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El concepto de Dios en el islam y en el cristianismo

Summary

¿Adoran los musulmanes, los judíos y los cristianos al mismo Dios? El Dr. Craig explica las diferencias esenciales entre las concepciones islámicas y cristianas sobre Dios.

Mi interés en el islam se intensifico con mi estudio de la historia del argumento cosmológico a favor de un creador personal del universo. Los comentaristas cristianos antiguos de la obra de Aristóteles que vivían en Alejandría, Egipto, desarrollaron este argumento en respuesta a la doctrina de Aristóteles de la eternidad del mundo. Ellos procuraban demostrar que el universo tenía un comienzo y que fue traído a la existencia por un creador trascendente.

Cuando el islam barrió por el norte del África en el siglo VIII, este argumento fue adoptado en la teología islámica y fue perfeccionado durante la Edad Media a un alto nivel de sofisticación. Debido a la contribución de los pensadores islámicos para este argumento, yo le puse el apodo “argumento cosmológico kalam, siendo “kalam” una palabra árabe para teología islámica. Yo creo que se trata de un argumento sólido para la existencia de Dios y me ha sido muy útil en alcanzar a los musulmanes con el evangelio.

Así que mi interés en la teología islámica se intensificó cuando hice mi doctorado en teología en la Universidad de Múnich en Alemania y escogí el islam como una de las áreas secundarias de especialización. Nunca soñé en ese tiempo que algún día eso se pudiera convertir en un tema de interés entre el público general.

Con los ataques del 11 de septiembre, el islam de repente apareció en la conciencia pública en el occidente y su imagen ha ido crecido más con el pasar de cada año, a medida que el terrorismo islámico se expande por todo el mundo. Esa concientización extrema sobre el islam ha despertado el interés de las personas en el islam y me ha dado la oportunidad de hablar sobre las semejanzas y los contrastes que hay entre el concepto de Dios en el islam y el cristianismo.

La pregunta que guía nuestra investigación no es meramente una ligada a la religión comparativa, sino una que tiene que ver con la veracidad del concepto cristiano o musulmán de Dios. En nuestros días de relativismo religioso, es increíble de ver como una pregunta como esta se torna en algo políticamente incorrecto. Todas las religiones están supuestas a ser igualmente verdaderas, ¿cierto? Entonces, ¿por qué hay que hacer tanto escándalo?

Bien, la respuesta a esa pregunta, me parece, es que el relativismo religioso, el cual es casi impensablemente aceptado por una gran parte de personas hoy, simplemente no es verdad. De hecho, el relativismo religioso es lógicamente incoherente y por eso no puede ser verdadero. Pues las religiones del mundo conciben a Dios o dioses de tantas formas contradictorias que no puede ser posible que todas sean verdaderas. En particular, el concepto de Dios en el islam y en el cristianismo es tan diferente que ambas religiones no pueden ser correctas. El islam y el cristianismo tienen doctrinas y enseñanzas diferentes con respecto a la persona de Dios. Por ejemplo, los cristianos creen que Dios es tri-personal, que hay en el único Dios tres personas a las cuales llamamos Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los musulmanes niegan esta doctrina o enseñanza. Ellos creen que Dios es una sola persona. Los dos grupos no puedan estar correctos al mismo tiempo. Ambos pudieran estar equivocados—talvez sean los budistas quienes tienen razón y Dios es impersonal, pero ambos no pueden estar correctos. Por lo tanto, parte de la labor de evaluar las afirmaciones rivales del islam y del cristianismo será analizar los conceptos divergentes de Dios que ambos lados tienen.

Así que en la charla de esta mañana me gustaría, en primer lugar, echarle un vistazo a las críticas islámicas principales del concepto cristiano de Dios y luego, en segundo lugar, examinar de una forma crítica el concepto musulmán de Dios con el objetivo de determinar su validez.

Entonces, primero echémosle un vistazo al concepto cristiano de Dios y preguntémonos por qué los musulmanes lo consideran racionalmente objetable. Los cristianos creen que Dios es un Ser espiritual todopoderoso, omnisciente, totalmente santo, eterno, que creó el universo. Los musulmanes concuerdan con todos esos atributos (o propiedades) de Dios. Esto no es sorprendente, ya que el islam, hablando históricamente, es descendiente de la tradición religiosa judeo-cristiana. De manera que nuestro entendimiento de cómo es Dios en muchos aspectos es el mismo.

