios realmente llegan a ser son enunciados acerca del efecto de ciertos tipos de evidencia sobre la probabilidad de varios dichos o acontecimientos narrados en las fuentes. Para algún dicho o acontecimiento D, la evidencia de cierto tipo E y nuestra información de trasfondo I, los criterios declararían que, todo siendo igual, Pr (D|E&I) > Pr (D|I). Es decir que, todas las cosas siendo iguales, la probabilidad de algún acontecimiento o dicho es mayor dado, por ejemplo, su testimonio temprano e independiente que lo habría sido sin este.

¿Cuáles son algunos factores que podrían servir como papel de E para aumentar la probabilidad de algún dicho o acontecimiento D? Lo que sigue son algunos de los más importantes:

1. Congruencia Histórica: D encaja con los hechos históricos conocidos que tienen que ver con el contexto en el que se dice que D ha ocurrido.

2. Testimonio temprano e independiente: D aparece en múltiples fuentes las cuales están cercanas al tiempo en el que D se alega que hayan ocurrido y el cual no depende ni de cada uno ni de una fuente común.

3. Vergüenza: D es torpe o contraproducente para las personas que sirven como la fuente de información para D.

4. Desemejanza: D no es similar al antecedente de las formas de pensamiento judía y/o no es como el subsecuente de las formas de pensar cristiana.

5. Semitismos: rastros en la narrativa de las formas lingüísticas arameas y hebreas.

6. Coherencia: D es consistente con los hechos ya establecidos acerca de Jesús. Observe que esos criterios no presuponen el fiabilidad general de los Evangelios. Más bien, ellos se enfocan en un dicho o un acontecimiento en particular y dan evidencia para pensar que ese elemento de la vida de Jesús tiene que ser histórico, a pesar de la fiabilidad general del documento en el que se reporta el dicho o acontecimiento particular. Por lo tanto, esos mismos criterios son aplicables a los reportes de Jesús que se encuentran en los Evangelios apócrifos, o en los escritos rabinos, a aun en el Corán. Por supuesto, si se puede demostrar que los Evangelios son documentos generalmente confiables, ¡mucho mejor! Pero los criterios no dependen de ninguna presuposición de ese tipo. Ellas sirven para ayudar a localizar los granos históricos que se encuentran en medio de toda la paja histórica. Por lo tanto, no es necesario que nos preocupemos con defender la fiabilidad general de los Evangelios o todas las afirmaciones que se le atribuyen a Jesús en los Evangelios (¡mucho menos su inerrancia!).

Ahora bien, específicamente con respecto a la sepultura de Jesús realizada por José de Arimatea, esta es uno de los hechos mejor establecido acerca de Jesús. El espacio no me permite entrar en todos los detalles de la evidencia para la sepultura. Pero sólo permítame mencionar un par de puntos:

En primer lugar, la sepultura de Jesús está múltiplemente atestiguada en las fuentes extremadamente tempranas e independientes. El relato de la sepultura de Jesús en una tumba por José de Arimatea es parte de la fuente de material para el relato de la Pasión. Además, la formula que Pablo cita en 1 de Corintios 15.3-5 se refiere a la sepultura de Jesús:

… Porque ante todo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras, y que se apareció a Cefas, y luego a los doce.

Pero, nos podemos peguntar, ¿fue la sepultura que se menciona en la formula el mismo acontecimiento que la sepultura hecha por José de Arimatea? La respuesta a esa pregunta se hace claro en una comparación de la formula de cuatro líneas con los relatos del Evangelio por un lado y los sermones en el libro de Hechos de los Apóstoles por el otro:

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Cristo murió. . . Aunque no encontraron ninguna causa digna de muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara a ejecutar. Entonces Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró.

fue sepultado. . . lo bajaron del madero y lo sepultaron. Entonces José bajó el cuerpo, lo envolvió en una sábana que había comprado, y lo puso en un sepulcro cavado en la roca. Luego hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.

resucitó. . . Pero Dios lo levantó de entre los muertos. . . "¡Ha resucitado! No está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron."

se apareció. . . . . . Durante muchos días lo vieron los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. "Pero vayan a decirles a los discípulos y a Pedro: “Él va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, tal como les dijo."

 

Esta increíble correspondencia de tradiciones independiente es prueba convincente de que la formula de cuatro líneas es un resumen en forma de bosquejo de los acontecimientos básicos de la pasión y resurrección de Jesús, incluyendo su sepultura en la tumba. De modo que tenemos evidencia de dos de las más tempranas e independientes fuentes del Nuevo Testamento para la sepultura de Jesús en la tumba.

¡Pero eso no es todo! Más testimonios independientes para la sepultura de Jesús hecha por José también se pueden encontrar en las fuentes detrás de Mateo, Lucas y el Evangelio de Juan, sin mencionar el Evangelio extra-bíblico de Pedro. Las diferencias entre el relato de Marcos y los de Mateo y Lucas sugieren que estos últimos tenían otras fuentes más que únicamente la de Marcos. Esas diferencias no están plausiblemente explicadas ya que el editorial de Mateo y Lucas cambia de Marcos debido a la naturaleza esporádica y desigual de ellos, a la omisión inexplicable de acontecimientos como la interrogación de Pilato del centurión y los acuerdos en palabra entre Mateo y Lucas en contraste con Marcos. Además, tenemos otra fuente independiente para la sepultura en el Evangelio de Juan. Por último, tenemos los sermones apostólicos tempranos en el libro de los Hechos, los cuales probablemente son totalmente la creación de Lucas pero preservan la prédica temprana de los apóstoles. Estas prédicas también hacen mención del sepelio de Jesús en una tumba. Por lo tanto, tenemos el número extraordinario de por lo menos cuatro y tal vez más fuentes independientes para la sepultura de Jesús, algunas de ellas son extraordinariamente tempranas.

En segundo lugar, como un miembro del Sanedrín judío que condenó a Jesús, José de Arimatea es probable una figura que no es una creación cristiana. A José se le describe como un hombre rico, miembro del Sanedrín judío. El Sanedrín era un tipo de suprema corte judía que consistía de setenta de los hombres líderes del judaísmo, que presidían en Jerusalén. Existía una hostilidad entendible en la iglesia primitiva hacia los Sanedristas judíos. A los ojos cristianos, ellos habían maquinado el asesinato judicial de Jesús. Los sermones que se encuentran en Hechos, por ejemplo, van tan lejos hasta decir que los líderes judíos crucificaron a Jesús (Hechos 2.23, 36; 40.10). Dado su estatus como un Sanedrinista—los cuales todos votaron, según Marcos, para condenar a Jesús—, José es la última persona que uno esperaría que iba a tomar el cuidado apropiado de Jesús. Por lo tanto, en las palabras del ya fallecido erudito del Nuevo Testamento Raymond Brown, la sepultura de Jesús por José es “muy probable,” ya que es “casi inexplicable” el pensar por qué los cristianos se iban a inventar un relato acerca de un sanedrista judío que hizo lo correcto por Jesús.

Por estas y otras razones, la gran mayoría de los críticos de Nuevo Testamento concuerdan que Jesús fue sepultado en una tumba por José de Arimatea. Dado que hasta Ehrman afirma esto, juntamente con la mayoría de los eruditos, ¿Por qué no lo hace usted?

3. ¿Qué se puede decir de las otras personas paganas que obraban milagros como Honi el Hacedor de Círculos, Hanina be Dosa y Apolonio de Tiana (página 27). ¿No desacredita a Jesús como un hacedor de milagros el hecho de que había personas paganas haciendo milagros similares a Jesús?

En primer lugar, estos no eran obradores paganos de milagros. Honi y Hanina ben Dosa eran hombres santos judíos que también eran considerados como hacedores de milagros. Lejos de socavar la historicidad de los relatos del Evangelio, la existencia de esas figuras apoya la credibilidad de los relatos del Evangelio sobre el ministerio de Jesús como hacedor de milagros, ya que eso demuestra que esa actividad estaba presente en el judaísmo del primer siglo y no se le atribuía a Jesús con resultado de la influencia de los llamados “hombres divinos” de la mitología pagana.