Sin embargo, la objeción principal presentada por el islam contra el concepto cristiano de Dios tiene que ver con la doctrina de la trinidad. Específicamente, los cristianos creen que Jesucristo es el Hijo de Dios y comparte la misma naturaleza divina con Dios el Padre. Los musulmanes rechazan esta doctrina debido a que ellos creen que ella comete el pecado que ellos llaman “el pecado de chirk”, es decir el pecado de asociar cualquier cosa con Dios. Como Dios es considerado incomparable o sin igual, Él no puede tener un Hijo, conforme afirman los cristianos. Así que el Corán denuncia a cualquier persona que crea que Dios tiene un Hijo como “incrédulo” y lo manda al fuego infernal por esa afirmación blasfema. El Corán dice: “han caído en incredulidad quienes dice: ‘Allah [Alá] es el Ungido, hijo de Maryam [María] […]’ Quien asocie algo con Allah, Allah le vedará el jardín y su refugio será el Fuego. No hay quien auxilie a los injustos” (5:73).

Desafortunadamente, la denuncia del Corán sobre la doctrina de la Trinidad parece estar basada en un grave malentendido de esa doctrina. En primer lugar, voy a presentar un poco de historia aquí: Los credos cristianos primitivos habían adoptado el modo de hablar de María como “la Madre de Dios” porque ella engendró a Jesucristo. Ahora para alguien que no esté familiarizado con la teología de los Padres de la Iglesia primitiva, esa expresión como “la Madre de Dios” es casi garantizada estar equivocada. Lo que los Padres de la Iglesia querían decir es que la persona cuya naturaleza María engendró es una persona divina. María no dio a luz a la naturaleza divina de Cristo, aún así María pudo ser llamada la Madre de Dios, ya que Cristo, cuya naturaleza humana ella engendró, era una persona divina.

Pero es evidente que Mahoma pensaba que los cristianos creían en una trinidad compuesta por Dios el Padre, María y su descendiente Jesús. ¡No es ninguna sorpresa que él considerase como blasfema esa ridícula doctrina! El malentendido de Mahoma sobre la trinidad se hace evidente en textos como los siguientes que se encuentran en el Corán:

Y cuando dijo Alá: ‘Jesús, hijo de María! ¿Eres tú quien ha dicho a los hombres: ‘Tomadnos a mí y a mi madre como a dioses, además de tomar a Alá!’?”.

Dijo: “¡Gloria a Ti! ¿Cómo voy a decir algo que no tengo por verdad? (5.116)

El Creador de los cielos y de la tierra! ¿Cómo sería posible que tuviera un hijo sin que jamás haya existido para Él compañera, pues es Él quien ha creado todo y sólo Él tiene conocimiento de todo? (6:101)

La doctrina que Mahoma rechazaba, es decir, que Dios el Padre debió unirse a una mujer humana para producir un hijo y ellos tres, entonces, deberían ser adorados como dioses, también sería rechazada por cualquier cristiano.

Según la Biblia, Jesús es llamado “Hijo de Dios” porque no tuvo ningún padre humano, sino que fue concebido milagrosamente por una virgen. En el Evangelio según San Lucas, el ángel le dijo a María, “el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios”. Lucas 1.35 NVI). ¡Lo que hace esto irónico es que el Corán afirma el nacimiento virginal de Jesús! En el relato coránico, el ángel dice” No, yo solo soy un mensajero de su Señor, (para anunciarles) el regalo de un hijo santo". Ella dijo: "¿Como tendré un hijo, sino ningún hombre me ha tocado, y aún sigo virgen? El ángel dijo: "Así será: Tu Señor dijo: 'eso es fácil para Mi: y hacer de él una Señal para los hombres y una muestra de nuestra misericordia: Es cosa decidida" (19.20-22). Entonces, María concibe a Jesús. Por lo tanto, ningún musulmán debería objetar a llamar a Jesús Hijo de Dios en el sentido de que fue concebido milagrosamente.