Los relatos de los milagros de Jesús están tan ampliamente representados en todos los estratos de las tradiciones del Evangelio que sería algo extravagante el considerarlos como que no están arraigados en la vida de Jesús. Por lo tanto, el consenso de la erudición del Nuevo Testamento es que Jesús sí llevó a cabo un ministerio de hacedor de “milagros”—sin embargo uno podría querer interpretar o explicar eso. Al final de su largo y detallado estudio de los milagros de Jesús John Meier concluye,

 

 

El testimonio entero de la figura de Jesús como sanador de las dolencias y enfermedades físicas es, por lo tanto, aun más fuerte que el testimonio de su actividad como exorcista…En resumen, el enunciado de que Jesús actuó como y que fue considerado como un exorcista y sanador durante su ministerio público tiene tanta colaboración histórica como casi cualquier otro enunciado que podemos hacer acerca el Jesús de la historia (Meier, “A Marginal Jew” (Un Judío Marginal) 2:269-70, la énfasis es mía).

 

 

Los milagros de Jesús, como sus exorcismos, fueron considerados como señales de la irrupción del Reino de Dios. Como tales, ellos funcionaron fundamentalmente de manera diferente a los prodigios que llevaron a cabo los magos helenistas o los hombres santos judíos. Además, los milagros de Jesús diferían de los de Honi y Hanina en que Jesús nunca oró para que se haga un milagro sino que primero le daba gracias al Padre, y luego él mismo lo llevaba a cabo. Y él lo hace en su propio nombre, no el de Dios. Además, ni Honi ni Hanina realizaron un ministerio profético, ni hicieron afirmaciones mesiánicas, ni trajeron ninguna enseñanza nueva conjuntamente con sus milagros. Por lo tanto, Jesús es más que simplemente otro hombre santo judío carismático.

En cuanto a Apolonio de Tiana, esta es una figura construida en gran parte por Filostrato siglos después como un contrapunto intencional al cristiano. Para ese punto la iglesia había crecido en gran tamaño e influencia, de modo que Filostrato construyó a Apolonio como una alternativa o sustituto pagano de Jesús. ¿Cómo es que esto, de cualquier manera, socava la credibilidad histórica de los relatos de los milagros de Jesús?

4. ¿Qué se puede decir de las aparentes contradicciones que hay en los diferentes relatos de los evangelios? Aquí le va la respuesta directa, Grant: Ellas no importan. Yo podría aceptar de que todas estas aparentes discrepancias son irresolubles y que no afectarían mi argumento histórico ni una gota. ¿No me lo cree? Entonces vamos a dejar que Bart Ehrman hable por sí mismo. ¿Cree él que las aparentes contradicciones que él enumera socavan la credibilidad histórica de los hechos sobre los cuales mi argumento se basa? ¡No! Él dice,

 

 

La resurrección de Jesús está en el corazón de la fe cristiana. Desafortunadamente, también es una tradición acerca de Jesús la cual se le dificulta tratar a los historiadores. Como dije, hay un par de cosas que podemos decir por cierto acerca de Jesús después de su muerte. Podemos decir con certeza relativa, por ejemplo, que él fue sepultado…

Algunos eruditos han argumentado de que es más plausible que de hecho Jesús fue puesto en un terreno común de sepultura, lo cual a veces sucedía, o fue, como muchas de las personas que eran crucificadas, simplemente abandonado para que los animales que se alimentan de desperdicios se lo comiesen (lo que también sucedía con frecuencia a las personas crucificadas en el Imperio Romano). Pero los relatos son justamente unánimes en decir (los relatos más tempranos que tenemos son unánimes en decir) que Jesús fue, en efecto, sepultado por su compañero, José de Arimatea, y así es relativamente fiable que eso es lo que sucedió.

También tenemos tradiciones sólidas que indican que las mujeres encontraron la tumba vacía tres días más tarde. Eso se atestigua en todas las fuentes de nuestro evangelio, tempranas y tardes, y así aparenta ser un dato histórico. Como tal, yo pienso que podemos decir que después de la muerte de Jesús, con alguna (probablemente con alguna) certeza, que él fue sepultado, posiblemente por su compañero, José de Arimatea, y que tres días después pareció no haber estado en la tumba (Bart Ehrman, tomado de “From Jesus to Constantine: A History of Early Christianity, Lecture 4: Oral and Written Traditions about Jesus” [The Teaching Company, 2003]).

 

 

Lo mismo va doble—bueno, muchas veces más que doble—para la crucifixión de Jesús. Este acontecimiento es reconocido generalmente como el hecho más solidamente establecido acerca del Jesús histórico, algo negado solamente por chiflados y por los verdaderamente creyentes musulmanes. Aún así las primeras cincos discrepancias de Ehrman están todas conectadas, no con las narrativas de la sepultura y de la tumba vacía, ¡sino con los relatos de la crucifixión! De modo que ¿Va a usted a negar que Jesús de Nazaret fue crucificado bajo la autoridad romana en el tiempo de la celebración de las Pascuas Judías en 30 d.C debido a las diferencias que hay en las narrativas? Si es así, Grant, entonces usted no sólo se habrá marginalizado intelectualmente sino que también ha mostrado que usted no es un buscador sincero de la verdad.

¿Usted puede ver, Grant, la razón por la que rehúso no ser arrastrado a un disputa acerca de cuantos ángeles había en la tumba? En cuanto a la historicidad de la tumba vacía, eso simplemente no importa.

Usted dice que las personas que asisten a una universidad que está comprometida a la inerrancia bíblica deberían poder explicar esas discrepancias. Eso es algo tonto, Grant. ¿Por qué debemos pensar que el entrenador de baloncesto de la Universidad Biola, David Holmquist, debería poder explicar esas discrepancias? ¿Por qué debemos pensar que incluso alguien en el departamento del Nuevo Testamento de una universidad cristiana debe tener la capacidad para explicar esto? Tal vez simplemente no tiene la información histórica disponible para resolver cada discrepancia. Me parece que usted debe pensar que a la creencia en la inerrancia de la Biblia se llega de una manera inductiva, el cual caso usted ciertamente debería, de hecho, leer la Pregunta de la Semana titulada ¿Cuál es el Precio de la Inerrancia de la Biblia?”

Creo que lo que usted realmente quiere decir es que las personas afiliadas a dicha universidad debe estar interesada en poder explicar esas discrepancias y por lo tanto, no debería “evadirlas”, de la manera que usted me acusa de hacer. Sí, prefiero estar de acuerdo con usted de que los “inerrantistas” deberían estar interesados en explicar esas discrepancias. Sin embargo, hay un lugar y un tiempo para todo. Un debate sobre la evidencia histórica para la resurrección de Jesús, donde el tiempo es limitado y donde la mayoría de los eruditos en el campo están de acuerdo con los hechos centrales del caso no es el tiempo para estar distraído en dicha discusión. Se puede perseguir esa discusión de una manera beneficiosa (y de hecho se está persiguiendo) en otro lugar.

Por lo tanto, vamos a tomarla una a la vez:

Fecha y tiempo de la crucifixión: Todas las fuentes concuerdan que Jesús fue crucificado el viernes. Lo que está en disputa es de si la Pascua fue el jueves o el viernes. Los Evangelios sinópticos parecen sugerir que la Última Cena de Jesús con sus discípulos la noche del jueves fue una comida de la Pascua. Juan concuerda que Jesús sí compartió una Última Cena con sus discípulos la noche del jueves en el aposento alto antes de ser traicionado y arrestado. Pero Juan dice que los líderes judíos querían eliminar a Jesús antes de que comenzara la comida de la Pascua el viernes en la noche. De modo que ¿fue la Pascua el jueves o el viernes? ¡Eso es todo lo que se disputa! (Espero que esto ponga el tema en perspectiva para usted).

Una posibilidad es que Juan ha movido la Pascua para el viernes para hacer que la muerte de Jesús coincidiera con el sacrificio de los corderos de la Pascua en el Templo. Pero tal vez no: ya que en la Palestina del primer siglo existían calendarios que competían en uso, los sacrificios se podrían hacer en más de un dia. Los fariseos y las personas de Galilea calculaban los días como que comenzaban con el levantamiento del sol y terminaban con el levantamiento del sol la siguiente mañana. Pero los saduceos y las personas de Judea calculaban los días comenzando con la puesta de sol y terminando con la próxima puesta de sol. En nuestra época moderna, adoptamos lo que considero ser una extraña convención de que el día comienza en la medianoche y sigue hasta la próxima medianoche. Bueno, esa diferencia en calcular los días arroja por completo la forma de fechar algunos acontecimientos, como puede ver en la siguiente gráfica.