Si la doctrina de la trinidad no es la caricatura que Mahoma ciertamente rechaza, entonces, ¿qué lo es? Es la doctrina de que Dios es tripersonal. No es la afirmación auto-contradictoria de que tres Dioses son un Dios, ni tampoco que tres personas son una persona. Eso es un disparate ilógico. Más bien, es la afirmación de que una entidad que llamamos Dios consta de tres personas. Eso no es más ilógico que decir que una figura geométrica que llamamos triángulo consta de tres ángulos. ¡Tres ángulos en una figura; tres personas en un ser!

Talvez la mejor forma de pensar sobre esto sea diciendo que en Dios existen tres centros de autoconciencia. Soy un ser con un único centro de autoconciencia. Dios es un ser con tres centros de autoconciencia. Cada una de esas tres personas es igual en gloria y divinidad, pero los llamamos “Padre”, “Hijo” y “Espíritu Santo”, debido a los diferentes papeles que ellos desempeñan en relación a nosotros. El Padre es la persona que envía al Hijo a la tierra; el Hijo es la persona que asume la naturaleza humana y encarna como Jesús de Nazaret; el Espíritu Santo es la persona que permanece en el lugar de Cristo hasta que él regrese.

A pesar de que esa doctrina le parezca extraña a los musulmanes, una vez sea expresada adecuadamente, no hay nada que sea racionalmente objetable en ella. Ella es una doctrina lógicamente consistente y parece racionalmente inobjetable.

De hecho, me gustaría cerrar mi primer punto ofreciendo un argumento a favor de la plausibilidad del pensar que Dios es una trinidad. Para comenzar, Dios es, por definición, el ser más grande que se pueda concebir. ¡Si fuese posible concebir algo mayor que Dios, entonces ese “algo” sería Dios! Todos los musulmanes que mueren gritando “Allahu akbar” en sus labios están de acuerdo con este punto: Dios es el ser más grande que se pueda concebir.

Pues como el ser más que se pueda concebir, Dios debe ser perfecto. Si en Dios hay alguna imperfección, entonces Él no sería el ser más grande que se pueda concebir. Ahora bien, un ser perfecto deber ser un ser amoroso, ya que el amor es una perfección moral y es mejor que una persona sea amorosa a que no lo sea. Por lo tanto, Dios debe ser perfectamente amoroso.

Ahora, es de la propia naturaleza de amar darse [a sí mismo]. El amor se entrega a otra persona en vez de centralizarse completamente en sí mismo. Así que si Dios es perfectamente amoroso por Su propia naturaleza, entonces Él se debe dar a sí mismo en amor a otro. ¿Pero quién es ese otro? No puede ser alguna persona creada, ya que la creación es el resultado del libre albedrío de Dios y no el resultado de Su naturaleza. Amar forma parte de la propia esencia de Dios, pero no forma parte de Su esencia de crear algo. Dios es necesariamente amoroso, pero no es necesariamente creador. De modo que nos podemos imaginar un mundo posible en el cual Dios es perfectamente amoroso y sin embargo no existe ninguna persona creada. Las personas creadas no pueden ser la explicación suficiente de a quien Dios ama. Además de eso, la ciencia nos dice que las personas creadas no han existido siempre. Pero Dios es eternamente amoroso. Así que, una vez más, las personas creadas por sí no son suficientes para explicar el que Dios es perfectamente amoroso. Por lo tanto, se deduce que el otro a quien el amor de Dios necesariamente se dirige debe ser interno al propio Dios.

En otras palabras, Dios no es una persona sola, aislada, conforme defiende el islam. Más bien, Dios es una pluralidad de personas, conforme defiende la doctrina cristiana de la trinidad. Según la visión islámica, Dios es una persona que no se da esencialmente en amor a otro, sino que Él se centra esencialmente en Sí mismo. Por eso, Él no puede ser el ser más perfecto. Pero en la visión cristiana, Dios es una triada de personas en relaciones de amor eternas y de auto-entrega. Por lo tanto, como Dios es esencialmente amoroso, la doctrina de la trinidad es más plausible que cualquier doctrina unitaria de Dios, como el islam. ¿Por qué? Porque Dios es, por naturaleza, un Ser perfecto de un amor que se auto-entrega.

Resumiendo mi primer punto, entonces, hemos visto que el rechazo musulmán clásico del concepto cristiano de Dios está basado en un malentendido radical de la doctrina de la trinidad y que, una vez esa doctrina sea entendida de una forma apropiada, no solamente es racionalmente inobjetable sino que también es completamente plausible. Por lo tanto, el concepto cristiano de Dios es racionalmente inobjetable.