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Los corderos de Pascua se ofrecían el 14 del mes de Nisan. Según el cálculo galileano, el 14 de Nisan comienza como a las 6:00 de la mañana del día que llamamos jueves. Pero para los de Judea, el 14 de Nisan no comienza hasta 12 horas después, como a las 6:00 de la tarde de nuestro jueves. De modo que cuando una persona de Galilea, siguiendo las reglas judías, mataba el cordero pascual en la tarde del 14 de Nisan, ¿en qué día él lo hacia? El jueves. Pero cuando una persona de Judea ofrecía su cordero en sacrificio en la tarde del 14 de Nisan, ¿en que día lo hacia? ¡El viernes! Cuando caía la noche, entonces era que él se daba el banquete con el cordero, por su cálculo, ese era el 15 de Nisan. Por lo tanto, para satisfacer tanto las demandas de las sensibilidades farisaicas de las personas de Galilea y las sensibilidades saduceanas que tenían los de Judea, el sacerdocio del Templo tendría que haber hecho sacrificios de Pascua tanto el jueves como el viernes. Jesús, siendo de Galilea y sabiendo su inminente arresto, decidió celebrar la Pascua el jueves en la noche, mientras que los sumos sacerdotes y los escribas responsables por el arresto de Jesús se atuvieron por el calendario de Judea, de la manera que lo describe Juan. A pesar de no tenemos evidencia de que los sacrificios de Pascua se hacían en ambos días, esa solución es muy plausible. La población de Jerusalén crecía hasta más o menos 125,000 personas durante el festival de la Pascua. Sería algo lógicamente imposible para el sacerdocio del templo de sacrificar suficientes corderos para esa cantidad de personas entre las 3:00 y la 6:00 en una tarde. Ellos debieron haber sacrificado en más de un día, lo que hace completamente posible el que Jesús y sus discípulos celebraran la Pascua la noche de jueves antes de su arresto.

De igual manera para el tiempo de la crucifixión de Jesús: Marcos dice que la crucifixión se realizó a la hora tercera, es decir a las 9:00 de la mañana, pero Juan dice que Jesús fue condenado “cerca de la hora sexta”, es decir alrededor del mediodía. Otra vez, tal vez Juan había movido el tiempo hasta más tarde. Por quizás no: en los Evangelio Sinópticos y en Hechos, los únicos tiempos del día que se refieren en cualquier lugar (con una excepción) son las horas tercera, sexta y novena. Es obvio que en una época que no tenía instrumentos modernos de mantener y medir el tiempo, se utilizaban los números redondos y cuartos del día. La hora tercera se pudo haber referido a cualquier tiempo entre las 9 de la mañana y el mediodía.

¿Cargó Jesús su cruz todo el camino? No, Simón de Cirene probablemente era una persona histórica que la narrativa de Juan simplemente decide omitir el papel que desempeñó. Los soldados probablemente convencieron a Simón para que realizara ese servicio cuando vieron que Jesús ya estaba muy débil para cargar la viga transversal todo el camino hasta el Gólgota.

¿Clamaron los ladrones en contra de Jesús? Marcos dice meramente que las personas que fueron crucificadas con Jesús le decían insultos. Pero Lucas nos habla de como uno de los criminales expresó tener fe en Jesús. Usted podría eliminar el relato de Lucas como un desarrollo piadoso de la narrativa de la crucifixión. Pero ¿cómo sabemos que Lucas aquí no estaba trabajando con una fuente independiente que le recordaba del arrepentimiento de ese hombre, mientras que Marcos pasa por alto ese detalle? No creo que tenemos una contradicción real aquí.

¿Cuándo se rompió el velo del Templo? Esta supuesta discrepancia es una pura imaginación, ya que Marcos y Lucas mencionan el relato de la cortina de Templo pero no pretenden especificar su tiempo. Lucas estaría impresionado si algún lector moderno le acusara de contradecir a Marcos cuando él junta las señales sobrenaturales que ocurrieron en la muerte de Cristo.

¿Quiénes fueron a la tumba? Un grupo de mujeres, incluyendo a María Magdalena a quien siempre se le menciona por nombre. Juan se enfoca en ella por efecto dramático, pero él sabía de las demás mujeres, como es evidente por las palabras de María, “Así que fue corriendo a ver a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: ¡Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto!” No sabemos todos los nombres de las otras mujeres, pero entre ellas estaba la otra María, quien era la madre de Santiago, José y Salomé. El hecho de que mujeres, en lugar de hombres, aparecen en la narrativa como las que descubrieron la tumba vacía de Jesús es, a propósito, uno de los factores más convincente que lleva a la mayoría de los eruditos a aceptar la historicidad de la narrativa.

¿Fue (re)movida la piedra antes de que ellas llegaran allá y vieran lo que ellas vieron? Sí, ya lo estaba. No hay discrepancias en esto. Ellas vieron dos ángeles. El “joven” que menciona Marcos claramente es una figura angelical, como es evidente por su manto blanco, su mensaje revelador y la respuesta de las mujeres de temor y temblor. Además, los interpretes tempranos de Marcos (Mateo y Lucas) entendieron que el joven era un ángel.

¿Qué se les dijo? Se les dijo que salieran para Galilea, donde iban a ver a Jesús. Como Lucas no tenía planes de narrar ninguna de las apariciones en Galilea, él dice las palabras de Marcos del mensaje del ángel por propósitos literarios. La tradición de las apariciones en Galilea es una muy antigua y que es virtualmente aceptada de una manera universal.

¿Le contaron las mujeres a alguien? ¡Por supuesto que sí! Cuando Marcos dice que ellas no le contaron nada a nadie, obviamente él quería decir de que ella corrieron de regreso a donde los discípulos. Marcos anunció las apariciones en Galilea, por lo tanto es obvio que él no quería decir que las mujeres no dieron el mensaje del ángel a los discípulos. Esta discrepancia es puramente imaginaria.

¿Salieron los discípulos de Jerusalén para Galilea? Por supuesto, como se indica arriba, Lucas simplemente escogió no narrar sobre ninguna de las apariciones que ocurrieron en Galilea porque quería mostrar de cómo el Evangelio llegó a establecerse en la ciudad más santa de los judíos, Jerusalén.

 

 

Por lo tanto, algunas de esas alegadas discrepancias son fáciles de responder y son lo que deberíamos esperar de los relatos independientes del mismo acontecimiento. Otros son más difíciles pero al final no tienen una gran consecuencia. Los historiadores esperan encontrar inconsistencias como estas hasta en las fuentes más fidedignas. Ningún historiador simplemente arroja una fuente porque esta tenga inconsistencias. Además, las inconsistencias de la que Ehrman está hablando no están entre una sola fuente; ellas están entre fuentes independientes. Pero es obvio que no se deduce que de una inconsistencia entre dos fuentes independientes que las dos están equivocadas. Como peor, una está equivocada si las dos no pueden ser armonizadas.

El problema con enfocarse en las discrepancias es que tendemos a perder la esencia entre los detalles menores. El hecho primordial es que los Evangelios están extraordinariamente en armonía en las cosas que ellos relatan. Las discrepancias entre ellos están en los detalles secundarios. Todos los cuatro Evangelios concuerdan que:

 

 

Jesús de Nazaret fue crucificado en Jerusalén por la autoridad romana durante la celebración de la Pascua Judía, habiendo sido arrestado y declarado culpable de acusaciones de blasfemia por el Sanedrín judío y calumniado antes el gobernador Pilato por acusaciones de traición. Él murió en varias horas y fue sepultado la tarde del viernes en una tumba por José de Arimatea, la cual fue sellada con una roca. Algunas mujeres seguidoras de Jesús, incluyendo a María Magdalena, después de haber observado la sepultura, visitaron Su tumba temprano la mañana del domingo, solo para encontrarse con que la tumba estaba vacía. Luego de esto, Jesús se apareció vivo de entre los muertos a los discípulos, incluyendo a Pedro, quienes luego se convirtieron en predicadores del mensaje de Su resurrección.

 

 

Todos los cuatro Evangelios atestiguan de estos hechos. Muchos más detalles se pueden suplir al añadir hechos que son testificados por tres de la cuatro. Por lo tanto, no se deje engañar por las discrepancias menores. De otra manera, usted va a tener que ser un escéptico de todas las narrativas de las historias seculares que también contienen inconsistencias, lo cual es completamente algo irracional.

- William Lane Craig