Eso nos lleva mi segundo punto, de que el concepto musulmán de Dios es racionalmente objetable. Al afirmar eso, no es mi intención de menospreciar o de atacar a alguien de manera personal. Simplemente estoy diciendo que me parece que el concepto islámico de Dios tiene graves problemas que lo hacen objetable del punto de vista racional. Aquí cito una de esas deficiencias, es decir:

El islam tiene un concepto moralmente deficiente sobre Dios.

Hemos visto que los musulmanes y los cristianos concuerdan de que Dios, por definición, es el ser más grande que se puede concebir y que, además de ser omnipresente, omnisciente, omnipresente, etc., el ser más grande que se puede concebir también debe ser moralmente perfecto. Eso significa que Dios debe ser un ser amoroso y gracioso. Por lo tanto, Dios, como el ser perfecto, debe ser todo-amoroso.

Eso es exactamente lo que afirma la Biblia cuando dice:

Dios es amor, [...] En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados." (I Juan 4.8, 10).

O también la Biblia dice,

"Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros." (Romanos 5.8).

Jesús enseñó un amor incondicional de Dios por los pecadores. Vemos eso en la parábola del hijo pródigo y de la oveja perdida, en su práctica de tener comunión o compartir en la mesa con gente inmoral e impura, y en sus dichos como los del Sermón del Monte. Él dijo, por ejemplo,

“Ustedes han oído que se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.’ Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman… ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto" (Mateo 5.43-48).

El amor del Padre Celestial es imparcial, universal e incondicional.

¡Qué contraste con el Dios del Corán! Lo que ahora voy a decir es algo que nunca van a escuchar en los medios de comunicación o en los labios de personas que ocupan oficios públicos, ya que ellos no se atreven a decir tales cosas. Ellos no pueden correr el riesgo de alienar a centenas de millones de musulmanes diciendo algo crítico del islam. Pero honestamente me impulsa a hablar francamente y sin rencor que el Dios del Corán no es el Dios amoroso revelado por Jesús. Según el Corán, Dios no ama a los pecadores. Este hecho es resaltado repetitiva y constantemente como un redoble de tambor a través de las páginas del Corán. Sólo veamos los siguientes pasajes:

"Dios no ama a los incrédulos" (III. 33)

"Dios no ama a los impíos y pecadores" (II. 277)

"Dios no ama a los malhechores" (III. 58)

"Dios no ama a los orgullosos" (IV. 37)

"Dios no ama a los transgresores" (V. 88)

"Dios no ama al hijo pródigo" (VI. 142)

"Dios no ama a los traidores" (VIII. 59)

"Dios es enemigo de los incrédulos" (II, 99)

¡Una y otra vez el Corán declara que Dios no ama a las mismas personas a quienes la Biblia dice que Dios amó tanto que envió a su Hijo a morir por ellas!

Ahora eso puede parecer paradójico a la luz de que el Corán llama a Dios "al-Rahman al-Rahim" - el Todo Misericordioso - hasta que uno se da cuenta de que según el Corán, lo que la misericordia de Dios realmente ofrece es: si usted cree y hace buenas obras, entonces se puede contar con que Dios nos dé lo que merecemos, más un bono. De este modo, el Corán promete,

"Alá verá vuestras obras." (IX. 105)

"Entonces, cada uno recibirá su merecido." (II. 281)

"Los que hayan creído y obrado bien, los que hayan hecho la azalá y dado el azaque tendrán su recompensa junto a su Señor." (II. 277)

De acuerdo con el Corán, el amor de Dios es pues reservado sólo para los que se lo ganan (merecen). Dice lo siguiente,

"A quienes hayan creído y obrado bien, el Compasivo les dará amor." (XIX 97).

Así que el Corán nos asegura que el amor de Dios es para los que temen a Dios y para los que practican el bien, pero él no tiene amor por los pecadores y los incrédulos. De manera que en el concepto islámico, Dios no es todo-amoroso. Su amor es parcial y tiene que ganarse. El Dios de los musulmanes sólo ama a los que primero les aman a Él. Su amor no se eleva más allá del amor que Jesús le pedía hasta a los recaudadores de impuestos y a los incrédulos que exhibieran.

Ahora bien, ¿no cree usted que eso es una concepción inadecuada de Dios? ¿Qué pensaría usted de un padre que le dice a sus hijos: "Si llegan a la altura de mis normas y hacen lo que les digo, sólo entonces les amaré?” Algunos de ustedes han tenido padres así, que no les amaron incondicionalmente y ustedes conocen las cicatrices emocionales que tienen como consecuencia. Como el mayor ser concebible, el ser más perfecto, la fuente de toda bondad y amor, el amor de Dios debe ser incondicional e imparcial. Por lo tanto, la concepción islámica de Dios me parece que es moralmente deficiente. Por lo tanto, no puedo racionalmente aceptarla.

Sin duda, esa diferencia entre el Padre celestial de Jesús y el Dios Mahoma se demuestra más clara en la actitud que, según el mandamiento, debemos tener hacia los no creyentes. Jesús dijo que debemos amar a los no creyentes, así como Dios los ama, incluso si ellos son nuestros enemigos. La actitud y enseñanza de Mahoma eran totalmente diferentes. Al inicio de su carrera, cuando él mismo era parte de una minoría perseguida, Mahoma mantenía una actitud muy positiva hacia los judíos y cristianos, a los cuales llamó “la Gente del Libro”, debido a la adherencia que ellos tenían a la Biblia. Él creía que una vez que los judíos entendiesen su mensaje, ellos voluntariamente se convertirían al islam. Pasajes de ese tiempo que se encuentran en el Corán sobre la vida de Mahoma tienen un tono muy positivo sobre los cristianos y judíos.

Pero cuando los judíos no se convertían, sino que se oponían a Mahoma, él se ponía cada vez más resentido contra ellos. A medida que Mahoma adquiría más poder política y militarmente, el profeta perseguido se transformó en el político implacable. Comenzó a ordenar a que los judíos en Medina, donde se encontraba su base operativa, fuesen asesinados o desalojados. En el año 627, después de un ataque sin éxito en Medina por parte del ejercito árabe de Meca, Mahoma aprehendió a centenas de familias judías en Medina. Setecientos judíos fueron asesinados a filo de espada y Mahoma ordenó a que las esposas e hijos de ellos fuesen vendidos en esclavitud.

Mahoma entendía que para poder unificar las fragmentadas tribus árabes, era necesario hacer una expansión externa. Así que volteó sus ojos hacia Siria e Iraq como objetivos naturales. Para esa época, él había removido toda la protección que tenían los paganos. Si ellos no se sometiesen al islam, tenían que ser eliminados. El capítulo nueve del Corán proviene de ese período de la vida de Mahoma. El capítulo declara que, por cuatro meses, los idolatras paganos deben ser dejados solos y sin ser molestados. En seguida aparece este mandato aterrador: “Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz! [...] entonces serán vuestros hermanos en religión”.

No sólo los paganos sino hasta los judíos y cristianos, aquellos que una vez se conocían como la “Gente del Libro”, ahora formaban parte del grupo excluido de Mahoma. A menos que se sometiesen, ellos por igual debían ser destruidos. El capítulo 9 continúa ordenando a los musulmanes a “¡Combatid contra quienes […] no creen en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que, humillados, paguen el tributo directamente!” (9.29). Este capítulo continúa reprendiendo en los términos más graves a cualquier musulmán que rehúse a combatir (9.52). “Di: ¿Qué podéis esperar para nosotros sino una de las dos contingencias más bellas? Nosotros, en cambio, esperamos que Alá los aflija con un castigo venido de Él o a manos nuestras. ¡Esperad, pues! Nosotros también esperamos con vosotros" (9.52). A las personas que mueren en la causa divina se les promete un paraíso de deleites sensuales: jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, sofás de seda, vino en abundancia y vírgenes de grandes ojos para su placer (9.72 etc.).

Estos son los últimos mandatos en el Corán en relación a los incrédulos. Mahoma murió enseguida después en el año 632, con planes en sus manos de llevar a cabo ataques a las naciones vecinas. Sus sucesores llevaron a cabo esos ataques. En el año 633, los ejércitos del islam conquistaron Persia; en el 635 cayó Damascos; en el 638, sucumbió Jerusalén; en el año 640, fue tomado Egipto, y así sucesivamente, por todo el Norte de África hasta la costa del Atlántico.

Nosotros en el occidente con nuestros valores democráticos liberales tendemos a pensar que todas las religiones ciertamente comparten nuestros valores. Las autoridades estadounidenses repetitivamente han dicho que no deberíamos referirnos a los terroristas como “fundamentalistas islámicos”, ya que ellos son homicidas y ninguna de las grandes religiones defienden el homicidio. Me pregunto si esas autoridades han alguna vez leído el capítulo nueve del Corán. La verdad del islam es que es una religión que ordena la violencia y que, históricamente, se ha propagado por medio de violencia.

A diferencia de lo que uno escucha repetitivamente en los medios de comunicación, la palabra “islam” no significa “paz”. Esa afirmación, desde el punto lingüístico, es falsa. “Islam” es la palabra árabe para sumisión o rendición. Eso es lo que los musulmanes están llamados a hacer: someter todo a Dios. Entonces, contrario a las formas occidentales de pensar, el islam no es una iglesia. Es crucial que entendamos esto. El islam es un modo total de vida: todo debe estar sometido a Dios—el gobierno, la economía, las costumbres sociales, todos los aspectos de la sociedad se someten a Dios. El islam, por lo tanto, cubre todo. La idea occidental de la separación de la iglesia y el estado no tiene sentido en el islam, ya que todo debe ser sometido a Dios.

Lo que eso significa es que realmente son los llamados estados árabes moderados como Egipto y Turquía, donde tenemos un gobierno secular distinto de la ley islámica—en efecto donde hay una separación de la iglesia y el estado—que actúan de forma incompatible con el islam. Esos estados han adoptado un modelo occidental de gobierno, una separación de la iglesia y el estado, algo que es fundamentalmente incompatible con el islam. Y es por eso que los fundamentalistas islámicos odian esos regímenes árabes moderados y quieren derribarlos. Los fundamentalistas entienden con mucho más precisión la verdadera naturaleza del islam.

Pero por supuesto, nuestras autoridades públicas no se atreven a decir algo parecido. Necesitamos el apoyo de esos estados árabes moderados, si queremos que nuestra guerra contra el terrorismo tenga éxito. Por lo tanto, los musulmanes moderados son cortejados y tranquilizados. Y, por lo tanto, obtenemos todas esas declaraciones revisionistas y políticamente correctas en los medios de comunicaciones diciendo que “islam” significa paz, que los musulmanes sólo luchan en defensa propia y no en agresión, que el islam condena la violencia, etc. Todo eso es un revisionismo políticamente motivado que traiciona el carácter verdadero del islam.

Eso no quiere decir que el islam sanciona todas las atrocidades cometidas por grupos como el Estado Islámico. No conozco nada en el Corán o en la ley sharia (o saría, o chería, como también se conoce) que sancione la violación de mujeres o la ejecución de niños en el nombre de Alá. Tampoco estoy diciendo que los musulmanes sean personas violentas. Estoy hablando sobre teología y no sobre personas. Podemos estar agradecidos de que la gran mayoría de musulmanes no son fundamentalistas, sino musulmanes nominales cuyas vidas son mucho mejores que su teología. De hecho, ellos pudieran conocer muy poco de la teología islámica. ¡Preguntarle a un musulmán nominal sobre qué enseña el islam es como preguntarle a un católico o episcopal nominal qué enseña cristianismo!

Así que espero que usted pueda ver lo absurdo que es la afirmación de que el Dios de Mahoma es el Padre de Jesucristo. El Padre de Jesucristo ama a los pecadores y nos manda a amar incluso a nuestros enemigos, sin mencionar a nuestros prójimos. El Dios de Mahoma ama solamente a quienes le aman y es enemigo de los incrédulos. A sus seguidores se les ordena a perseguir y matar a los incrédulos a menos que (y hasta que) se sometan. El Dios del Corán es una difamia del Padre Celestial proclamado y revelado por Jesús.

Entonces, para concluir, vimos en primer lugar que el concepto cristiano de Dios como trino es inobjetable del punto de vista racional y, en segundo lugar vimos que el concepto musulmán de Dios es, en contraste, objetable del punto de vista racional, ya que el Dios del islam es moralmente deficiente y, por lo tanto, no es el ser más grande que se pueda concebir. Como muy bien exclamó un teólogo, “¡gracias a Dios por Dios!”.